Neutral

Si hay un pecado que Dios aborrece sobre cualquier otro, del cual su pueblo es culpable, es no hacer nada en medio de un caso de emergencia. La indiferencia y la neutralidad en medio de una crisis religiosa, se considera por Dios como un gravísimo crimen, y es igual que el peor tipo de hostilidad contra Dios.
(Testimonios, t 3, 281)

En la obra de Dios no hay neutralidad, no hay camino intermedio.
(The Ellen G. White 1888 Materials, p. 913)

Aparentemente algunos no participarán en el conflicto en ninguno de los dos bandos. Parecerá que no toman partido contra la verdad, pero tampoco se adelantan osadamente por Cristo por temor a perder propiedades o a sufrir reproches. Los tales serán contados con los enemigos de Cristo.
(R. & H., Febrero 7, 1893.)

Nadie puede estar en una posición neutral y a la vez ser un soldado en el ejército del Señor.
(ATO, 337)

Muchos al estar en medio de una crisis, han tratado de mantenerse en una posición neutral, pero han fracasado en su propósito. Nadie puede mantenerse en terreno neutral. (…)
Los hombres y mujeres de doble ánimo son los mejores aliados de Satanás.
(Manuscrito 87, 19 agosto 1897)

Los predicadores y la gente están en peligro de ser hallados del lado de las potestades de las tinieblas. No hay tal cosa ahora como una posición neutral. Estamos decididamente a favor de lo bueno o decididamente de parte de lo malo. Cristo dijo: “El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge desparrama.”(Mat. 12:30)
Siempre se encontrarán aquellos que simpatizarán con los que están equivocados. Satanás tuvo simpatizantes en el cielo, y tomó consigo una gran cantidad de ángeles. Dios y Cristo y los ángeles celestiales estaban de un lado, y Satanás del otro. Pese al poder infinito y a la majestad de Dios y de Cristo, hubo ángeles que se volvieron desleales. Las insinuaciones de Satanás tuvieron efecto y ellos realmente llegaron a creer que el Padre y el Hijo eran sus enemigos y que Satanás era su benefactor. Satanás tiene el mismo poder y el mismo control sobre las mentes ahora, sólo que lo ha centuplicado mediante el ejercicio y la experiencia.
(Testimonios para la Iglesia T3, 360)