Bandera

Algunos están dando rienda suelta a su apetito lascivo que pelea en contra del alma y es un obstáculo constante a su progreso espiritual. Frecuentemente tienen una conciencia acusadora, y si se les presentan verdades directas se sienten ofendidos. Se condenan a sí mismos y sienten que los temas se escogen a propósito con el fin de hacer resaltar su caso. Se sienten dolidos en injuriados, y ellos mismos se apartan de la asamblea de los santos. Abandonan las asambleas para que de esta forma sus conciencias no sean molestadas. Pronto pierden el interés en las reuniones y en el amor por la verdad, y, a menos que se reformen completamente, volverán atrás y tomarán posición con el compañero rebelde que se encuentra bajo la bandera negra de Satanás. Si estos crucificaran su apetito lascivo que pelea en contra del alma, saldrían de ese camino, donde la verdad pierde efectividad. Pero mientras siguen dando rienda suelta a su apetito, y por lo tanto siguiendo en pos de los ídolos, se hacen objetivo de los dardos de la verdad, y si se presenta la verdad de forma clara, serán heridas. Algunos piensan que no pueden reformarse, que se sacrificaría la salud si intentaran abandonar el uso de té, tabaco y alimentos cárnicos. Esta es una sugerencia de Satanás. Son estos estimulantes dañinos los que de seguro están debilitando la constitución y preparando el organismo para enfermedades agudas mediante el debilitamiento del mismo, y la destrucción de sus defensas erigidas contra la enfermedad y el decaimiento prematuro.
(TESTIMONIOS PARA LA IGLESIA, t1, p. 548-549)

Hay solamente dos bandos en esta tierra: los que se agrupan debajo de la bandera ensangrentada de Jesucristo y los que se reúnen alrededor de la bandera negra de Satanás.
(MS 16, 1900; 7 CBA, 985)