Brevedad

Sean vuestras predicaciones cortas y al punto.
(Evangelismo, 218)

Cuando los sermones son más del doble de largo de lo que debieran, las palabras pierden su fuerza en la mente de los oyentes.
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 256)

Hay un asunto sobre el cual quisiera advertirles: Al dirigirse a una congregación, no hablen demasiado tiempo;
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 272)

Lo que se dice durante la primera media hora vale mucho más, si el sermón termina entonces, que las palabras dichas en otra media hora. Se sepulta entonces lo que se ha presentado antes.
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 273)

Los sermones cortos serán recordados mucho mejor que los largos.
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 274)

Los discursos largos y las oraciones tediosas son positivamente dañinas para el interés religioso, y no llevan convicción a las conciencias del pueblo.
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 275)

Evitad los sermones largos. La gente no puede retener la mitad de los discursos que escuchan.
(La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 276)