Espiritismo

Dios no confiará el cuidado de su preciosa grey a hombres cuyo juicio y ánimo hayan sido debilitados, por errores anteriores, como el así llamado perfeccionismo y el espiritismo, hombres que, por su conducta mientras estaban en tales errores, se deshonraron y trajeron oprobio sobre la causa de la verdad. Aunque se consideren libres del error y competentes para enseñar este último mensaje, Dios no los aceptará. No confiará preciosas almas a su cuidado; porque su juicio se pervirtió mientras estaban en el error y está ahora debilitado.
(Primeros Escritos, 101)

Llegará el tiempo cuando incluso en la iglesia y en nuestras instituciones, algunos abandonarán la fe, y seguirán a espíritus seductores y doctrinas de demonios.
(Manuscritos Liberados, volumen 7, p. 188)

Cuando hombres colocados como líderes y maestros trabajen bajo la influencia de ideas espiritistas y sofisterías, ¿deberemos guardar silencio, por temor de dañar su influencia, mientras las almas están siendo engañadas?
(Christian Leadership, p. 62)

Hasta en su forma actual, lejos de ser más tolerable, el espiritismo es en realidad más peligroso que anteriormente, debido a la mayor sutileza de su engaño. Mientras años atrás atacaba a Cristo y la Biblia, declara ahora que acepta a ambos. Pero su interpretación de la Biblia está calculada para agradar al corazón no regenerado, al paso que anula el efecto de sus verdades solemnes y vitales. Los espiritistas hacen hincapié en el amor como si fuese atributo principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de él un sentimentalismo enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal. La justicia de Dios, su reprobación del pecado, las exigencias de su santa ley, todo eso lo pierden de vista. Enseñan al pueblo a que mire el Decálogo como si fuera letra muerta. Fábulas agradables y encantadoras cautivan los sentidos e inducen a los hombres a que rechacen la Biblia como fundamento de su fe. Se niega a Cristo tan descaradamente como antes; pero Satanás ha cegado tanto al pueblo que no discierne el engaño.
(Conflicto 614, 615)

Así también será proclamado el mensaje del tercer ángel. Cuando llegue el tiempo de hacerlo con el mayor poder, el Señor obrará por conducto de humildes instrumentos, dirigiendo el espíritu de los que se consagren a su servicio. Los obreros serán calificados más bien por la unción de su Espíritu que por la educación en institutos de enseñanza. Habrá hombres de fe y de oración que se sentirán impelidos a declarar con santo entusiasmo las palabras que Dios les inspire. Los pecados de Babilonia serán denunciados. Los resultados funestos y espantosos de la imposición de las observancias de la iglesia por la autoridad civil, las invasiones del espiritismo, los progresos secretos pero rápidos del poder papal, todo será desenmascarado. Estas solemnes amonestaciones conmoverán al pueblo.
(Conflicto de los Siglos, 664)

Algunos parecen no tener poder para mantener sus ojos abiertos en las reuniones. Da la impresión que Satanás los hipnotiza cuando se están presentando verdades importantes.
(Review and Herald, 29 marzo, 1870)

No resumiré toda la historia, porque es demasiado penosa. Pero en enero pasado el Señor me mostró que en nuestras reuniones de reavivamiento se introducirían teorías y métodos erróneos, y que se repetiría la historia pasada. Me sentí muy angustiada. Se me instruyó para que dijera que en esas demostraciones estaban presentes demonios en forma humana que trabajaban con todo el ingenio que Satanás puede emplear para hacer que la verdad resulte odiosa para las personas sensibles; debía decir, además, que el enemigo estaba tratando de disponer las cosas de tal modo que las reuniones de reavivamiento, que han sido el medio de presentar la verdad del tercer ángel ante las multitudes, lleguen a perder su fuerza y su influencia.
(Mensajes Selectos t.2, p. 42)

Satanás se ha estado preparando hace mucho tiempo para la ofensiva final que va lanzar con el fin de engañar al mundo. Puso el fundamento de su obra cuando le dijo a Eva en el Edén: “No moriréis… el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gén.3: 4, 5). Poco a poco ha preparado el camino para su obra maestra de engaño: el desarrollo del espiritismo. Aún no ha logrado el pleno cumplimiento de sus designios; pero lo conseguirá en los últimos tiempos, y el mundo será incorporado en las filas de este engaño. Rápidamente se están adormeciendo como consecuencia de una fatal seguridad, para despertar solamente cuando se derrame la ira de Dios.
(Historia de la Redención, p. 418)

El mismo mal espíritu que tentó a Cristo en el desierto y que poseía al endemoniado de Capernaúm dominaba a los judíos incrédulos. Pero con ellos asumía un aire de piedad, tratando de engañarlos en cuanto a sus motivos para rechazar al Salvador. Su condición era más desesperada que la del endemoniado; porque no sentían necesidad de Cristo, y por lo tanto estaban sometidos al poder de Satanás.
(Deseado de Todas las Gentes, p. 222)

El espiritismo asegura que…Dios no condena.
(Maranata, 144)

La historia se repetirá. Podría detallar lo que ocurrirá en un futuro cercano pero aún no es el tiempo. Por medio de artimañas, Satanás hará aparecer imitaciones de seres ya muertos, y muchos se asociarán con el que ama y hace mentira.
(ATO, 315)

El espiritismo hará su obra personificando los muertos.
(Carta 28, 17 febrero 1900)

En un futuro cercano…Satanás hará aparecer imitaciones de seres ya muertos.
(Carta 311, 30 octubre 1905)

Hay espiritistas (…) que se atreven a tomar el nombre del inmaculado Hijo de Dios en sus labios contaminados.
(1JT, 414)

Satanás les insinuó a Adán y a Eva que si violaban el mandato divino, podrían alcanzar un estado más alto, de mayor felicidad, y hoy en día esa misma mentira es esparcida por todo el mundo, aun por los que dicen haber sido santificados. Aquéllos que dicen ser santificados en tanto que violan los mandatos de Dios, ¿acaso no constituyen una señal falsa y fatal para el mundo? ¿Acaso no le dicen al pecador, ‘Te irá bien?’ El Señor ha definido el pecado como la transgresión de su ley, pero ellos dicen ser salvos en el pecado, y de esa manera hacen de Cristo un ministro del pecado. Esos cristianos profesos están haciendo la misma obra que Satanás hizo en el Paraíso, por precepto y ejemplo están haciendo extraviar a las almas.
(The Signs of the Times, 28 de abril de 1890)