• Historia

    Las vicisitudes de los hijos de Israel y su actitud justamente antes de la primera venida de Cristo me han sido presentadas vez tras vez para ilustrar la posición del pueblo de Dios en su experiencia antes de la segunda venida de Cristo.
    (Mensajes Selectos, t1, 475)

    En su Palabra, el Señor declara lo que hubiese hecho por Israel si éste hubiera obedecido su voz. Pero los líderes del pueblo cedieron a las tentaciones de Satanás y Dios no pudo darles las bendiciones que pensaba proporcionarles, porque ellos no obedecieron su voz, sino que escucharon la voz y siguieron el plan de acción de Lucifer. Esta experiencia se volverá a repetir en los últimos años de la historia del pueblo de Dios que él estableció por su gracia y poder. En las escenas finales de la historia de esta tierra, hombres a quienes Dios ha honrado grandemente imitarán al antiguo Israel, porque están convirtiendo la verdad de Dios en falsedad. Y Lucifer traerá muchas herejías que engañarán, si es posible, aún a los escogidos…
    Recuerde que la historia se volverá a repetir. El pueblo de Dios volverá a enfrentar en forma más intensa los peligros que enfrentó en el pasado. Satanás ha ejercido su influencia sobre los hombres a quienes Dios había honrado por encima de todas las inteligencias humanas…
    (Manuscrito 5, 20 enero 1904)

    Los fallos y errores del antiguo Israel no son tan graves a la vista de Dios como los pecados del pueblo de Dios de esta época. La luz se ha ido incrementando de época en época, y las generaciones subsiguientes tienen el ejemplo de las generaciones precedentes.
    (R & H, 21 mayo, 1895)

    Vuestros acuerdos con los que no creen ha provocado el desagrado del Señor. (…) Vuestra negligencia en seguir la luz os colocará en una posición más desfavorable que los judíos sobre los cuales Jesús pronunció una maldición.
    (PH 117, Testimonios a la Iglesia de Battle Creek, p. 58)

    La desolación de Jerusalén (por los babilonios) es una solemne advertencia para los ojos del moderno Israel.
    (Testimonios para la Iglesia 4, 167)

    En la más reciente visión que me fue dada, el 10 de diciembre de 1871, se me mostró la condición del pueblo de Dios. No está despierto ni muestra su fe por sus obras. Se me señaló al Israel de antaño. Ellos recibieron mucha luz y grandes privilegios, sin embargo, no vivieron conforme a la luz, ni apreciaron sus privilegios, y su luz se tornó en tinieblas, y anduvieron a la luz de sus propios ojos, en vez del consejo de Dios. En estos últimos días, el pueblo de Dios está siguiendo el ejemplo del Israel de antaño.
    Carta 1a, 1872, p. 1 (Al Hermano Lay, 11 de enero de 1872.)
    (Manuscritos Liberados, tomo 5, p. 294)

    Así sucede todavía. Pasan inadvertidos para los dirigentes religiosos y para los que adoran en la casa de Dios, acontecimientos en los cuales se concentra la atención de todo el cielo.
    (DTG, 38)

    ¿No se repite el caso hoy? ¿No hay muchos, aun entre los dirigentes religiosos, que están endureciendo su corazón contra el Espíritu Santo, incapacitándose así para reconocer la voz de Dios?
    (DTG, 184)

    Así como la luz y la vida de los hombres fue rechazada por las autoridades eclesiásticas en los días de Cristo, ha sido rechazada en toda generación sucesiva… En nuestros días, pocos de los que profesan seguir a los reformadores están movidos por su espíritu. Pocos escuchan la voz de Dios y están listos para aceptar la verdad en cualquier forma que se les presente. Con frecuencia, los que siguen los pasos de los reformadores están obligados a apartarse de las iglesias que aman, para proclamar la clara enseñanza de la palabra de Dios. Y muchas veces, los que buscan la luz se ven obligados por la misma enseñanza a abandonar la iglesia de sus padres para poder obedecer.
    (DTG, 199)

    A fin de ser honrados por el Cielo, debían sacrificar la honra de los hombres. Si obedecían a las palabras de este nuevo rabino, debían ir contra las opiniones de los grandes pensadores y maestros de aquel tiempo.
    La verdad era impopular en el tiempo de Cristo. Es impopular en el nuestro
    (DTG, 209)

    En los días de Cristo, los dirigentes y maestros de Israel no podían resistir la obra de Satanás. Estaban descuidando el único medio por el cual podrían haber resistido a los malos espíritus. Fue por la Palabra de Dios como Cristo venció al maligno. Los dirigentes de Israel profesaban exponer la Palabra de Dios, pero la habían estudiado sólo para sostener sus tradiciones e imponer sus observancias humanas. Por su interpretación, le hacían expresar sentidos que Dios no le había dado. Sus explicaciones místicas hacían confuso lo que él había hecho claro. Discutían insignificantes detalles técnicos, y negaban prácticamente las verdades más esenciales. Así se propalaba la incredulidad. La Palabra de Dios era despojada de su poder, y los malos espíritus realizaban su voluntad.
    La historia se repite. Con la Biblia abierta delante de sí y profesando reverenciar sus enseñanzas, muchos de los dirigentes religiosos de nuestro tiempo están destruyendo la fe en ella como Palabra de Dios. Se ocupan en disecarla y dan más autoridad a sus propias opiniones que a las frases más claras de esa Palabra de Dios, que pierde en sus manos su poder regenerador. Esta es la razón por la cual la incredulidad se desborda y la iniquidad abunda.
    (DTG, 222.223)

  • Títulos

    Aunque toda la hueste angélica estaba a las órdenes de Jesús, él no pretendió ser nadie grande o eminente. No hizo preceder su nombre por el título de “profesor” a fin de agradarse a si mismo.
    Los cristianos profesos que obran con falsedad en relación con sus creencias son canales mediante los que trabaja Satanás. El puede utilizar a los miembros d iglesia que no están convertidos para promover sus propias ideas y retardar la obra d Dios.
    (Mensajes Selectos, tomo2, 186)

  • Adulterio

    La Ley de Dios que fue proclamada en el Sinaí dice: “No cometerás adulterio”; sin embargo, Ud., que ha transgredido esa ley en una manera tan marcada, enseña la Biblia a otros. Dios no acepta su obra.
    (CSAD 185)

    “Mamá dice que quienes sufrieron las perplejidades de sus muchas transgresiones del pasado, deberían asumir la responsabilidad de aconsejarlo respecto de nuestro deber actual hacia él. Mamá no quiere asumir mayores responsabilidades en el asunto, pero dice respecto del pastor E, como ha dicho de otros casos similares, que si están plenamente arrepentidos, si viven una vida tal como para convencer a sus hermanos de que están actuando con seriedad, no los separen de la confraternidad, no les impidan trabajar para Cristo en alguna condición humilde, pero tampoco los eleven a posiciones de responsabilidad.
    “De todo esto yo entendería que no sería sabio renovarle sus credenciales y enviarlo de un lugar a otro entre los hermanos, pero, si por una vida cristiana fiel se ha ganado la confianza de la iglesia en el lugar en donde reside, no se interpongan ni le impidan realizar la obra de la cual esa iglesia es responsable.
    (CSAD, 259)

    Ello era suficiente para retirar campamento el arca de Dios, en caso que no hubiera habido otro pecado que motivara el alejamiento del arca, debilitando así a Israel.
    Los que quebranten del séptimo mandamiento deberían ser suspendidos de la iglesia, no gozar de su comunión, ni de los privilegios de la casa de Dios.
    (CSAD, 278)

    Dios no confiará la tarea de salvar almas a quienes abandonen su hogar, su compañero de la vida o sus hijos, pues los tales demuestran con ello infidelidad a sus sagrados votos y responsabilidades.
    (Testimonios Conducta Sexual, 49)

  • Neutral

    Si hay un pecado que Dios aborrece sobre cualquier otro, del cual su pueblo es culpable, es no hacer nada en medio de un caso de emergencia. La indiferencia y la neutralidad en medio de una crisis religiosa, se considera por Dios como un gravísimo crimen, y es igual que el peor tipo de hostilidad contra Dios.
    (Testimonios, t 3, 281)

    En la obra de Dios no hay neutralidad, no hay camino intermedio.
    (The Ellen G. White 1888 Materials, p. 913)

    Aparentemente algunos no participarán en el conflicto en ninguno de los dos bandos. Parecerá que no toman partido contra la verdad, pero tampoco se adelantan osadamente por Cristo por temor a perder propiedades o a sufrir reproches. Los tales serán contados con los enemigos de Cristo.
    (R. & H., Febrero 7, 1893.)

    Nadie puede estar en una posición neutral y a la vez ser un soldado en el ejército del Señor.
    (ATO, 337)

    Muchos al estar en medio de una crisis, han tratado de mantenerse en una posición neutral, pero han fracasado en su propósito. Nadie puede mantenerse en terreno neutral. (…)
    Los hombres y mujeres de doble ánimo son los mejores aliados de Satanás.
    (Manuscrito 87, 19 agosto 1897)

    Los predicadores y la gente están en peligro de ser hallados del lado de las potestades de las tinieblas. No hay tal cosa ahora como una posición neutral. Estamos decididamente a favor de lo bueno o decididamente de parte de lo malo. Cristo dijo: “El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge desparrama.”(Mat. 12:30)
    Siempre se encontrarán aquellos que simpatizarán con los que están equivocados. Satanás tuvo simpatizantes en el cielo, y tomó consigo una gran cantidad de ángeles. Dios y Cristo y los ángeles celestiales estaban de un lado, y Satanás del otro. Pese al poder infinito y a la majestad de Dios y de Cristo, hubo ángeles que se volvieron desleales. Las insinuaciones de Satanás tuvieron efecto y ellos realmente llegaron a creer que el Padre y el Hijo eran sus enemigos y que Satanás era su benefactor. Satanás tiene el mismo poder y el mismo control sobre las mentes ahora, sólo que lo ha centuplicado mediante el ejercicio y la experiencia.
    (Testimonios para la Iglesia T3, 360)

  • Nervios

    La religión de Cristo… es un calmante poderoso de los nervios.
    (Joyas Testimonios, t 2, p. 143)

  • Negocios

    Los hombres pudientes no tienen derecho a cobrar intereses a los hermanos pobres, pero pueden hacerlo a los no creyentes.
    (Testimonios 1, 467)

    Se me mostró que los adventistas observadores del sábado no deben tomar parte en los negocios relacionados con los seguros de vida.
    (Testimonios 1, 479)

    No es el plan de Dios que nos liguemos mediante contratos o en sociedad o asociaciones comerciales con aquellos que no son de nuestra fe.
    (EUD, 86)

    Los observadores del Sábado no deben ser socios de los incrédulos.
    (Testimonios T1, 72)

    En los negocios, los que no arriesgan nada, adelantan poco.
    (Testimonios para la Iglesia 4, 80)

    No es el plan de Dios que nos liguemos mediante contratos o en sociedad o asociaciones comerciales con aquellos que no son de nuestra fe.
    (Review and Herald, 4 agosto, 1904)

    Algunos miembros de la iglesia (…) están haciendo de sus negocios la tumba de su religión. (Testimonios T2, 455)

    El pueblo de Dios (…) no debe asociarse con los incrédulos en empresas comerciales. (Testimonios T3, 288)

    That which has been set apart according to the Scriptures as belonging to the Lord constitutes the revenue of the gospel and is no longer ours. It is no better than sacrilege for a man to take from God’s treasury in order to serve himself or to serve others in their secular business. Some have been at fault in diverting from the altar of God that which has been especially dedicated to Him. All should regard this matter in the right light. Let no one, when brought into a strait place, take money consecrated to religious purposes and use it
    for his advantage, soothing his conscience by saying that he will repay it at some future time. Far better cut down the expenses to correspond with the income, to restrict the wants, and live within the means than to use the Lord’s money for secular purposes.
    (9T, 246)

    No está de acuerdo con la orden de Dios que nos liguemos por contratos con los que no son de nuestra fe.
    (3JT, 128)

    Si le falta fidelidad en su vida comercial, también le faltará en su vida religiosa, y en el día de Dios las balanzas del santuario pondrán de manifiesto que usted ha sido hallado falto.
    (T2, 77)

    A great mistake has been made by some who profess present truth, by introducing merchandise in the course of a series of meetings and by their traffic diverting minds from the object of the meetings. If
    Christ were now upon earth, He would drive out these peddlers and traffickers, whether they be ministers or people, with a scourge of small cords, as when He entered the temple anciently “and cast out all them that sold and bought in the temple, and overthrew the tables of the money-changers, and the seats of them that sold doves, and said unto them, It is written, My house shall be called the house of prayer; but ye have made it a den of thieves.” These traffickers might have pleaded as an excuse that the articles they held for sale were for sacrificial offerings. But their object was to get gain, to obtain means, to accumulate.
    I was shown that if the moral and intellectual faculties had not been clouded by wrong habits of living, ministers and people would have been quick to discern the evil results of mixing sacred and common
    things. Ministers have stood in the desk and preached a most solemn discourse, and then by introducing merchandise, and acting the part of a salesman, even in the house of God, they have diverted the minds of their hearers from the impressions received, and destroyed the fruit of their labor. If the sensibilities had not been blunted, they would have had discernment to know that they were bringing sacred things down upon a level with common. The burden of selling our publications should not rest upon ministers who labor in word and doctrine. Their time and strength should be held in reserve, that their efforts may be thorough in a series of meetings. Their time and strength should not be drawn upon to sell our books when they can be properly brought before the public by those who have not the burden of preaching the word.
    (1T, 471-472)

  • Navidad

    Ayer fue Navidad. ¿Hicieron como los sabios que ofrecieron sus dones a Jesús? ¿O cambió el enemigo el orden de las cosas, haciendo que la adoración se dirigiera hacia él? Los regalos se dan a los amigos en vez de ofrendarlos a quien hizo un sacrificio tan grande por nosotros. Todos los regalos debieran fluir hacia otro canal, donde puedan ser usados en la salvación de los hombres.
    (ATO, 372)

    Every tree in Satan’s garden hangs laden with the fruits of vanity, pride, self-importance, evil desire, extravagance,–all poisoned fruit, but very gratifying to the carnal heart. Let the several churches present to God Christmas trees in every church; and then let them hang thereon the fruits of beneficence and gratitude,–offerings coming from willing hearts and hands, fruits that God will accept as an expression of our faith and our great love to him for the gift of his Son, Jesus Christ. Let the evergreen be laden with fruit, rich, and pure, and holy, acceptable to God. Shall we not have such a Christmas as Heaven can approve? Thousands of dollars are needlessly spent every year in gifts to each other. That is means lost to God, lost to his cause. It pleases the vanity, encourages pride, creates all kinds of dissatisfaction, murmuring, and complaints, because perhaps the gifts are not just what was desired, not of the high value wanted or expected. Christmas is not observed as its name implies it should be. Man has forsaken God in almost everything, and has turned the attention to self. He has left the pure springs of living waters which flow from the throne of God, and hewn out to himself broken cisterns, which can hold no water. God gave man a probation that he might be fitted for heaven. He was to look upward to God, who was to be the soul’s adoration; but talent, skill, and inventive powers are all exercised to make self the supreme object of attention. Man has withdrawn his gaze from Deity, and fastened his eyes upon the finite, the earthly, the corruptible.
    (RH, December 9, 1884 par. 10)

    Shall we have a Christmas tree? Will it not be like the world? We answer, You can make it like the world if you have a disposition to do so, or you can make it as unlike the world as possible. There is no particular sin in selecting a fragrant evergreen (like a potted plant today) and placing it in our churches, but the sin lies in the motive which prompts to action and the use which is made of the gifts placed upon the tree.
    (AH 482.1)

    In his wisdom, the Lord concealed the place where he buried Moses. God buried him, and God resurrected him, and took him to heaven. This secrecy was to prevent idolatry. For the very same purpose he has concealed the precise day of Christ’s birth; that the day should not receive the honour that should be given to Christ as the Redeemer of the world, – one to be received, to be trusted, to be relied on as he who could save to the uttermost all who come unto him. The soul’s adoration should be given to Jesus as the Son of the infinite God. “There is no divine sanctity resting upon the twenty-fifth of December; and it is not pleasing to God that anything that concerns the salvation of man through the infinite sacrifice made for them, should be so sadly perverted from its professed design. Christ should be the supreme object; but as Christmas has been observed, the glory is turned from him to mortal man, whose sinful, defective character made it necessary for him to come to our world. -R&H 12-9-1884

  • Inteligencia

    Cuanto más inteligente sea un hombre, tanto más debe irradiar de él la influencia religiosa.
    (Testimonios para Ministros, p. 245)

  • Fe

    Oímos mucho acerca de la fe, pero necesitamos oír mucho acerca de las obras.
    (Mensajes Selectos, tomo 1, 448)

    El camino de la presunción está situado junto a la senda de la fe.
    (Mensajes Selectos, tomo 2, 18, 43, 103)

    El camino de la fe está justo al lado del camino de la presunción.
    (The Place of Herbs in rational Therapy, p. 4)

    Los que desean dudar tendrán bastante oportunidad de hacerlo, Dios no se propone suprimir todo motivo de incredulidad.
    (Testimonios T1, 330) (Testimonios T2, 290)

    Los que deseen dudar, podrán hallar oportunidad para ello; los que deseen creer, tendrán bastantes evidencias en que basar su fe.
    (Testimonios T1, 582)

    Si nos falta fe en el punto en que nos encontramos cuando se presentan las dificultades, nos faltará la fe dondequiera que estemos.
    Lo que necesitamos es fe en Dios. Cuando miramos el lado oscuro de las cosas, perdemos nuestro punto de apoyo en Dios.
    (Testimonios T3, 191)

    No os acongojéis. Mirando las apariencias, quejándoos cuando se presentan dificultades, dais prueba de una fe débil y enfermiza.
    (Testimonios T3, 192)

    Para que la fe de un hombre sea fuerte debe permanecer mucho tiempo con Dios, en oración secreta.
    (Testimonios para la Iglesia T4, 232)

    La fe aumentará sí, cuando se halla en conflicto con dudas y obstáculos, los vence.
    (C.P. Jóvenes, 119)

    Cualquiera sea vuestra posición, no dependáis de los hombres, ni hagáis de la carne vuestro brazo.
    (Testimonios Para Ministros, 356)

    La fe en la verdad únicamente, no nos salvará. Tendremos que ser semejantes a Cristo si queremos verlo un día tal como él es.
    (CSAD, 156)

    Todos, ancianos y jóvenes, padres e hijos, deben manifestar su fe por medio de sus obras. La fe se perfecciona en las obras.
    (CMC, 277)

    La fe no es sentimiento. “Es pues la le la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.” La verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación de la fe por Satanás.
    La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce fruto en obediencia. La presunción se atiene también a las promesas, pero las emplea como las empleó Satanás, para disculpar la trasgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios y obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a violar su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. (OE, 274)

    No es fe hablar de imposibilidades. (MAR, 22)

    La verdadera fe, mientras confía plenamente en Cristo para la salvación, conducirá a una perfecta conformidad con la ley de Dios. La fe se manifiesta por las obras.
    (Fe y Obras, 8)

    El que no tiene suficiente fe en Cristo para creer que él puede librarlo del pecado, no tiene la fe que le dará entrada en el reino de Dios…
    (Manuscrito 161, 16 diciembre 1897)

    Muchos no tienen fe en Dios y han perdido la confianza en el hombre. Pero aprecian actos de simpatía y de ayuda. Al ver a una persona que viene a su hogar no motivada por la alabanza terrenal o la compensación, y que ministra al enfermo, alimenta al hambriento, viste al desnudo, consuela al triste y les señala a todos a Aquel de cuyo amor y piedad el obrero humano es solamente un mensajero, cuando ven esto sus corazones son tocados. Brota gratitud, se enciende la fe. Ven que Dios tiene cuidado por ellos, y cuando la Palabra es abierta están preparados para escuchar.
    (Review and Herald, 9 mayo, 1912)

    Pero la fe no va en ningún sentido unida a la presunción. Sólo el que tenga verdadera fe se halla seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe. La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia. La presunción también se aferra a las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la trasgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios, y a obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a transgredir su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se concede una merced. La fe verdadera tiene su fundamento en las promesas y provisiones de las Escrituras.
    (DTG, 101, 102)

    No podemos depender de la humanidad para obtener consejos. El Señor nos enseñará nuestro deber tan voluntariamente como a alguna otra persona. Si acudimos a él con fe, nos dirá sus misterios a nosotros personalmente. (…) Los que decidan no hacer, en ningún ramo, algo que desagrade a Dios, sabrán, después de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir. Y recibirán no solamente sabiduría, sino fuerza. Se les impartirá poder para obedecer, para servir, según lo prometió Cristo.
    (DTG, 622)

    El oro es la fe y el amor.
    (RH, 7-8-1894)

    Todo fracaso de los hijos de Dios se debe a la falta de fe.
    (PP, 712)

    La fe genuina obra por amor, y purifica el alma. Hay una fe que tiene poder para purificar la vida de pecado. Los demonios creen que Jesús vino como redentor del mundo, que llevó a cabo milagros maravillosos, que era uno con el Padre, que murió una muerte indigna para salvar la raza caída. Los demonios creen que resucitó de los muertos, que ascendió a los cielos, y se sentó a la derecha del Padre. Los demonios creen que Él vuelve otra vez, y que pronto, con gran poder y gloria, y que pronto, se vengará de ellos que no conocen a Dios y no obedecen el evangelio. Ellos creen en todo lo que está escrito en el Antiguo y Nuevo testamento. Pero podrá esta fe salvar a los demonios de las tinieblas? Ellos no tienen la fe que obra por el amor y que purifica el alma. Esa fe, y solo esa, la que purifica el templo del alma, es fe genuina.
    (R&H, 17 de febrero, 1890)

    Dios probará, hasta el límite, la fe y el valor de aquellos a los que ha asignado responsabilidades en su obra. Las apariencias serán a menudo prohibitivas. Aunque Dios ha dado pruebas seguras de su ayuda, la fe casi decaerá. “Así dice el Señor” debe ser nuestra firme confianza, independiente de los razonamientos humanos, o las imposibilidades aparentes.
    (Signs of the Times, 30 de junio, 1881)

    Necesitamos tener una confianza mucho menor en lo que el hombre puede hacer, y una confianza mucho mayor en lo que Dios puede hacer por cada alma que cree.
    (SC, 324)

  • Fariseos

    Siempre ha habido una categoría de personas que profesan santidad, y que en lugar de procurar crecer en el conocimiento de la verdad, hacen consistir su religión en buscar alguna falta en el carácter de aquellos con quienes no están de acuerdo, o algún error en su credo. Son los mejores agentes de Satanás. Los acusadores de los hermanos no son pocos; siempre son diligentes cuando Dios está obrando y cuando sus hijos le rinden verdadero homenaje. Son ellos los que dan falsa interpretación a las palabras y acciones de los que aman la verdad y la obedecen. Hacen pasar a los más serios, celosos y desinteresados siervos de Cristo por engañados o engañadores. Su obra consiste en desnaturalizar los móviles de toda acción buena y noble, en hacer circular insinuaciones malévolas y despertar sospechas en las mentes poco experimentadas. Harán cuanto sea imaginable porque aparezca lo que es puro y recto como corrupto y de mala fe.
    (CS, 573)

    El espíritu del farisaísmo es el espíritu de la naturaleza humana.
    (DMJ, 69)

    La vida de Cristo fundó una religión sin castas.
    (MC, 16)

    Los hombres que están pisoteando los requerimientos de Dios sienten un constante reproche por aquellos que obedecen a Dios, y esto explica la manifiesta enemistad contra todos aquellos que son fieles a Dios. Por esta razón los fariseos rechazaron a Cristo, y todavía existe el mismo espíritu, y existirá hasta el fin del tiempo.
    (Historical Sketches of the Foreign Missions of Seventh-day Adventists, 195)

  • Familia

    Muchos continúan siendo probados como lo fue Abrahán. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades, y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parezca ser sólo un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios. Dios tiene una obra para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización. Los llama para que se aparten de las influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender sólo de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos. ¿Quién está listo para renunciar a los planes que ha abrigado y a las relaciones familiares en cuanto le llame la Providencia?
    (PP. 119)

    Al elegir un sitio para vivir, Dios quiere que consideremos ante todo las influencias morales y religiosas que nos rodearan a nosotros y a nuestras familias…. Si nos colocamos voluntariamente en un ambiente mundano e incrédulo, desagradamos a Dios, y ahuyentamos a los ángeles de nuestras casas.
    (PP. 166)

    La separación de Jacob y Esaú se verificó de acuerdo con el propósito de Dios respecto a Jacob. Como los hermanos se diferenciaban tanto en su religión, para ellos era mejor morar aparte.
    (PP. 207)

    Cuando Jesús invitó a Pedro y sus compañeros a seguirle, ellos dejaron inmediatamente sus botes y sus redes. Algunos de estos discípulos tenían personas amadas que dependían de ellos para su sostén; pero cuando recibieron la invitación del Salvador, no vacilaron ni le preguntaron: ¿Cómo viviré y sostendré mi familia? Fueron obedientes al llamado, y cuando más tarde Jesús les preguntó: “Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo?” pudieron contestar: “Nada.”
    (OE, 118-119)

    Muchos de aquellos a quienes el Señor podría emplear no quieren oír ni obedecer su voz por encima de todas las demás. La parentela y los amigos, los hábitos y asociaciones anteriores, tienen tan fuerte influencia sobre ellos que Dios puede darles tan sólo poca instrucción, puede comunicarles tan sólo poco conocimiento de sus propósitos. El Señor haría mucho más por sus siervos si ellos se consagrasen completamente a él, y pusiesen su servicio por encima de los vínculos de parentesco y todas las otras relaciones terrenas.
    (OE, 119)

    En extenso grado, la felicidad de los hombres y mujeres y el éxito de la iglesia dependen de la influencia ejercida en el hogar.
    (OE, 215)

    El predicador que permita que sus hijos se críen indisciplinados y desobedientes, encontrará que la influencia de sus labores en el púlpito queda contrarrestada por la conducta indigna de sus hijos. El que no pueda gobernar los miembros, de su propia familia, no podrá mostrar debidamente en favor de la iglesia de Dios, ni preservarla de la contención y controversia.
    (OE, 216)

    Todos debieran interesarse en sus parientes, pero no limitarse a ellos como si fueran los únicos a quienes Jesús vino a salvar.
    (T2, 71)
    Es peligroso para los que desean honrar a Dios encontrar placer y entretenimiento en la compañía de los que no lo temen.
    (T2, 200)

    Después de haber aceptado la verdad, no debiéramos unirnos con aquellos que se oponen a ella, ni en ninguna manera tampoco colocarnos donde se nos haga difícil vivir nuestra fe;
    (T5, 171)

    Pocos comprenden la importancia que tiene el rehuir, hasta donde sea posible, todas las compañías que no favorecen la vida religiosa.
    (T5, 215)

    Si la religión debe influir en la sociedad, debe primero influir en el círculo del hogar.
    (Review & Herald, 4 mayo, 1886)

    No podemos servir a Dios y al mundo al mismo tiempo. No debemos concentrar nuestros afectos en los familiares mundanos, que no tienen ningún deseo de conocer la verdad. (…)
    Debemos manifestar la verdad en todas nuestras relaciones con ellos. Si no podemos hacerlo, mientras menos nos asociemos con ellos, mejor será para nuestra espiritualidad.
    (T5, 513)

    La primera obra que debe hacerse en un hogar cristiano es asegurarse de que el Espíritu de Cristo more allí.
    (HC, 12,15)

    La mayor evidencia del poder del cristianismo que se pueda presentar al mundo es una familia bien ordenada y disciplinada…La mejor prueba del cristianismo en un hogar es la clase de carácter engendrada por su influencia.
    (HC, 26)

    No es el mejor plan para los hijos, que una, dos o tres familias vinculadas por matrimonios se establezcan a pocos kilómetros la una de la otra. La influencia no es buena sobre las familias. Los asuntos de una son los asuntos de todas. Las perplejidades y problemas que cada familia debe experimentar en mayor o menor grado y que, en la medida de lo posible, debieran conservarse dentro del círculo familiar, se extienden a las conexiones familiares.
    (Testimonios, t3, 64)

    Todas las familias serían mucho más felices si estuvieran separadas y se visitaran ocasionalmente, su influencia mutua sería diez veces mayor.
    (Testimonios, t3, 65)

    La mayor prueba del poder del cristianismo que podemos presentar ante el mundo es una familia ordenada y bien disciplinada.
    (Testimonios para la Iglesia 4, 299)

    Si los padres quieren ver un estado de cosas diferente en su familia, que se consagren plenamente a Dios y el Señor proporcionará caminos y medios mediante los cuales pueda ocurrir una transformación en sus hogares.
    (CN, 158)

  • Enoc

    Acerca de Enoc se ha escrito que vivió sesenta y cinco años y engendró un hijo; después de esto anduvo con Dios trescientos años.
    (T8, 344)

    Los hombres de aquella generación se burlaban de la locura de aquel que no se interesaba en acumular una fortuna de oro y plata ni en adquirir posesiones en este mundo.
    (T8, 345)

    La santidad del carácter de aquellos que serán redimidos de entre los hombres en ocasión de la Segunda Venida del Señor ha de ser como la de Enoc.
    (T8, 346)

    ¿Cómo caminó Enoc con Dios? Educó su mente y su corazón para sentir que siempre estaba en la presencia de Dios, y cuando lo invadía la incertidumbre elevaba una oración solicitando la protección divina.
    (Cristo Triunfante, 45)

    Enoc era santo porque caminó con Dios como el Señor lo quería. En su experiencia el mundo tuvo una representación de cómo serán aquellos que han de ser arrebatados en las nubes para encontrar al Señor en el aire en ocasión de su venida.
    (Cristo Triunfante, 48)

    Así caminó Enoc con Dios, y cuando la luz iluminó su senda, no se detuvo a preguntar: “Qué dirán de mi mis amigos y parientes? No, él hizo lo recto sin importarle las consecuencias.
    (Manuscrito 83, septiembre 1886)

    Enoc “caminó con Dios” (Génesis 5:24); pero ¿cómo pudo conseguir esta intimidad? Fue teniendo continuos pensamientos acerca de Dios. Mientras salía y entraba, meditaba constantemente sobre el bien, la perfección, y el amor de su divino carácter. Mientras era de ese modo influido, fue transformado en la gloriosa imagen de Dios; porque es por perseverancia que somos transformados.
    (Signs of Times, 18 Agosto, 1887)

  • Engaño

    No hay mayor engaño que pueda seducir a la mente humana que aquel de hacer creer a los hombres que están perfectamente bien y que Dios acepta sus obras cuando están pecando contra él.
    (Testimonios 1, 360)

    Cuando entran errores en nuestras filas, no hemos de entrar en controversia acerca de ellas. Debemos dar fielmente el mensaje de reprensión, y luego presentar la verdad en contraste con el error para desviar al pueblo de las ideas antojadizas y erróneas.
    (T8, 204)

    El acto capital que coronará el gran engaño será que el mismo Satanás se dará por Cristo.
    (CS. 682)

    Todo error está mezclado con algo de verdad y esta circunstancia contribuye a que los engaños de Satanás sean más difíciles de discernir. (Cada Día Con Dios, p. 163)

    Hay estrellas fugaces que profesan ser ministros enviados por Dios y van predicando el sábado de lugar en lugar; pero han mezclado la verdad con el error y le ofrecen al pueblo el conjunto de sus opiniones dispares.
    (Joyas Testimonio t.1, p.163)

    Jesús…impartía la luz verdadera, sembraba la semilla del Evangelio, separaba la verdad del error con que se había mezclado y la presentaba en su claridad y sencillez originales para que los hombres pudiesen comprenderla.
    (Joyas Testimonios t3, p.89)

    El error se encuentra mezclado con mucho que es verdad, y se lo acepta en su significado
    extremo;
    (Mensajes Selectos t.2, p.18)

    Hoy hay falsos guías espirituales, a cuyas doctrinas muchos prestan atención ansiosamente. (….) Es el deber de todo siervo de Dios resistir firmemente a estos pervertidores de la fe y, por la palabra de verdad, exponer denodadamente sus errores.
    (HA, 310)

    A medida que nos acerquemos al tiempo de el fin, el error estará tan mezclado con la verdad que sólo los que cuenten con la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir al uno de la otra.
    (MAR, 190; La Maravillosa Gracia de Dios, 201)

    Uno de los engaños más exitosos de Satanás es inducir a los hombres a pretender que están santificados, mientras viven en desobediencia a los mandamientos de Dios.
    (Fe y Obras, 40-41)

    El ministro dice a sus oyentes que no pueden guardar la ley de Dios. “No es algo a lo que estemos sujetos en este tiempo”. “Debéis creer en Cristo; El os salvará; creed solamente”. (…) El ministro puede profesar ser sincero; pero está buscando tranquilizar la conciencia agitada con una falsa esperanza.
    Hay muchos a los que se les hace creer que están en el camino que lleva al cielo, porque profesan creer en Cristo, mientras rechazan la ley de Dios. Pero al final se darán cuenta que estaban en el camino de la perdición, en vez del camino al cielo. El veneno espiritual está recubierto de la doctrina de la santificación, y administrado a la gente. Miles lo tragan ávidamente, creyendo que si simplemente son honestos en su creencia estarán seguros. Pero la sinceridad no convertirá el error en verdad. Un hombre puede tomar un veneno pensando que es un alimento; pero sus sinceridad no le salvará de los efectos del veneno.
    (Review and Herald, 03-08-1881)

    Las enseñanzas halagadoras provienen de Satanás y sus ángeles.
    (PE, 228)

    La iglesia necesita despertar a una comprensión de los sutiles poderes de los agentes satánicos, a los cuales debe hacer frente.
    (Evangelismo 266)

    Hay que desenmascarar la falsedad, hay que exponer su verdadero carácter, y hay que hacer brillar la luz de la ley de Jehová para que ilumine las tinieblas morales del mundo. Debemos presentar las pretensiones de su Palabra. No seremos considerados sin culpa si descuidamos este deber solemne.
    (Evangelismo, 453)

    El Señor ha señalado los errores, y quienes no disciernan dónde se ha introducido Satanás continuarán extraviados por falsos senderos.
    (NB, 101)

    Una y otra vez se me ha mostrado que el pueblo de Dios en estos últimos días no podía estar seguro si confiaba en los hombres.
    (TM, 472)

  • Enfermos

    La influencia del Espíritu de Dios es la mejor medicina que un hombre o una mujer enfermos pueden recibir.
    (T3, 192)

    Vi que la razón por la cual Dios no contestaba más plenamente las oraciones que sus siervos elevaban por los enfermos que hay entre nosotros, era que no podía ser glorificado haciéndolo mientras violaran las leyes de la salud.
    (C. Salud, 244)

    En lo que se refiere a la oración por los enfermos… He estado considerando diversas cosas que me han sido presentadas en el pasado con referencia al tema.
    Supongamos que veinte hombres y mujeres se presenten para que se ore por ellos en alguna de nuestras reuniones espirituales campestres, lo cual no sería inusitado, porque los que sufren harán todo lo posible para obtener alivio y para recuperar las fuerzas y la salud. De estas veinte personas, pocas han considerado la luz sobre el tema de la pureza y la reforma pro salud. Han descuidado la práctica de los principios correctos en el comer y el beber, y en el cuidado de sus cuerpos. Algunos de los que están casados han formado hábitos vulgares y se han entregado a prácticas impías; por otra parte entre los solteros, algunos han sido descuidados con la salud y la vida, puesto que la luz ha brillado sobre ellos con toda claridad, pero no han respetado la luz y tampoco han andado con prudencia. Sin embargo, solicitan las oraciones del pueblo de Dios y piden la actuación de los ancianos de la iglesia.
    Si volvieran a recuperar la bendición de la salud, muchos de ellos seguirían el mismo camino de descuidadas transgresiones de las leyes de la naturaleza, a menos que sean iluminados y completamente transformados. . .
    El pecado ha llevado a muchos de ellos al lugar donde se encuentran: a un estado de debilidad de la mente y del cuerpo. ¿Debiera orarse al Dios del cielo para que su sanidad descienda sobre ellos en ese momento, sin especificar ninguna condición? Yo digo que no, decididamente no. ¿Entonces qué debiera hacerse? Presentar sus casos ante Aquel que conoce el nombre de cada persona.
    (C. Salud, 370)

    La oración por los enfermos es algo muy solemne, y no debiéramos ocuparnos de esta obra en forma descuidada ni apresurada. Debiéramos averiguar si los que serán bendecidos con salud se han dedicado a hablar mal de otros, si han tenido desavenencias con los demás y si han participado en disensiones. ¿Han manifestado espíritu de discordia entre los hermanos y hermanas de la iglesia? Si han llevado a cabo estas cosas debieran confesarlas delante de Dios y la iglesia. Después de haber confesado lo que han hecho mal, estas personas que buscan oración pueden ser presentadas delante de Dios con fervor y fe, siguiendo la inspiración del Espíritu Santo.
    Pero no siempre es seguro pedir sanación incondicional. Las oraciones que se hacen debieran incluir el siguiente pensamiento: “Señor, tú conoces todo secreto del alma. Tú estás familiarizado con estas personas; por Jesús, su abogado, concédeles su vida. El las ama más de lo que nosotros podemos. Por lo tanto, si ha de ser para tu gloria y para el bien de estas personas afligidas concederles la salud, te rogamos en el nombre de Jesús que les proporciones salud en esta ocasión”. En una petición de esta naturaleza no se manifiesta falta de fe.
    (C. Salud, 371-372)

    Nada lograrán el ayuno y la oración mientras el corazón esté enajenado de Dios por una conducta errónea.
    (C. Salud, 374)

    Si suponen que al orar por la curación no deben usar los remedios sencillos provistos por Dios para aliviar el dolor y ayudar a la naturaleza en su obra, por temor a que eso signifique una negación de la fe, están adoptando una posición que no es sabia.
    (C. Salud, 378)

    No podemos esperar que Dios haga un milagro en nuestro favor mientras descuidamos los remedios sencillos que él ha provisto para nuestro uso, los cuales, si se los aplica oportunamente y en forma debida, producirán un resultado milagroso.
    (Mensajes Selectos, tomo 2, 398)

    Cristo era el único que podía sobrellevar las aflicciones de toda la familia humana. “En toda angustia de ellos él fue angustiado”. Nunca soportó [por sus pecados] la enfermedad en su propia carne, pero cargó las enfermedades de los demás.
    (Mensajes Selectos, tomo 3, 150)

    Los que tienen enfermedades corporales, casi siempre están enfermos mentalmente, y cuando el alma está enferma, el cuerpo también está afectado.
    (MB, 125)

    El hacer el bien es un excelente remedio para la enfermedad.
    (MB, 320)

    La influencia del Espíritu de Dios es la mejor medicina para la enfermedad.
    (MM, 14; Mente, Carácter y Personalidad, tomo2, 424)

    Dios no hará un milagro para librar de la enfermedad a los que no se han cuidado; más aún, que están violando de continuo las leyes de la salud y no hacen esfuerzos para evitar la enfermedad. Cuando hacemos todo lo que está a nuestro alcance para tener salud, entonces podemos esperar que se produzcan los bendecidos resultados, y podemos solicitar a Dios con fe que bendiga nuestros esfuerzos para la prevención de la salud.
    (MM, 16)

    Los que satisfacen su apetito y de esta manera sufren debido a su intemperancia, e ingieren drogas para aliviarse, a los tales se les puede asegurar que Dios no se interpondrá para salvar la salud y la vida que de forma tan temeraria se ha puesto en peligro.
    (MM, 16)

    Dios no ve adecuado responder las oraciones que se ofrecen a favor de los tales, pues él sabe que si se les devolviera la salud, de nuevo la sacrificarían sobre el altar del apetito pervertido.
    (MM, 16)

    Permanecer junto al lecho del enfermo sin tener nada que decir es un error lamentable.
    (MM, 40)

    La curación de los enfermos es parte del evangelio.
    (MM, 314)

    Un ministro del evangelio tendrá éxito doble en su labor si comprende como tratar la enfermedad.
    (MM, 324)
    La fe en el poder de Dios para curar las enfermedades está muerta a menos que el enfermo use la luz que Dios le ha dado al colocar los hábitos en armonía con los principios correctos.
    (MM, 347)

    Hay una obra que hacer por parte de nuestras iglesias de la cual pocos tienen una idea acertada. “Tuve hambre -dijo Jesús-, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis, estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Tendremos que dar de nuestros medios para sostener a los obreros en los campos de la mies, y nos regocijaremos en las gavillas reunidas. Pero aunque esto es cierto, hay una obra que hasta ahora ha permanecido sin tocar, que debe ser hecha. La misión de Cristo fue sanar al enfermo, animar al desesperado, vendar al quebrantado de corazón. Esta obra de restauración ha de ser realizada entre los que están en necesidad, entre los que sufren. Dios pide no solamente vuestra benevolencia, sino también vuestro rostro alegre, vuestras palabras llenas de esperanza, el apretón de vuestra mano. Aliviad a algunos de los afligidos del Señor. Algunos están enfermos, la esperanza los ha abandonado. Llevadles de vuelta la luz del sol. Hay almas que han perdido su valor; habladles, orad por ellas. Hay personas que necesitan el pan de vida. Leedles de la Palabra de Dios. Hay una enfermedad del alma que ningún bálsamo puede alcanzar, ninguna medicina puede curar. Orad por estas personas, y traedlas a Jesucristo. Y en todo vuestro trabajo, Cristo estará presente para hacer impresiones sobre los corazones humanos.
    Esta es la clase de obra médico-misionera que ha de hacerse. Traed el Sol de justicia a la habitación del enfermo y del que sufre. Enseñad a los internados procedentes de hogares pobres cómo cocinar. “Como pastor apacentará su rebaño”, con alimento temporal y espiritual (Manuscrito 105, 1898).

    No podemos desobedecer las leyes de la naturaleza sin desobedecer las leyes de Dios. No podemos esperar que el Señor obre un milagro para nosotros mientras descuidamos los remedios sencillos que él ha proporcionado para nuestro uso, y que aplicados oportuna y debidamente producirán un resultado milagroso.
    (Carta 66, 1901; 7CBA, 950)

  • Tiempo

    El tiempo dedicado a aquello que no tiende a moldear el alma a la semejanza de cristo, es tiempo perdido para la eternidad.
    (JT2, 411)

    Muchos desperdician en la cama las alegres horas de la mañana. Una vez perdidas, estas preciosas horas se fueron para siempre; se pierden para esta vida y para la eternidad.
    (OE, 295)

    La naturaleza de la experiencia religiosa de una persona se revela por el carácter de los libros que escoge para leer en los momentos desocupados.
    (MJ, 271)

    Nuestro tiempo es de Dios, y como cristianos debemos usarlo para la gloria de Dios.
    (Manuscript Releases, tomo 6, pp.79,80)

  • Tibieza

    Muchos reciben el Evangelio como una manera de escapar del sufrimiento, más bien que como una liberación del pecado. Se regocijan por un tiempo, porque piensan que la religión los libertará de las dificultades y las pruebas. Mientras todo marcha suavemente y viento en popa, parecen ser cristianos consecuentes. Pero desmayan en medio de la prueba fiera de la tentación. No pueden soportar el oprobio por la causa de Cristo. Cuando la Palabra de Dios señala algún pecado acariciado o pide algún sacrificio, ellos se ofenden. Les costaría demasiado esfuerzo hacer un cambio radical en su vida. Miran los actuales inconvenientes y pruebas, y olvidan las realidades eternas. A semejanza de los discípulos que dejaron a Jesús, están listos para decir: “Dura es esta palabra: ¿quién la puede oír?”
    Hay muchos que pretenden servir a Dios, pero que no lo conocen por experiencia. Su deseo de hacer la voluntad divina se basa en su propia inclinación, y no en la profunda convicción impartida por el Espíritu Santo. Su conducta no armoniza con la ley de Dios. Profesan aceptar a Cristo como su Salvador, pero no creen que él quiere darles poder para vencer sus pecados. No tienen una relación personal con un Salvador viviente, y su carácter revela defectos así heredados como cultivados.
    (PVGM. 28-29)

    La gran masa de cristianos profesos sufrirá una amarga desilusión en el día del Señor. No tienen en sus frentes el sello del Dios vivo. Por ser tibios e indiferentes deshonran a Dios mucho más que el incrédulo declarado.
    (Dios Nos Cuida, 362)

    Dejad que la oposición se levante, que el fanatismo y la intolerancia vuelvan a empuñar el cetro, que el espíritu de persecución se encienda, y entonces los tibios e hipócritas vacilarán y abandonarán la fe; pero el verdadero cristiano permanecerá firme como una roca, con más fe y esperanza que en días de prosperidad.
    (Conflicto de los Siglos, 660)

    El Testigo Fiel condena la tibieza de los hijos de Dios, que confiere a Satanás gran poder sobre ellos en este tiempo de espera y vigilancia. Los egoístas, los orgullosos y los amantes del pecado se ven siempre asaltados por dudas. Satanás sabe sugerir dudas e idear objeciones contra el testimonio directo que Dios envía, y muchos piensan que es una virtud, un indicio de inteligencia ser incrédulos, dudar y argüir. Los que desean dudar tendrán bastante oportunidad de hacerlo. Dios no se propone suprimir todo motivo de incredulidad. El da evidencias que deben ser investigadas cuidadosamente con mente humilde y espíritu dispuesto a recibir enseñanza; y todos deben decidir por el peso de las evidencias.
    (Joyas Testimonios 1, p.330)

    El mensaje de Laodicea se aplica a los hijos de Dios que profesan creer en la verdad presente. La mayoría de ellos son tibios y sólo profesan la verdad. Tienen el nombre de cristianos, pero nada de celo (…) El término “tibio” se aplica a esta clase de personas. Profesan amar la verdad, pero son deficientes en la devoción y el fervor cristiano. No se atreven a abandonar del todo la verdad y correr el riesgo de los incrédulos; pero no están dispuestos a morir al yo y seguir de cerca los principios de su fe.
    (Joyas Testimonios t1, 477)

    Debemos salir de la condición de tibieza y experimentar una verdadera conversión, o no llegaremos al cielo.
    (Joyas Testimonios 1, p.479-480)

    La actitud actual de la iglesia no agrada a Dios. Ha penetrado en ella una confianza propia que ha inducido a sus miembros a no sentir necesidad de más verdad ni de mayor luz. Estamos viviendo en un tiempo en que Satanás trabaja a diestra y siniestra, delante y detrás de nosotros; sin embargo, como pueblo estamos dormidos. Dios quiere que se oiga una voz que despierte a su pueblo para que obre.
    (Joyas de los Testimonios, tomo2, p 313,314)

    La obra que se nos confió es grande e importante; y para cumplirla, necesitamos hombres sabios, desinteresados, capaces de consagrarse abnegadamente a la salvación de las almas. No hay lugar para los tibios; Cristo no puede usarlos. Se necesitan hombres y mujeres cuyo corazón sea sensible a los sufrimientos humanos y que demuestren por su vida que reciben y transmiten la luz, la vida y la gracia.
    (Joyas Testimonios t3, 294)

    Contra los ministros y los miembros Dios presenta graves acusaciones de debilidad espiritual cuando dice: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apoc. 3: 15- 18). Dios demanda un reavivamiento y una reforma espirituales. A menos que suceda esto, los que son tibios serán cada vez más detestables para el Señor hasta que él rehuse reconocerlos como a sus hijos.
    Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas. La reforma no producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar su obra asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra.
    (Mensajes Selectos, tomo 1, 148-149)

    El Señor está listo para derramar sus ricas bendiciones sobre la iglesia si tan sólo sus miembros se esfuerzan por salir de la peligrosa tibieza en que se encuentran.
    (Exaltad a Jesús, 332)

    Al Señor le agradaría que los tibios, que creen que son religiosos, nunca hubieran mencionado su nombre. Son una carga continua para los que anhelan ser fieles seguidores de Jesús. Son una piedra de tropiezo para los incrédulos.
    (1T 188)

    Los cristianos a medias son peor que los incrédulos. (…) El cristiano tibio engaña a ambas partes. Ni es un buen mundano ni un buen cristiano. Satanás lo usa para hacer una obra que ningún otro puede hacer. (Carta 44, 1903; 7CBA 974)

    Muchos de los que escuchan cómodamente las verdades de la Palabra de Dios están muertos espiritualmente, aunque profesan estar vivos.
    (Testimonio para la iglesia T5, 22)

    El servicio a medias coloca al agente humano del lado del enemigo, como aliado eficaz de los ejércitos de las tinieblas. Cuando los que profesan ser soldados de Cristo se unen a la confederación de Satanás y colaboran con él, se revelan como enemigos de Cristo. Traicionan cometidos sagrados. Constituyen un eslabón entre Satanás y los soldados fieles; y por medio de dichos agentes el enemigo trabaja constantemente para seducir los corazones de los soldados de Cristo.  (DMJ, 80)

  • Engaño

    No hay mayor engaño que pueda seducir a la mente humana que aquel de hacer creer a los hombres que están perfectamente bien y que Dios acepta sus obras cuando están pecando contra él.
    (Testimonios 1, 360)

    Cuando entran errores en nuestras filas, no hemos de entrar en controversia acerca de ellas. Debemos dar fielmente el mensaje de reprensión, y luego presentar la verdad en contraste con el error para desviar al pueblo de las ideas antojadizas y erróneas.
    (T8, 204)

    El acto capital que coronará el gran engaño será que el mismo Satanás se dará por Cristo.
    (CS. 682)

    Todo error está mezclado con algo de verdad y esta circunstancia contribuye a que los engaños de Satanás sean más difíciles de discernir. (Cada Día Con Dios, p. 163)

    Hay estrellas fugaces que profesan ser ministros enviados por Dios y van predicando el sábado de lugar en lugar; pero han mezclado la verdad con el error y le ofrecen al pueblo el conjunto de sus opiniones dispares.
    (Joyas Testimonio t.1, p.163)

    Jesús…impartía la luz verdadera, sembraba la semilla del Evangelio, separaba la verdad del error con que se había mezclado y la presentaba en su claridad y sencillez originales para que los hombres pudiesen comprenderla.
    (Joyas Testimonios t3, p.89)

    El error se encuentra mezclado con mucho que es verdad, y se lo acepta en su significado
    extremo;
    (Mensajes Selectos t.2, p.18)

    Hoy hay falsos guías espirituales, a cuyas doctrinas muchos prestan atención ansiosamente. (….) Es el deber de todo siervo de Dios resistir firmemente a estos pervertidores de la fe y, por la palabra de verdad, exponer denodadamente sus errores.
    (HA, 310)

    A medida que nos acerquemos al tiempo de el fin, el error estará tan mezclado con la verdad que sólo los que cuenten con la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir al uno de la otra.
    (MAR, 190; La Maravillosa Gracia de Dios, 201)

    Uno de los engaños más exitosos de Satanás es inducir a los hombres a pretender que están santificados, mientras viven en desobediencia a los mandamientos de Dios.
    (Fe y Obras, 40-41)

    El ministro dice a sus oyentes que no pueden guardar la ley de Dios. “No es algo a lo que estemos sujetos en este tiempo”. “Debéis creer en Cristo; El os salvará; creed solamente”. (…) El ministro puede profesar ser sincero; pero está buscando tranquilizar la conciencia agitada con una falsa esperanza.
    Hay muchos a los que se les hace creer que están en el camino que lleva al cielo, porque profesan creer en Cristo, mientras rechazan la ley de Dios. Pero al final se darán cuenta que estaban en el camino de la perdición, en vez del camino al cielo. El veneno espiritual está recubierto de la doctrina de la santificación, y administrado a la gente. Miles lo tragan ávidamente, creyendo que si simplemente son honestos en su creencia estarán seguros. Pero la sinceridad no convertirá el error en verdad. Un hombre puede tomar un veneno pensando que es un alimento; pero sus sinceridad no le salvará de los efectos del veneno.
    (Review and Herald, 03-08-1881)

    Las enseñanzas halagadoras provienen de Satanás y sus ángeles.
    (PE, 228)

    La iglesia necesita despertar a una comprensión de los sutiles poderes de los agentes satánicos, a los cuales debe hacer frente.
    (Evangelismo 266)

    Hay que desenmascarar la falsedad, hay que exponer su verdadero carácter, y hay que hacer brillar la luz de la ley de Jehová para que ilumine las tinieblas morales del mundo. Debemos presentar las pretensiones de su Palabra. No seremos considerados sin culpa si descuidamos este deber solemne.
    (Evangelismo, 453)

    El Señor ha señalado los errores, y quienes no disciernan dónde se ha introducido Satanás continuarán extraviados por falsos senderos.
    (NB, 101)

    Una y otra vez se me ha mostrado que el pueblo de Dios en estos últimos días no podía estar seguro si confiaba en los hombres.
    (TM, 472)

  • Enfermos

    La influencia del Espíritu de Dios es la mejor medicina que un hombre o una mujer enfermos pueden recibir.
    (T3, 192)

    Vi que la razón por la cual Dios no contestaba más plenamente las oraciones que sus siervos elevaban por los enfermos que hay entre nosotros, era que no podía ser glorificado haciéndolo mientras violaran las leyes de la salud.
    (C. Salud, 244)

    En lo que se refiere a la oración por los enfermos… He estado considerando diversas cosas que me han sido presentadas en el pasado con referencia al tema.
    Supongamos que veinte hombres y mujeres se presenten para que se ore por ellos en alguna de nuestras reuniones espirituales campestres, lo cual no sería inusitado, porque los que sufren harán todo lo posible para obtener alivio y para recuperar las fuerzas y la salud. De estas veinte personas, pocas han considerado la luz sobre el tema de la pureza y la reforma pro salud. Han descuidado la práctica de los principios correctos en el comer y el beber, y en el cuidado de sus cuerpos. Algunos de los que están casados han formado hábitos vulgares y se han entregado a prácticas impías; por otra parte entre los solteros, algunos han sido descuidados con la salud y la vida, puesto que la luz ha brillado sobre ellos con toda claridad, pero no han respetado la luz y tampoco han andado con prudencia. Sin embargo, solicitan las oraciones del pueblo de Dios y piden la actuación de los ancianos de la iglesia.
    Si volvieran a recuperar la bendición de la salud, muchos de ellos seguirían el mismo camino de descuidadas transgresiones de las leyes de la naturaleza, a menos que sean iluminados y completamente transformados. . .
    El pecado ha llevado a muchos de ellos al lugar donde se encuentran: a un estado de debilidad de la mente y del cuerpo. ¿Debiera orarse al Dios del cielo para que su sanidad descienda sobre ellos en ese momento, sin especificar ninguna condición? Yo digo que no, decididamente no. ¿Entonces qué debiera hacerse? Presentar sus casos ante Aquel que conoce el nombre de cada persona.
    (C. Salud, 370)

    La oración por los enfermos es algo muy solemne, y no debiéramos ocuparnos de esta obra en forma descuidada ni apresurada. Debiéramos averiguar si los que serán bendecidos con salud se han dedicado a hablar mal de otros, si han tenido desavenencias con los demás y si han participado en disensiones. ¿Han manifestado espíritu de discordia entre los hermanos y hermanas de la iglesia? Si han llevado a cabo estas cosas debieran confesarlas delante de Dios y la iglesia. Después de haber confesado lo que han hecho mal, estas personas que buscan oración pueden ser presentadas delante de Dios con fervor y fe, siguiendo la inspiración del Espíritu Santo.
    Pero no siempre es seguro pedir sanación incondicional. Las oraciones que se hacen debieran incluir el siguiente pensamiento: “Señor, tú conoces todo secreto del alma. Tú estás familiarizado con estas personas; por Jesús, su abogado, concédeles su vida. El las ama más de lo que nosotros podemos. Por lo tanto, si ha de ser para tu gloria y para el bien de estas personas afligidas concederles la salud, te rogamos en el nombre de Jesús que les proporciones salud en esta ocasión”. En una petición de esta naturaleza no se manifiesta falta de fe.
    (C. Salud, 371-372)

    Nada lograrán el ayuno y la oración mientras el corazón esté enajenado de Dios por una conducta errónea.
    (C. Salud, 374)

    Si suponen que al orar por la curación no deben usar los remedios sencillos provistos por Dios para aliviar el dolor y ayudar a la naturaleza en su obra, por temor a que eso signifique una negación de la fe, están adoptando una posición que no es sabia.
    (C. Salud, 378)

    No podemos esperar que Dios haga un milagro en nuestro favor mientras descuidamos los remedios sencillos que él ha provisto para nuestro uso, los cuales, si se los aplica oportunamente y en forma debida, producirán un resultado milagroso.
    (Mensajes Selectos, tomo 2, 398)

    Cristo era el único que podía sobrellevar las aflicciones de toda la familia humana. “En toda angustia de ellos él fue angustiado”. Nunca soportó [por sus pecados] la enfermedad en su propia carne, pero cargó las enfermedades de los demás.
    (Mensajes Selectos, tomo 3, 150)

    Los que tienen enfermedades corporales, casi siempre están enfermos mentalmente, y cuando el alma está enferma, el cuerpo también está afectado.
    (MB, 125)

    El hacer el bien es un excelente remedio para la enfermedad.
    (MB, 320)

    La influencia del Espíritu de Dios es la mejor medicina para la enfermedad.
    (MM, 14; Mente, Carácter y Personalidad, tomo2, 424)

    Dios no hará un milagro para librar de la enfermedad a los que no se han cuidado; más aún, que están violando de continuo las leyes de la salud y no hacen esfuerzos para evitar la enfermedad. Cuando hacemos todo lo que está a nuestro alcance para tener salud, entonces podemos esperar que se produzcan los bendecidos resultados, y podemos solicitar a Dios con fe que bendiga nuestros esfuerzos para la prevención de la salud.
    (MM, 16)

    Los que satisfacen su apetito y de esta manera sufren debido a su intemperancia, e ingieren drogas para aliviarse, a los tales se les puede asegurar que Dios no se interpondrá para salvar la salud y la vida que de forma tan temeraria se ha puesto en peligro.
    (MM, 16)

    Dios no ve adecuado responder las oraciones que se ofrecen a favor de los tales, pues él sabe que si se les devolviera la salud, de nuevo la sacrificarían sobre el altar del apetito pervertido.
    (MM, 16)

    Permanecer junto al lecho del enfermo sin tener nada que decir es un error lamentable.
    (MM, 40)

    La curación de los enfermos es parte del evangelio.
    (MM, 314)

    Un ministro del evangelio tendrá éxito doble en su labor si comprende como tratar la enfermedad.
    (MM, 324)
    La fe en el poder de Dios para curar las enfermedades está muerta a menos que el enfermo use la luz que Dios le ha dado al colocar los hábitos en armonía con los principios correctos.
    (MM, 347)

    Hay una obra que hacer por parte de nuestras iglesias de la cual pocos tienen una idea acertada. “Tuve hambre -dijo Jesús-, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis, estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Tendremos que dar de nuestros medios para sostener a los obreros en los campos de la mies, y nos regocijaremos en las gavillas reunidas. Pero aunque esto es cierto, hay una obra que hasta ahora ha permanecido sin tocar, que debe ser hecha. La misión de Cristo fue sanar al enfermo, animar al desesperado, vendar al quebrantado de corazón. Esta obra de restauración ha de ser realizada entre los que están en necesidad, entre los que sufren. Dios pide no solamente vuestra benevolencia, sino también vuestro rostro alegre, vuestras palabras llenas de esperanza, el apretón de vuestra mano. Aliviad a algunos de los afligidos del Señor. Algunos están enfermos, la esperanza los ha abandonado. Llevadles de vuelta la luz del sol. Hay almas que han perdido su valor; habladles, orad por ellas. Hay personas que necesitan el pan de vida. Leedles de la Palabra de Dios. Hay una enfermedad del alma que ningún bálsamo puede alcanzar, ninguna medicina puede curar. Orad por estas personas, y traedlas a Jesucristo. Y en todo vuestro trabajo, Cristo estará presente para hacer impresiones sobre los corazones humanos.
    Esta es la clase de obra médico-misionera que ha de hacerse. Traed el Sol de justicia a la habitación del enfermo y del que sufre. Enseñad a los internados procedentes de hogares pobres cómo cocinar. “Como pastor apacentará su rebaño”, con alimento temporal y espiritual (Manuscrito 105, 1898).

    No podemos desobedecer las leyes de la naturaleza sin desobedecer las leyes de Dios. No podemos esperar que el Señor obre un milagro para nosotros mientras descuidamos los remedios sencillos que él ha proporcionado para nuestro uso, y que aplicados oportuna y debidamente producirán un resultado milagroso.
    (Carta 66, 1901; 7CBA, 950)

  • Elias

    Cuando Elías fue enviado con un mensaje de Dios al pueblo, no prestaron atención a la advertencia. Pensaron que era innecesariamente severo. Hasta pensaron que debía haber perdido el juicio porque los denunciaba a ellos, el pueblo favorecido de Dios, como pecadores, y sus delitos como de un carácter tan grave que los juicios de Dios se levantarían contra ellos. Satanás y su hueste siempre se han unido contra aquellos que llevan el mensaje de amonestación y que reprenden los pecados. Los no consagrados también se unirán con el adversario de las almas para hacer tan difícil como sea posible el trabajo de los fieles siervos de Dios.
    (Testimonios para la Iglesia, T3, 289)

    (Elías) le suplicó a Dios que retirara de su pueblo ingrato el rocío y la lluvia, los tesoros del cielo, para que el Israel apóstata pudiera esperar en vano que sus dioses, sus ídolos de oro, madera y piedra, el sol, la luna y las estrellas, regaran y enriquecieran la tierra, y la hicieran producir abundantemente.
    (Testimonios para la Iglesia, T3, 291)

    Con su propia mano, Elías da muerte a estos sacerdotes idólatras. (850) (…)
    Había cumplido la voluntad de Dios.
    (Testimonios para la Iglesia T3, 316)

    Algunos estarán listo para decir: ¡Qué hombre duro y cruel debe haber sido Elías! Y cualquiera que defiende el honor de Dios a cualquier riesgo atraerá sobre sí censura y condenación por parte de un grupo grande.
    (Testimonios para la Iglesia T3, 317)

    El Señor dice: “He aquí yo os envío al profeta Elías, antes de que venga el día terrible.” Alguien va a venir con el espíritu y el poder de Elías, y cuando venga, los hombres puede que digan: “Eres demasiado directo; no interpretas la profecía de la forma adecuada. Déjame decirte cómo debes enseñar tus mensajes.
    (R&H, 18-2-1890)

  • Los Colores de la Biblia

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