Amor

El amor se despierta únicamente por el amor.
(DTG, 13)

Todos los que sean dotados del Espíritu de Cristo amarán como él amó.
(DTG, 632)

El amor de Dios ha sido expresado en su justicia no menos que en su misericordia.
(DTG, 711)

Hay en el amor mayor poder que en la censura. El amor se abrirá paso a través de las vallas, mientras que la censura cerrará toda vía de acceso al alma.
(Testimonios T1, 302)

El conocimiento es poder; pero la capacidad intelectual, sin la bondad del corazón, es un poder para el mal.
(Testimonios T1, 603)

Los que están destituidos de simpatía, ternura y amor, no pueden hacer la obra de Cristo.
(Testimonios T2, 381)

A los que más debemos amar es a los que más amen a Cristo.
(Testimonies, 2, p. 48)

El amor es la llave para abrir los corazones.
(Testimonios para la Iglesia, T3, 587)

El deber tiene un hermano gemelo, que es el amor; cuando estos se unen, pueden lograr casi cualquier; pero si están separados, ninguno es capaz de hacer el bien.
(Testimonios para la Iglesia 4, 66)

El amor y la buena voluntad que sólo surgen cuando nuestros actos son del agrado de nuestros amigos carecen de valor real, porque son naturales en los corazones que no se han regenerado.
(Testimonios para la Iglesia 4, 134)

La voluntad humana abandonada a sí misma no tiene fuerza real para resistir el mal y vencerlo. Las defensas del alma son derribadas. El hombre no tiene más barreras contra el pecado. Una vez rechazadas las restricciones de los mandamientos de la Palabra y del Espíritu de Dios, no sabemos hasta que profundidad podemos caer. (…)
El amor libre, al que tienden estas enseñanzas, estaba tan bien disimulado que era difícil, al principio, darse cuenta de su verdadero carácter. Hasta que el Señor me hubo presentado el asunto, no sabía cómo llamarlo, pero he recibido la orden de llamarlo amor espiritual impío.
(T8, 307)

Debemos amar a los hombres por amor a Cristo.
(T.M., 157)

Podemos ser activos, podemos hacer mucha obra; pero sin amor, un amor tal como el que moraba en el corazón de Cristo, nunca podremos ser contados en la familia del cielo.
(PVGM, 123)

El amor que prodiga sus bondades sólo a unos pocos, no es amor, es egoísmo.
(PVGM, 288)

El que se ama a si mismo es un trasgresor de la ley.
(PVGM, 323)

Un amor que conduzca a la desobediencia es una inspiración diabólica; pero el amor que conduce a la obediencia es de origen celestial.
(Cristo Triunfante, 64)

Cuando Dios dio a su Hijo, dio todo el cielo. No podía dar más.
(Temperancia, 254)

Los que más prueban nuestra paciencia son los que más necesitan nuestro amor.
(Consejos Maestros, 254)

Satanás engaña a muchos con la plausible teoría de que el amor de Dios hacia sus hijos es tan grande que excusará el pecado de ellos; (…) Nunca existió el perdón incondicional del pecado, ni existirá jamás.
(PP. 560)

Aun la bondad debe tener sus límites.
(PR, 178)

Dondequiera que se emplee el poder del intelecto, de la autoridad o de la fuerza, y no se manifieste la presencia del amor, los afectos y la voluntad de aquellos a quienes procuramos alcanzar, asumen una actitud defensiva y rebelde, y se refuerza su resistencia.
(T2, 123)

El amor no es sospechoso e interpreta de la manera más favorable los motivos y los deseos de los demás.
(T5, 157)

El amor que estaba en el corazón de Cristo debe estar en nuestro corazón, para que podamos revelarlo a los que nos rodean.
(ATO, 157)

El amor es una planta de origen celestial, y si deseamos que florezca en nuestros corazones, debemos cultivarlo diariamente. La apacibilidad, la delicadeza, el no dejarse irritar con facilidad, el soportar todas las cosas y el ser paciente constituyen preciosos frutos del árbol del amor.
(Recibiréis Poder, 78)

La paz de Dios permanecerá en el hogar sólo si permitimos que el amor de Cristo tenga el control del corazón.
(Recibiréis Poder, 97)

El amor es el instrumento que Dios utiliza para expulsar el pecado del alma humana.
(Recibiréis Poder, 334)

El fervor del amor es lo que hace que el pueblo de Dios sea la luz del mundo.
(Fe y Obras, 84)

El amor no puede durar mucho si no se le da expresión.
(Hogar Cristiano, 92)

El amor debe verse en las miradas y los modales, y debe oírse en los tonos de voz.
(Hogar Cristiano, 94)

El amor de Cristo es el móvil de la acción.
(Camino a Cristo, 44)

Nunca se puede recibir el amor de Jesús, ni puede ser derramado en el corazón, hasta que desaparezcan los sentimientos envidiosos, el odio, los celos y las malas sospechas…
Muchos se engañan a sí mismos; porque el principio del amor no mora en el corazón.
(Hijos e Hijas de Dios, 51)

El amor al yo excluye el amor a Cristo (…) Si el amor por Cristo es apagado, el amor por aquellos por quienes Cristo ha muerto degenerará.”
(MS 61, 1898; 7 CBA 973)

Por muy noble que sea lo profesado por aquel cuyo corazón no está lleno del amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero discípulo de Cristo. Aunque posea gran fe y tenga poder aun para obrar milagros, sin amor su fe será inútil. Podrá desplegar gran liberalidad; pero si el motivo es otro que el amor genuino, aunque dé todos sus bienes para alimentar a los pobres, la acción no le merecerá el favor de Dios. En su celo podrá hasta afrontar el martirio, pero si no obra por amor, será considerado por Dios como engañado entusiasta o ambicioso hipócrita.
(Hechos de los Apóstoles, 256)

El amor de Cristo concibe de la manera más favorable los motivos y los actos de los otros. No expone innecesariamente sus faltas; no escucha ansiosamente los informes desfavorables, sino que trata más bien de recordar las buenas cualidades de los otros.
(HA, 257)

Los espiritistas hacen hincapié en el amor como si fuese el atributo principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de El un sentimentalismo enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal. La justicia de Dios, Su reprobación del pecado, las exigencias de Su santa ley, todo eso lo pierden de vista.
(Conflicto de los Siglos, 614)

No es la posición mundanal, ni el nacimiento, ni la nacionalidad, ni los privilegios religiosos, lo que prueba que somos miembros de la familia de Dios; es el amor, un amor que abarca a toda la humanidad.
(DMJ, 48)

Si el amor de Cristo mora en nosotros, no sólo no abrigaremos odio alguno hacia nuestros semejantes, sino que trataremos de manifestarles nuestro amor de toda manera posible.
(DMJ, 53)

Lo que prueba que somos miembros de la familia de Dios es el amor.
(DMJ, 65-66)

Solamente el Espíritu de Dios devuelve amor por odio.
(DMJ, 66)

El agente que Dios emplea para expulsar el pecado del corazón es el amor.
(DMJ, 67)

Lo que el mundo necesita es ver este milagro: los corazones de los hijos de Dios ligados unos a otros por un amor cristiano. Necesita verlos sentados juntos, en Cristo, en las alturas celestiales. (3JT, 386)

El amor es una planta de origen celestial. No es irrazonable, no es ciego. Es puro y Santo.
(MPJ, 456)

Mantendremos fervientes nuestras almas con el amor de Dios en la medida en que tratemos de encender los corazones de otros.
(Alza Tus Ojos, 16 enero)

Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del Evangelio es un cristiano amante y amable.
(Ministerio de Curación, 372,373)

Declarar la verdad audazmente, pero con amor.
(PE, 120)

La voluntad humana abandonada a sí misma no tiene fuerza real para resistir el mal y
vencerlo. Las defensas del alma son derribadas. El hombre no tiene más barreras contra el pecado. Una vez rechazadas las restricciones de los mandamientos de la Palabra y del Espíritu de Dios, no sabemos hasta que profundidad podemos caer. (…)
El amor libre, al que tienden estas enseñanzas, estaba tan bien disimulado que era difícil, al principio, darse cuenta de su verdadero carácter. Hasta que el Señor me hubo presentado el asunto, no sabía cómo llamarlo, pero he recibido la orden de llamarlo amor espiritual impío.
(T8, 307)

Sea el amor el rasgo más destacado de vuestra corrección de lo malo.
(H.Ad., 400)