Conversión

En usted debe hacerse una obra completa. Deberá convertirse plenamente, o no llegará al cielo.
(T2, 45)

Necesita experimentar una conversión completa antes que su influencia pueda ser lo que debiera ser.
(Testimonios para la Iglesia 4, 65)

Un hombre no se ha convertido si en su corazón no ha nacido el deseo de compartir con los demás el precioso amigo que ha descubierto en Jesús; la verdad que salva y santifica no puede permanecer callada en su corazón.
(Testimonios para la Iglesia 4, 313)

Muchos…no están reconciliados con Dios, ni tampoco lo pueden estar, hasta que el yo sea crucificado, y Cristo viva en el corazón por medio de la fe.
(T5, 44)

Todos estáis en necesidad del poder convertidor de Dios. Es preciso que lo busquéis por vuestra propia cuenta. Por amor a vuestras almas, no descuidéis más esta labor. Todos vuestros problemas provienen de vuestra separación de Dios. Vuestra desunión y disensión son el fruto de un carácter no cristiano.
(T5, 48)

Hay realmente muy pocos hombres consagrados entre nosotros, pocos que hayan peleado y vencido en la batalla contra el yo. La verdadera conversión es un cambio decidido de deseos y motivos; es virtualmente un desprendimiento de todo vínculo mundanal, un apresurarse a escapar de la atmósfera del mundo, una separación del poder controlador de sus pensamientos, opiniones e influencias (…) Los convertidos sentirán un continuo anhelo vehemente porque sus amistades lo dejen todo por Cristo, sabiendo que si no lo hacen se llevará a cabo una separación final y eterna.
(T5, 78)

Aquellos que alaban y lisonjean al ministro, además de descuidar las obras de justicia, dan evidencia inconfundible de estar convertidos al ministro y no a Dios.
(T5, 210)

Así ocurre con todo aquel que está convertido. Lleva precioso fruto, y mientras camina como Jesús caminó, habla como Jesús habló, trabaja como El trabajó. Y la luz de Jesús, actúa en él, e impresiona su hogar, su vecindario y su iglesia.
(Testimonios, 5, 537)

Orad para que podáis nacer de nuevo.
(T6, 165)

La abstinencia de todo alimento y bebida perjudiciales es el fruto de la verdadera religión. El que está completamente convertido abandonará todo hábito y apetencia perjudiciales.
(T9, 92)

La conversión (…) es el mayor milagro realizado por el poder divino.
(Evangelismo, 214)

La conversión de las almas a Dios es la obra más grandiosa y más elevada en la cual los seres humanos puedan tomar parte.
(Ev.216)

Se necesita una conversión genuina, no una vez en años, sino diariamente. (…) La gracia divina debe ser recibida diariamente, o ningún hombre se mantendrá convertido.
(Our High Calling, p.215)

Mientras el Señor trae a la iglesia a aquellos que están verdaderamente convertidos, Satanás al mismo tiempo, trae a ella a personas que no están convertidas.
(TM, 46)

El poder convertidor de Dios debe llenar el corazón de los ministros, o ellos deben buscar otra vocación.
(TM, 142)

Los que creen en la verdad tienen que convertirse cada día.
(TM, 248)

¿Os habéis convertido, vosotros que estáis ocupados en enseñar la verdad a otros?
(TM, 440)

Después de haber recibido la verdad, los que no cambian su forma de expresarse, su atuendo o su conducta, viven para sí mismos, no para Cristo. No han sido creados de nuevo en Cristo Jesús, para purificación y santidad.
(C. Salud, 101)

La religión pura… entra en el templo contaminado del alma y con un látigo echa a los intrusos pecaminosos. Ocupando el trono, consagra todo con su presencia, iluminando el corazón con los brillantes rayos del Sol de Justicia. Abre las ventanas del alma hacia el cielo, permitiendo entrar la luz del sol del amor de Dios. Con ella entran la serenidad y la compostura. Aumentan el poder físico, mental y moral, porque la atmósfera del cielo, como un agente viviente y activo, llena el alma. Cristo es formado en lo íntimo, la esperanza de gloria.
(MB, 42)

Los pasos requeridos en el proceso de la conversión, en todos los casos, son fe, arrepentimiento y bautismo.
(HR, 303)

Cuando el Espíritu de Dios toma posesión del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo.
(MAR, 68)

El hombre verdaderamente convertido no siente inclinación a pensar o hablar de las faltas de los demás. (…) Solamente entrarán en el cielo aquellos que hayan vencido la tentación de pensar o hablar mal (de los demás).
(Hijos e Hijas de Dios, 350)

Si Cristo mora en nosotros, si el amor de Dios está en nosotros, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestros designios, nuestras acciones, estarán en armonía con la voluntad de Dios.
(CC, 61)

Los que están verdaderamente convertidos comprenderán que nunca verán al Señor en su gloria a menos que formen un carácter que armonice con el de Jesús.
(ATO, 303)

Mediante el ejercicio de la voluntad nadie puede transformarse por sí mismo.
(Recibiréis Poder, 20)

Satanás tiene sus impostores para engañar a los creyentes; por eso, incluso entre los que enseñan religión hay quienes necesitan convertirse.
(Recibiréis Poder, 85)

La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Hay una muerte al yo y al pecado, y una vida totalmente nueva. Este cambio puede ser producido sólo por la eficiente obra del Espíritu Santo.
(Recibiréis Poder, 325)

Cuando Jesús habla del nuevo corazón, se refiere a la mente, la vida, todo el ser. Experimentar un cambio de corazón significa apartarnos de los afectos del mundo y aferrarnos de Cristo. Tener un nuevo corazón significa tener una nueva mente, nuevos propósitos, nuevos motivos. ¿Cuál es la señal de un corazón nuevo?: una vida transformada. Hay una muerte diaria, constante, al egoísmo y al orgullo.
(MGD, 100)

Sólo aquel que creó al hombre puede producir un cambio en el corazón humano.
(MGD, 203)

La salvación no es ser bautizado, no es tener nuestros nombres en los registros de la iglesia, no es predicar la verdad. Es una unión viviente con Jesucristo que se renueva en el corazón, haciendo las obras de Cristo por la fe y trabajando con amor, paciencia, mansedumbre, y esperanza. Cada alma unida con Cristo será una persona misionera con todos los que le rodeen.
(Carta 55, 1886.)

El que está verdaderamente convertido estará tan lleno del amor de Dios que querrá impartir a otros el gozo que él mismo posee.
(Manuscrito 55, 1901).

No es genuina ninguna conversión que no cambie tanto el carácter como la conducta de los que aceptan la verdad.
(Carta, 31ª, 1894; 5 CBA, 1118)

Hay muchos que tratan de reformarlo corrigiendo este o aquel mal hábito, y esperan llegar a ser cristianos de esta manera, pero ellos están comenzando en un lugar erróneo. Nuestra primera obra tiene que ver con el corazón. El profesar la fe y el poseer la verdad en el alma son dos cosas diferentes. El mero conocimiento de la verdad no es suficiente. Podemos poseer ese conocimiento, pero el tenor de nuestros pensamientos puede seguir siendo el mismo. El corazón debe ser convertido y santificado.
(PVGM, 69)

Casi, pero no totalmente salvos, significa ser no casi sino totalmente perdidos.
(PVGM, 90)

Podemos ser activos, podemos hacer mucha obra; pero sin amor, un amor tal como el que moraba en el corazón de Cristo, nunca podremos ser contados en la familia del cielo.
(PVGM, 123)

Cuando el pecador, atraído por el poder de Cristo, se acerca a la cruz levantada y se postra delante de ella, se realiza una nueva creación. Se le da un nuevo corazón; llega a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. (…) A los seres humanos que se esfuerzan por estar en conformidad con la imagen divina, se les imparte algo del tesoro celestial, una excelencia de poder que los colocará aun por encima de los ángeles que nunca han caído.
(PVGM, 127)

Cuando nos sometemos a Cristo, el corazón se une con su corazón, la voluntad se fusiona con su voluntad, la mente llega a ser una con su mente, los pensamientos se sujetan a él; vivimos su vida. Esto es lo que significa estar vestidos con el manto de justicia.
(PVGM, 253)

La naturaleza humana es vil, y el carácter debe ser cambiado antes de que pueda armonizar con lo puro y santo en el reino inmortal de Dios. Esta transformación es el nuevo nacimiento.
(Signs of the Times, 15 de Noviembre de 1883)

Sin arrepentimiento verdadero no puede haber conversión verdadera. Muchos se equivocan aquí, y demasiado a menudo toda su experiencia demuestra ser un engaño. Es por esto que tantos que se unen a la iglesia nunca se han unido a Cristo.
(4 Spirit of Prophecy, 297-298)

La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo.
(DTG, 143)

Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan la ira, la envidia y las disputas.
(DTG, 144)

En la entrevista con Nicodemo, Jesús reveló el plan de salvación y su misión en el mundo. En ninguno de sus discursos subsiguientes explicó él tan plenamente, paso a paso, la obra que debe hacerse en el corazón de cuantos quieran heredar el reino de los cielos.
(DTG, 148)

A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios.”
(DTG, 159)

Cuando hayamos nacido de lo alto…no buscaremos el puesto más alto.
(DTG, 298)

La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados
ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta.
(DTG, 509)

La vida del cristiano debe ser una vida de fe, de victoria y de gozo en Dios. “Todo aquel que es engendrado de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que vence al mundo, a saber, nuestra fe.” (1 Juan 5: 4, V.M.) Con razón declaró Nehemías, el siervo de Dios: “El gozo de Jehová es vuestra fortaleza.” (Nehemías 8: 10.) Y San Pablo dijo: “Gozaos en el Señor siempre: otra vez os digo: Que os gocéis.” “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (Filipenses 4: 4; 1 Tesalonicenses 5: 16-18.) 532
Tales son los frutos de la conversión y de la santificación según la Biblia; y es porque el mundo cristiano mira con tanta indiferencia los grandes principios de justicia expuestos en la Palabra de Dios, por lo que se ven tan raramente estos frutos. Esta es la razón por la que se ve tan poco de esa obra profunda y duradera del Espíritu de Dios que caracterizaba los reavivamientos en tiempos pasados.
(CS, 532)

Una simple restricción de su dieta no curará su apetito enfermizo. El hermano y la hermana _____ no practicarán la temperancia hasta que sus corazones sean transformados por la gracia de Dios. Special Testimonies, Serie A, pág. 54.

Todas las personas, los encumbrados o los humildes, si no están convertidos, están en la misma situación. Los hombres pueden volverse de una doctrina a otra. Esto se hace y continuará haciéndose. Los papistas pueden cambiar del catolicismo al protestantismo; sin embargo pueden no saber nada del significado de las palabras: “Os daré corazón nuevo”. El aceptar nuevas teorías y unirse con una iglesia no le da nueva vida a ninguna persona, aun cuando la iglesia con la cual se una esté cimentada sobre el fundamento verdadero. La relación con una iglesia no reemplaza a la conversión. El aceptar el credo de una iglesia no es de ningún valor para ninguna persona si el corazón no experimenta un verdadero cambio. . .
Debemos tener más que una creencia intelectual en la verdad. Muchos de los judíos estaban convencidos de que Jesús era el Hijo de Dios, pero eran demasiado orgullosos y ambiciosos para entregarse. Decidieron resistir la verdad, y mantuvieron su oposición. No recibieron la verdad en su corazón así como es en Jesús. Cuando la verdad es considerada como la verdad únicamente por la conciencia; cuando el corazón no es estimulado y hecho receptivo, tan sólo la mente resulta afectada. Mas cuando la verdad es recibida como verdad por el corazón, ha pasado por la conciencia y ha cautivado el alma con sus principios puros. Es colocada en el corazón por el Espíritu Santo que revela su hermosura a la mente, para que su potencia transformadora se manifieste en el carácter.
(Evangelismo, 215)

El primer impulso del corazón renovado consiste en traer a otros al Salvador. (…) Tan pronto como una persona se ha convertido realmente a la verdad, brota en su corazón un deseo ardiente de ir y hablar a algún amigo o vecino acerca de la preciosa luz que resplandece en las páginas sagradas.
(2JT, 127)

Sólo el poder de Cristo puede obrar, en el corazón y la mente, la transformación que deben experimentar todos los que quieran participar con él de la nueva vida, en el reino de los cielos.
(3JT, 356)

La oración de David debiera ser la petición de toda alma.
(PP. 491)

Sólo cuando la iglesia esté compuesta de miembros puros y desinteresados, puede cumplir el propósito de Dios. Se hace una obra muy apresurada al añadir nombres a la lista de iglesia. Se ven defectos serios en los caracteres de algunos que se unen a la iglesia. Aquellos que los admiten dicen: Primero ganémoslos para la iglesia y después reformémoslos. Pero esto es un error. La primera obra que debe ser hecha es la de la reforma. Orad con ellos, hablad con ellos, pero no les permitáis que se unan al pueblo de Dios en capacidad de miembros de iglesia, hasta que den evidencia decidida de que el Espíritu de Dios está trabajando en sus corazones.
(Review and Herald, 21 de mayo de 1901)

Todo egoísmo es expulsado, toda envidia, toda palabra inicua es desarraigada, y se efectúa una transformación radical en el corazón.
(Review and Herald, 22 de julio de 1900)

La gran preocupación de cada alma debería ser: ¿Ha sido renovado mi corazón? ¿Ha sido transformada mi alma ? ¿Han sido perdonados mis pecados mediante la fe en Cristo? ¿He renacido?
(2MS, 133)

Cuando damos lugar a la impaciencia, expulsamos del corazón al Espíritu de Dios, y damos lugar a los atributos de Satanás.
(2MS, 270)

¿Tan pronto como alguien te ofende, se levanta en tu corazón un sentimiento de amargura, un espíritu de rebelión?…Si este es el espíritu que tienes, recuerda que no tienes el Espíritu de Cristo.
(Review and Herald, 21 de diciembre 1886)

No podemos ser irritables e impacientes, y aún ser cristianos; porque un espíritu irritable e impaciente no es el espíritu de Cristo.
(Review and Herald, 14 de agosto de 1888)

Si cuando sois criticados o corregidos en vuestro camino, y las cosas no parecen ir justo como pensamos que debieran ir, si entonces permitís que vuestra pasión se levante en lugar de soportar la corrección y ser pacientes y amables, Cristo no está morando en el corazón.
(R&H, 12-07-1887)

Una entrega parcial a la verdad le da a Satanás la libre oportunidad de trabajar. Hasta que el templo del alma no se entregue totalmente a Dios, e la fortaleza del enemigo.
(R&H, 28-11-1899)

Cuando Jesús habla del nuevo corazón, se refiere a la mente, a la vida, y a todo el ser. Experimentar un cambio de corazón consiste en retirar los afectos del mundo y fijarlos en Cristo. Tener un nuevo corazón es tener una nueva mente, nuevos propósitos y nuevos motivos. ¿Cuál es la señal de un nuevo corazón? Un cambio de vida. Se produce día tras día, hora tras hora, una muerte del orgullo y del egoísmo.
(MJ, 70)

El Dios eterno a trazado la línea de división entre el santo y el pecador, entre convertidos y no convertidos.
(MJ, 388)

Hay entre nuestros miembros de iglesia muchos que, mientras profesan andar en los caminos del Señor, está incorporando a su profesión de fe vida cristiana los procedimientos y hábitos de un yo no convertido, y que en consecuencia están corrompiendo sus caracteres. Se introduce tanta frivolidad en el hogar y en la iglesia, que se agravia el Espíritu de Cristo. Hay familias enteras entre nosotros que, a menos que despierten de su somnolienta indiferencia, se perderán, porque no se están convirtiendo diariamente.
(Australasian Union Conference Record. April 29, 1907; This Day With God, 73)

El mundo y los miembros inconversos de la iglesia se atraerán mutuamente.
(Manuscrito 64, 19 mayo 1898)

En la verdadera conversión, el pecador es primero convencido de su condición real. Se da cuenta de que es un transgresor de la ley de Dios, y que el Señor tiene una cuenta pendiente con él y de la que Él no va a renunciar. El pecador ve que su relación con Dios se ha roto, pero que si se arrepiente de su transgresión, confiesa su pecado, y recibe por fe la gracia de Dios, la conexión que se había roto se restaurará.
(Materiales 1888, vol.1, 130)

En los escribas, fariseos y gobernantes, Jesús no encontró los odres para su vino nuevo. Se vio obligado a apartarse de ellos y acudir a hombres humildes, cuyos corazones no estuvieran llenos de envidia, codicia y justicia propia. Los humildes pescadores obedecieron el llamamiento del Maestro divino, en tanto que los escribas y fariseos rehusaron ser convertidos.
(Exaltad a Jesús, 253.2)

No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis elegir servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer, según su voluntad. (…)
Por medio del debido ejercicio de la voluntad, puede obrarse un cambio completo en vuestra vida. (…)
y rindiéndoos así constantemente a Dios seréis fortalecidos para vivir una vida nueva, es a saber, la vida de la fe.
(CC, 47,48)