Ángeles

Se me ha mostrado que ángeles satánicos en forma de creyentes trabajarán en nuestras filas para introducir un fuerte espíritu de incredulidad. No permitáis que ni siquiera esto os desanime, antes presentad un corazón fiel para ayudar al Señor contra los poderes de las agencias satánicas.
Estos poderes del mal se reunirán en nuestras asambleas, no para recibir una bendición, sino para contraatacar las influencias del Espíritu de Dios. No aceptéis ninguna declaración que ellos hagan, antes repetid las ricas promesas de Dios, que son Sí y Amén en Cristo Jesús.
Nunca debemos aceptar palabras que hablen labios humanos para confirmar a los malos ángeles en su obra, sino que debemos repetir las palabras de Cristo.
(3MS, 468; EUD, 165)

(Los ángeles de Apoc. 14)
Estos ángeles representan a los que reciben la verdad y presentan el evangelio al mundo con poder.
(Carta 79, 1900)

Cuando el poder divino sea combinado con el esfuerzo humano, la obra se extenderá como fuego en el rastrojo. Dios empleará agencias cuyo origen el hombre será incapaz de discernir; los ángeles harán un trabajo que los hombres podrían haber tenido la bendición de hacer, si no hubieran descuidado en responder a los llamados de Dios.
(RH, 12-15-85)

Los seres celestiales pueden cooperar con aquel que no trata de ensalzarse a si mismo.
(DTG, 403)

Vi que los ángeles de Dios huirán de una casa donde se pronuncian palabras desagradables y se manifiesta inquietud y disensión.
(1JT, 106)

Todo el cielo está en actividad, y los ángeles de Dios están esperando para cooperar con todos los que quieran idear planes por los cuales las almas para quienes Cristo murió puedan oír las buenas nuevas de salvación…Hay almas que están pereciendo sin Cristo, y los que profesan ser discípulos de Cristo las dejan morir.
(3JT, 66-67)

Los que siguen a Cristo están seguros bajo su protección. Ángeles de gran poder son enviados del cielo para ampararlos. El maligno no puede forzar la guardia con la que Dios tiene rodeado a su pueblo.
(CS, 571)

Cada discípulo de Cristo tiene su ángel guardián respectivo. Estos centinelas celestiales protegen a los justos del poder del maligno.
(CS, 617)

Agentes satánicos en forma humana participarán en este último gran conflicto para oponerse a la edificación del reino de Dios. Y ángeles celestiales con apariencia humana estarán en el campo de acción. Los dos bandos opuestos seguirán existiendo hasta el fin del último gran capítulo de la historia de este mundo.
(MAR, 165)

La iglesia del cielo unida con la iglesia de la tierra está peleando la buena batalla de la fe en este mundo.
(MAR, 247)

En medio del tiempo de angustia cual nunca hubo desde que fue nación, sus escogidos permanecerán inconmovibles. Satanás, con toda la hueste del mal, no puede destruir al más débil de los santos de Dios. Los protegerán ángeles excelsos en fortaleza…
En el tiempo de angustia que vendrá inmediatamente antes de la venida de Cristo, los justos serán resguardados por el ministerio de los santos ángeles; (…)
(MAR, 268)

El Señor le ha dado al hombre capacidad para mejorar continuamente, y le ha concedido toda ayuda posible en el trabajo. Mediante las provisiones de la gracia divina, podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles.
(1 MCP, 9)

Los ángeles de Dios, serafines y querubines, los poderes comisionados para cooperar con los agentes humanos, contemplan con asombro y gozo, cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando, por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios, para desempeñar una parte importante en las ocupaciones del cielo.
(TM, 18)

Cuando el pecador, atraído por el poder de Cristo, se acerca a la cruz levantada y se postra delante de ella, se realiza una nueva creación. Se le da un nuevo corazón; llega a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. (…) A los seres humanos que se esfuerzan por estar en conformidad con la imagen divina, se les imparte algo del tesoro celestial, una excelencia de poder que los colocará aun por encima de los ángeles que nunca han caído.
(PVGM, 127)

Las vacantes en el cielo que resultaron de la caída de Satanás y sus ángeles serán ocupadas por los redimidos del Señor.
(Faith I Live By, 114)