Fariseos

Siempre ha habido una categoría de personas que profesan santidad, y que en lugar de procurar crecer en el conocimiento de la verdad, hacen consistir su religión en buscar alguna falta en el carácter de aquellos con quienes no están de acuerdo, o algún error en su credo. Son los mejores agentes de Satanás. Los acusadores de los hermanos no son pocos; siempre son diligentes cuando Dios está obrando y cuando sus hijos le rinden verdadero homenaje. Son ellos los que dan falsa interpretación a las palabras y acciones de los que aman la verdad y la obedecen. Hacen pasar a los más serios, celosos y desinteresados siervos de Cristo por engañados o engañadores. Su obra consiste en desnaturalizar los móviles de toda acción buena y noble, en hacer circular insinuaciones malévolas y despertar sospechas en las mentes poco experimentadas. Harán cuanto sea imaginable porque aparezca lo que es puro y recto como corrupto y de mala fe.
(CS, 573)

El espíritu del farisaísmo es el espíritu de la naturaleza humana.
(DMJ, 69)

La vida de Cristo fundó una religión sin castas.
(MC, 16)

Los hombres que están pisoteando los requerimientos de Dios sienten un constante reproche por aquellos que obedecen a Dios, y esto explica la manifiesta enemistad contra todos aquellos que son fieles a Dios. Por esta razón los fariseos rechazaron a Cristo, y todavía existe el mismo espíritu, y existirá hasta el fin del tiempo.
(Historical Sketches of the Foreign Missions of Seventh-day Adventists, 195)