Disciplina

Hay muchas cosas que nunca sabremos; pero lo que ha sido revelado responsabiliza y culpa a la iglesia a menos que haga un decidido esfuerzo para erradicar el mal. Limpiad el campamento, porque hay anatema en él.
(TM, 427-428)

Como pueblo que profesa ser reformador, que atesora las verdades más sagradas, solemnes y purificadoras de la Palabra de Dios, debemos elevar mucho más la norma de lo que está actualmente. Debemos tratar prontamente con el pecado y los pecadores que hay en la iglesia, para que otros teman así a Dios. La verdad y la pureza requieren que hagamos un trabajo más acabado con el fin de limpiar de Acanes el campamento. (…)
Cuando los miembros de la iglesia actúen como verdaderos seguidores del manso y humilde Señor, habrá menos encubrimiento y excusa por el pecado.
CSAD 119

Requiere más gracia, y más severa disciplina de carácter el trabajar para Dios como mecánico, negociante, abogado o agricultor, cumpliendo los preceptos del cristianismo en los negocios de la vida, que el trabajar como misioneros reconocidos.
(Consejos Maestros, 266)

Ningún dirigente de la iglesia debe aconsejar, ninguna junta debe recomendar, ni ninguna iglesia debe votar que el nombre de alguno que hace mal sea borrado de los libros de la iglesia, antes que se hayan seguido fielmente las instrucciones dadas por Cristo. Cuando se haya hecho esto, la iglesia estará libre de responsabilidad delante de Dios. El mal debe entonces presentarse tal cual es, y debe ser quitado, a fin de que no se difunda más.
(OE, 518)

Cristo ha enseñado claramente que aquellos que persisten en pecados manifiestos deben ser separados de la iglesia.
(PVGM, 50)

Cristo ha enseñado claramente que aquellos que persisten en pecados manifiestos deben ser separados de la iglesia; pero no nos ha encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos.
(DMJ, 50)

Prefiramos la pobreza, el oprobio, la separación de nuestros amigos o cualquier sufrimiento, antes que contaminar el alma con el pecado. La muerte antes que el deshonor o la trasgresión de la ley de Dios, debiera ser el lema de todo cristiano. Como pueblo que profesa ser constituido por reformadores que atesoran las más solemnes y purificadoras verdades de la palabra de Dios, debemos elevar la norma mucho más alto de lo que está actualmente. El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros. La verdad y la pureza requieren que hagamos una obra más cabal para limpiar de Acanes el campamento. No toleren en un hermano los que tienen cargos de responsabilidad. Muéstrenle que debe dejar sus pecados o ser separado de la iglesia.
(T5, 137)