Lluvia

Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen, a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo fiel y recibirán la lluvia tardía, y estarán preparados para la traslación…. (1JT, 66)

Ninguno de nosotros recibirá jamás el sello de Dios mientras nuestros caracteres tengan una mancha. Nos toca a nosotros remediar los defectos de carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación. Entonces la lluvia tardía caerá sobre nosotros.
(2JT, 69)

La lluvia tardía será lo que los fortalecerá y reavivara para atravesar el tiempo de angustia. (1JT, 131,132)

El gran derramamiento del Espíritu de Dios que ha de alumbrar toda la tierra con su gloria, no sobrevendrá hasta que tengamos un pueblo esclarecido que sepa por experiencia lo que significa ser colaboradores juntamente con Dios. Cuando tengamos una consagración completa y sincera al servicio de Cristo, Dios reconocerá el hecho derramando su Espíritu sin medida; pero esto no ocurrirá mientras la parte más grande de la iglesia no trabaja juntamente con Dios. Dios no puede derramar su Espíritu cuando el egoísmo y la complacencia propia se manifiestan en forma tan notoria, cuando prevalece un espíritu que, si se lo tradujera en palabras, constituiría la respuesta de Caín: “¿Soy yo guarda de mi hermano?”
RH, julio 21, 1896.

Sólo los que estén viviendo a la altura de la luz que tienen, recibirán más luz. Amenos que estemos avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía. Podrá estar derramándose en los corazones de los que están en torno de nosotros, pero no lo percibiremos ni lo recibiremos.-TM 507 (1897).

Las convocaciones de la iglesia, tales como las asambleas generales, las reuniones de la iglesia local y todas las oportunidades en que se trabaja personalmente por las almas, son las ocasiones señaladas por Dios para dar la lluvia temprana y la tardía.-TM 508 (1897).

Oremos con corazón contrito con el mayor fervor para que ahora, en el tiempo de la lluvia tardía, los aguaceros de gracia caigan sobre nosotros.
(TM, 518)

¿Estamos esperando la lluvia tardía, aguardando confiadamente un día mejor en que la iglesia ha de ser dotada con poder de lo alto y habilitada así para la obra? La lluvia tardía nunca refrigerará y vigorizará a los insolentes que no usen las facultades que Dios les ha concedido (Review and Herald, 17 de mayo, 1906).

Sólo mediante la confesión y el abandono del pecado, la oración ferviente y la consagración a Dios, los discípulos pudieron estar preparados para el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Una obra semejante, pero en un grado superlativo, debe hacerse ahora.
(Recibiréis Poder, 17 enero, p. 27)

“Me fue mostrado que si el pueblo de Dios no hace un esfuerzo de su parte, sino que espera recibir el refrigerio para remover sus equivocaciones y errores; si ellos dependen de esto para limpiarse de toda contaminación de carne y de espíritu, y prepararlos para tomar parte en el fuerte pregón del tercer ángel, serán hallados faltos. El refrigerio o poder de Dios viene solamente sobre aquellos que se han preparado haciendo la obra que Dios les ha ordenado, a saber, limpiándose de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 1T:486-487.

La confesión romperá el terreno yermo del corazón; expulsará vuestro orgullo y autocomplacencia. Mientras continuéis siendo negligentes en esa obra, no os sorprenda que el Espíritu Santo no haya enternecido vuestro corazón ni os haya conducido a toda la verdad.
(Review and Herald, 16 diciembre de 1890)

El gran asunto que pronto afrontaremos (la imposición de las leyes dominicales) eliminará a todos aquellos a quienes Dios no ha señalado, y él tendrá un ministerio puro, verdadero, santificado, preparado para la lluvia tardía.
(3MS, 440) (1886).

Nuestro Padre celestial nos probará antes de darnos el bautismo del Espíritu Santo, para ver si podemos vivir sin deshonrarlo. (…)
Pero antes de que venga ese tiempo, todo lo que sea imperfecto en nosotros será quitado. (…)
Cuando los siervos de Dios alcancen ese punto, serán sellados en sus frentes.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 488)

El descenso del Espíritu Santo sobre la iglesia es esperado como si se tratara de un asunto del futuro: pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora mismo. Buscadlo, orad por él, creed en él. Debemos tenerlo y el cielo está esperando concederlo.
(Evangelismo, 508; EUD, 192)

Vi que muchos descuidaban la preparación necesaria, esperando que el tiempo del “refrigerio” y la “lluvia tardía” los preparasen para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡Y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Habían descuidado la preparación necesaria, y por lo tanto no podían recibir el refrigerio indispensable para sobrevivir a la vista de un Dios santo.
Quienes se nieguen a ser tallados por los profetas y a purificar sus almas obedeciendo a toda la verdad, quienes presuman estar en condición mucho mejor de lo que están en realidad, llegarán al tiempo en que caigan las plagas y verán que les hubiera sido necesario que los tallasen y encuadrasen para la edificación. . .
Vi que nadie podrá participar del “refrigerio” a menos que haya vencido todas las tentaciones y triunfado al orgullo y el egoísmo, el amor al mundo y toda palabra y obra malas.
(MAR, 252; PE 71)