Ley-Dominical

Cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios: rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma: adorará la bestia y su imagen. Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, “la marca de la bestia.” Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán “la marca de la bestia.”
(Conflicto de los Siglo, 502,503; Evangelismo 173-174)

Cuando se ponga en vigencia el decreto que ordena falsificar el sábado, y el fuerte clamor del tercer ángel amoneste a los hombres contra la adoración de la bestia y su imagen, se trazará claramente la línea entre lo falso y lo verdadero. Entonces, los que continúen aún en la transgresión recibirán la marca de la bestia.
(R&H, 13 de julio, 1897)

No está lejano el tiempo en que, como los primeros discípulos, seremos obligados a buscar refugio en lugares desolados y solitarios. Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la asunción de poder por parte de nuestra nación [los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papel, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas.
(2JT 165-166)

Satanás considera a los habitantes del mundo súbditos suyos; ha obtenido el dominio de las iglesias apóstatas; pero ahí está ese pequeño grupo que resiste su supremacía. Si él pudiese borrarlo de la tierra, su triunfo sería completo. Así como influyó en las naciones paganas para que destruyesen a Israel, pronto incitará a las potestades malignas de la tierra a destruir al pueblo de Dios. Todo lo que se requerirá será que se rinda obediencia a los edictos humanos en violación de la ley divina.
(2JT, 175,176)

Cuando los Estados Unidos, el país de la libertad religiosa, se una con el papado para forzar la conciencia para obligar a los hombres a honrar el falso día de reposo, los habitantes de todo país del globo serán inducidos a seguir su ejemplo.
(2JT 373, 6T, 27)

No se recibe la marca de la bestia por manifestar prudencia al conservar la paz absteniéndose del trabajo que ofende y consagrándose a una obra de las más importantes.
Consagrar el domingo al trabajo misionero es arrancar el látigo de las manos de los fanáticos arbitrarios, cuyo placer sería humillar a los adventistas del séptimo día. Cuando vean que dedicamos los domingos a visitar a la gente y explicarles las Escrituras, comprenderán que es inútil querer detener nuestra obra por medio de leyes dominicales.
(3JT, 395)

Viene el tiempo cuando no podremos vender a ningún precio. Pronto se proclamará el decreto que prohibirá comprar o vender a nadie que no tenga la marca de la bestia.
(CMC, 63) (MAR, 181)

Hay muchos que están tranquilos, como durmiendo. Dicen: “Si la profecía ha predicho la imposición de la observancia dominical, con toda seguridad la ley será promulga ” y habiendo llegado a esta conclusión se sientan en una serena expectación del evento, consolándose con la idea de que Dios protegerá a su pueblo en el día de angustia. Pero Dios no nos salvará si no hacemos el menor esfuerzo para realizar la obra que nos ha encomendado…
(EUD, 130)

Cuando el decreto promulgado por los diversos príncipes y dignatarios de la cristiandad contra los que observan los mandamientos, suspenda la protección y las garantías del gobierno y los abandone a los que tratan de aniquilarlos, el pueblo de Dios huirá de las ciudades y de los pueblos y se unirá en grupos para vivir en los lugares más desiertos y solitarios.
(EUD, 141)

Desafiar las leyes dominicales no haría más que fortalecer el espíritu perseguidor de los fanática que se esfuerzan por hacerlas ejecutar. No les deis ocasión de llamaros violadores de las leyes… No se recibe la marca de la bestia por manifestar prudencia al conservar la paz absteniéndose del trabajo que ofende y consagrándose a una obra de las más importantes…
(EUD, 143)

Todo esfuerzo por limitar la libertad de conciencia son instrumentos de Dios para despertar las mentes que de otra manera dormirían.
(DMJ, 32)

“Hay una fuerza satánica que favorece el movimiento dominical, pero está oculta. (…) Que los hijos de Dios, guardadores de los mandamientos, no permanezcan ahora en silencio como si hubiéramos de conformarnos con la situación. Lo que nos espera es una guerra continua en la cual nos arriesgamos a ser encarcelados, a perder propiedades y aun la vida por defender la ley de Dios.”
(RH, 1-1-1889)

El gran apostata dice: “…Haré que la observancia del séptimo día sea una deslealtad a las autoridades de la tierra. Las leyes humanas serán tan restrictivas, que los hombres y mujeres no se atreverán a observar el día de reposo, el séptimo día. Por temor de que les falten alimentos y vestidos, se unirán con el mundo en la trasgresión de la ley de Dios, y la tierra estará completamente bajo mi dominio.”
(Manuscrito 82, 21 mayo 1899)

Un día el personal dirigente de nuestra escuela en Avondale me interrogó de esta forma: “¿Qué debemos hacer? Los agentes de la policía han recibido orden de arrestar a las personas que trabajan en domingo.” Yo contesté: “Será muy fácil eludir esta dificultad. Consagren el domingo al Señor para la obra misionera. Lleven los alumnos afuera, para celebrar reuniones en diferentes lugares y trabajo médico-misionero. Encontrarán a la gente en casa y tendrán así una magnífica ocasión de presentar la verdad. Esta manera de emplear el domingo es siempre agradable al Señor.”
(Manuscrito 38, 9 abril 1903)
He estado muy preocupada por los movimientos que se están dando para la obligación de la observancia del domingo como día de reposo. Se me ha mostrado que Satanás ha estado trabajando intensamente para llevar a cabo sus planes para restringir la libertad religiosa. Planes de seria importancia para el pueblo de Dios están avanzando de una manera oculta entre los representantes religiosos de varias denominaciones, y el objeto de estas maniobras secretas es ganar el favor popular para hacer del domingo un día sagrado. Si la gente puede ser dirigida para que acepte Ley Dominical, entonces los dirigentes religiosos tratarán de ejercer su influencia de forma unida para obtener una enmienda a la Constitución (americana), y obligar a la nación a guardar el domingo.
(Review and Herald, December 24, 1889.)

“Satanás está haciendo todo lo posible para (…) llevar a cabo la legislación de la ley dominical.”
(Manuscript Releases, vol. 20, pp. 395-396)

Cuando obedecéis el decreto que os ordena dejar de trabajar el domingo para adorar a Dios, mientras sabéis que no hay una sola palabra en la Biblia que muestre que el domingo no sea un día como todos los demás, entonces consentís en recibir la marca de la bestia y rechazáis el sello de Dios.
(R&H, 13 de julio, 1897)

I saw the nominal church and nominal Adventists, like Judas, would betray us to the Catholics to obtain their influence to come against the truth. The saints then will be an obscure people, little known to the Catholics; but the churches and nominal Adventists who know of our faith and customs (for they hated us on account of the Sabbath, for they could not refute it) will betray the saints and report them to the Catholics as those who disregard the institutions of the people; that is, that they keep the Sabbath and disregard Sunday. Then the Catholics bid the Protestants to go forward, and issue a decree that all who will not observe the first day of the week, instead of the seventh day, shall be slain. And the Catholics, whose numbers are large, will stand by the Protestants. The Catholics will give their power to the image of the beast. And the Protestants will work as their mother worked before them to destroy the saints. But before their decree bring or bear fruit, the saints will be delivered by the Voice of God. Then I saw that Jesus’ work in the sanctuary will soon be finished. And after His work there is finished, He will come to the door of the first apartment, and confess the sins of Israel upon the head of the Scape Goat. Then He will put on the garments of vengeance. Then the plagues will come upon the wicked, and they do not come till Jesus puts on that garment, and takes His place upon the great white cloud.
(Spalding and Magan Collection, 1,2)

As soon as you gain a clear view of the power and goodness of Christ, your murmuring will cease. You will not pick at the faults of others. It is Phariseeism that leads men to exalt themselves by depreciating their brethren. An experience that some of us had some years ago at Battle Creek comes to my mind. There were several ministers who were very much disturbed because we kept the Sabbath and worked on Sunday. They went to the officers
of the law, and said, “We have a petition to place before you. We want you to arrest these people who are keeping Saturday, and working on Sunday.” The officer said, “I have heard that these people are quiet, law-abiding, honest, and religious people, and I see no occasion for interfering with them.” Then the minister showed him a petition that pleaded for a law to prohibit Sabbath-keepers from working on Sunday. The officer took the paper, and tore it to pieces, and said, “Get out, you bigots!” Brethren, I fear that there are bigots among us. Stop picking flaws in the character of others, and attend to your own work. When persons come to you with miserable tales of the mistakes and misdoings of others, do not listen to them. Say to yourself, “Is it my work to go and help settle this matter? If it is, God help me.” But if
it is not your work, let it alone.
(Review and Herald 06-November-89)