Enoc

Acerca de Enoc se ha escrito que vivió sesenta y cinco años y engendró un hijo; después de esto anduvo con Dios trescientos años.
(T8, 344)

Los hombres de aquella generación se burlaban de la locura de aquel que no se interesaba en acumular una fortuna de oro y plata ni en adquirir posesiones en este mundo.
(T8, 345)

La santidad del carácter de aquellos que serán redimidos de entre los hombres en ocasión de la Segunda Venida del Señor ha de ser como la de Enoc.
(T8, 346)

¿Cómo caminó Enoc con Dios? Educó su mente y su corazón para sentir que siempre estaba en la presencia de Dios, y cuando lo invadía la incertidumbre elevaba una oración solicitando la protección divina.
(Cristo Triunfante, 45)

Enoc era santo porque caminó con Dios como el Señor lo quería. En su experiencia el mundo tuvo una representación de cómo serán aquellos que han de ser arrebatados en las nubes para encontrar al Señor en el aire en ocasión de su venida.
(Cristo Triunfante, 48)

Así caminó Enoc con Dios, y cuando la luz iluminó su senda, no se detuvo a preguntar: “Qué dirán de mi mis amigos y parientes? No, él hizo lo recto sin importarle las consecuencias.
(Manuscrito 83, septiembre 1886)

Enoc “caminó con Dios” (Génesis 5:24); pero ¿cómo pudo conseguir esta intimidad? Fue teniendo continuos pensamientos acerca de Dios. Mientras salía y entraba, meditaba constantemente sobre el bien, la perfección, y el amor de su divino carácter. Mientras era de ese modo influido, fue transformado en la gloriosa imagen de Dios; porque es por perseverancia que somos transformados.
(Signs of Times, 18 Agosto, 1887)