Diversión

Hay diversiones como el baile, el juego de barajas, damas, y ajedrez, etc.…, que no podemos aprobar porque Dios las condena.
(Testimonios 1, 450)

Las fiestas con propósitos de frívolo y mundanal placer, las reuniones para comer, beber y cantar, son inspiradas por un espíritu del abismo.
(T8, 73)

Así Satanás y sus ángeles están disponiendo sus trampas para las almas. Están obrando en las mentes de maestros y alumnos a fin de inducirles a dedicarse a ejercicios y diversiones que llegan a ser intensamente absorbentes, y son de un carácter tal que fortalecen las pasiones inferiores y crean apetitos y pasiones que contrarrestarán las operaciones del Espíritu de Dios en los corazones humanos.(…)
Las diversiones están haciendo más para contrarrestar la obra del Espíritu Santo que cualquier otra cosa, y el Señor es agraviado.
(M. Jóvenes, p. 369; Consejos para Maestros Padres y Alumnos, p. 268)

No será peligrosa cualquier diversión a la cual podáis dedicaros y pedir con fe la bendición de Dios. Pero cualquier diversión que os descalifique para la oración secreta, para la devoción ante el altar de la oración, o par tomar parte en la reunión de oración, no sólo no es segura, si no peligrosa.
(MJ, 384)

El verdadero cristiano no deseará entrar en ningún lugar de diversión ni ocuparse en ningún entretenimiento sobre el cual no pueda pedir la bendición de Dios.
(Mensajes para Jóvenes, 396)

Hay diversiones como el baile, los naipes, el ajedrez, las damas, etc., que no podemos aprobar, porque el cielo las condena. Estas diversiones abren la puerta a grandes males. No son de influencia benéfica, sino de influencia excitante, y despiertan en algunas mentes la pasión por los juegos que inducen a jugar por dinero y a la disipación.
(Mensajes para Jóvenes, 390)

El hábito de permanecer levantado hasta una hora avanzada de la noche es corriente, pero no agrada a Dios.
(Mensajes para Jóvenes, 436)

Las diversiones están haciendo más para contrarrestar la obra del Espíritu Santo que cualquier otra cosa, y el Señor es agraviado.
(Consejos Maestros, 268)

En la vida de Cristo (…) no he podido hallar un caso en que enseñara a sus discípulos a buscar diversiones para obtener ejercicio físico.
(Consejos Maestros, 294)

Satanás está preparando constantemente seducciones que distraigan las mentes de la obra solemne de preparación que están a punto de sobrevenir. Por medio de los agentes humanos, mantiene una excitación continua para inducir a los incautos a participar en los placeres mundanales. Hay espectáculos, conferencias y una variedad infinita de entretenimientos calculados para inducirlos a amar al mundo; y esta unión con el mundo debilita la fe. (…)
Es el propósito de Satanás llenar la mente con un deseo de diversiones mundanales, a fin de que no haya tiempo para atender a la pregunta: ¿Cómo está mi alma?
(Consejos Maestros, 309)

Durante la noche fui testigo de lo que se realizaba en los terrenos de la escuela. Cumplieron el propósito del enemigo los alumnos que participaban en la grotesca pantomima que se vio, y algunos de ellos lo hicieron en forma muy inconveniente. Me fue presentada una visión en la cual vi a los alumnos jugando partidas de tenis y cricket. Luego se me instruyó acerca del carácter de esas diversiones. Me fueron presentadas como una especie de idolatría, como los ídolos de las naciones.
(Consejos para Maestros Padres y Alumnos, p. 335)

Satanás (…) fabrica diversiones para impedir que los hombres piensen en Dios. El mundo, lleno de deportes y amor a los placeres, está siempre sediento de algún nuevo interés, pero ¡Cuán poco tiempo y atención se dedican al Creador de los cielos y de la tierra!
(Consejos Maestros, 441)

El único camino seguro es evitar el teatro, el circo y todo otro lugar de entretenimiento dudoso.
(Consejos Sobre Salud, p. 195)

Los únicos entretenimientos seguros son aquellos que no ahuyentan los pensamientos religiosos y serios; los únicos lugares seguros adonde podemos acudir son aquellos adonde podemos llevar a Jesús con nosotros.
(EUD, 89)

Cuando los alumnos del colegio se entregaron a sus juegos de competencia al fútbol, cuando se dejaron absorber por las diversiones, Satanás vio propicia la oportunidad para introducirse y dejar sin efecto al Espíritu Santo. (…)
Es fácil alejar la influencia del Espíritu Santo mediante la pereza, la conversación y el juego.
(Mensajes Selectos, t1, 152)

Ciertamente, el tiempo está demasiado lleno de señales del conflicto venidero para que eduquemos a la juventud en diversiones y juegos.
(Mensajes Selectos, t1, 155)

Hay cantos que hacen llorar a los ángeles.
Pero hay una clase de reuniones sociales de un carácter, completamente diferente, partidas de placer que han deshonrado nuestras instituciones y la iglesia. Estimulan el orgullo de la indumentaria y de la apariencia, la complacencia propia, la hilaridad y el espíritu trivial. Satanás es agasajado como un huésped honrado y toma posesión de los que patrocinan estas reuniones.
(La Voz, 466)

Muchas de las diversiones que son populares en el mundo hoy, aun entre aquellos que se llaman cristianos, tienden al mismo fin que perseguían las de los paganos. Son, en verdad, pocas las diversiones que Satanás no aprovecha para destruir las almas. Por medio de las representaciones dramáticas ha obrado durante siglos para excitar las pasiones y glorificar el vicio. La ópera con sus exhibiciones fascinadoras y su música embelesadora, las mascaradas, los bailes y los juegos de naipes, son cosas que usa Satanás para quebrantar las vallas de los principios sanos y abrir la puerta a la sensualidad. En toda reunión de placer donde se fomente el orgullo o se dé rienda suelta al apetito, donde se le induzca a uno a olvidarse de Dios y a perder de vista los intereses eternos, allí está Satanás rodeando las almas con sus cadenas.
(PP, 491)

Los juegos de competición, los premios y el uso de guantes de boxeo, ¿no han enseñado y preparado (a los que los que participan en ellos), bajo la dirección de Satanás, para llevarlos a la posesión de características satánicas?
(Carta 46, 1893)

Cuando los alumnos del colegio se entregaron a sus juegos de competencia y al fútbol, cuando se dejaron absorber por las diversiones, Satanás aprovecha la oportunidad para introducirse y dejar sin efecto al Espíritu de Dios que quiere moldear y usar a los seres humanos. (…) Es fácil alejar la influencia del Espíritu Santo mediante la pereza, la conversación y el juego.
(Carta 58, 1893)