Niños

El verdadero propósito de la educación es restaurar la imagen de Dios en el alma.
(PP, 645)

Estimados hermanos, velad sobre vuestros hijos con cuidado celoso. El espíritu y la influencia del mundo están destruyendo en ellos todo deseo de ser verdaderos cristianos. Sea vuestra influencia tal que los aparte de los compañeros jóvenes que no tienen interés en las cosas divinas. Deben hacer un sacrificio si quieren ganar el cielo.
(Testimonios, t1, 222)

Los padres deben ser los únicos maestros de sus pequeños hasta que éstos hayan cumplido de ocho a diez años. (…) La única clase para los niños menores de ocho años, debe estar al aire libre.
(C. Salud, 174-175)

Para beneficio de su salud física y moral, aunque no se tenga necesidad económica, a los niños se los debe enseñar a trabajar. Si han de poseer caracteres puros y virtuosos, deben tener la disciplina de un trabajo bien regulado que ejercite todos los músculos. La satisfacción que los niños tendrán al sentirse útiles y al negarse a si mismos para ayudar a otros, será el placer más saludable que puedan experimentar…
(Consejos sobre Salud, 184)

Padres, la inactividad es la mayor maldición que puede caer sobre la juventud.
(C. Salud, 184)

Los niños…al ayudar a otros acrecientan su propia felicidad.
(C. Salud, 423)

No les permitáis entrar en relación con otras personas fuera de aquellas que ejercen una buena influencia sobre su carácter.
(C. Salud, 427)

LOS NIÑOS PUEDEN SER MISIONEROS ACEPTABLES EN EL HOGAR Y EN LA IGLESIA. DIOS DESEA QUE SE LES ENSEÑE QUE ESTAN EN ESTE MUNDO PARA PRESTAR SERVICIO UTIL, NO SOLAMENTE PARA JUGAR.
(Consejos para Jóvenes, 223)

Las madres deben ser capaces de instruir a sus pequeñuelos durante los primeros años de la infancia. Si todas las madres pudieran hacer esto, y se tomaran el tiempo para enseñar a sus hijos las lecciones que éstos deberían aprender en sus primeros años, entonces todos los niños podrían mantenerse en la escuela del hogar hasta que tuvieran ocho, nueve o diez años de edad. (…)
En muchos hogares hay poca disciplina, y a los niños se les permite hacer lo que quieran. Tales niños andan a la deriva de aquí para allá; no hay nadie en el hogar capaz de dirigirlos correctamente, nadie que pueda sentar los debidos fundamentos que debe gobernar su futura educación… Los niños que están rodeados por estas condiciones desafortunadamente son dignos de lástima. Si no se les proporciona la oportunidad de recibir la debida preparación fuera del hogar, se los priva de muchos privilegios que, por derecho, todo niño debe tener. Esta es la luz que se me ha presentado.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 245)

Si hay una familia que no tiene la capacidad de educar, y que no ejerce disciplina y gobierno sobre sus hijos, los cuales necesitan aprender obediencia, lo mejor es ponerlos en algún lugar donde obedezcan. Ponedlos en algún lugar donde se les exija obediencia, porque la obediencia es mejor que los sacrificios.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 248)

Las madres que quieran tener a sus hijos en casa, y son competentes del todo para hacerlo y prefieran disciplinarlos ellas mismas, nadie tiene objeción alguna para que lo hagan. Ellas pueden hacerlo.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 250)

Algunos padres permiten a Satanás que controle a sus hijos, y éstos no son reprendidos, sino que se les permite tener un temperamento malvado, ser soberbios, egoístas y desobedientes. Si ellos murieran, estos niños no serían llevados al cielo. La conducta de los padres determina el bienestar futuro de sus hijos. Si les dejan ser desobedientes y rebeldes le están permitiendo a Satanás hacerse cargo de ellos y actuar por su intermedio como le agrade a su majestad satánica, y estos niños, nunca educados para obedecer y para desarrollar en ellos los rasgos amables de carácter, no serán llevados al cielo, porque se revelarían en ellos el mismo carácter y la misma disposición aquí evidenciada.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 360)

En su sabiduría el Señor ha decretado que la familia sea el mayor agente educativo. (…)
Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él.
(Consejos Maestros, 103)

Es deber de los padres cristianos levantar mañana y noche, por oración ferviente y fe perseverante, un cerco en derredor de sus hijos.
(Consejos Maestros, 105)

Nunca debe permitírselas que manifiesten falta de respeto hacia sus padres. Nunca la terquedad se debe dejar sin reprensión. El futuro bienestar del niño requiere una disciplina bondadosa, amante, pero firme.
(Consejos Maestros, 107)

Los niños que nunca han aprendido a obedecer tendrán caracteres débiles e impulsivos.
(Consejos Maestros, 107)

Nunca deben los padres causar dolor a sus hijos por la dureza y por las exigencias irrazonables. La dureza ahuyenta las almas y las hace caer en la red de Satanás.
(Consejos Maestros, 109)

El hogar debe ser para los niños el lugar más atrayente del mundo, y la presencia de la madre debiera ser su mayor encanto.
(Consejos Maestros, 109)

No corrijáis nunca a vuestros hijos si estáis airados. Un arrebato vuestro no curará el mal genio de vuestro hijo. (…) Los niños que no han experimentado el poder purificador de Jesús son presa legítima del enemigo, y los malos ángeles tienen fácil acceso a ellos. (…) Por los esfuerzos fieles e incansables de los padres, y la bendición y gracia concedida a los hijos en respuesta a las oraciones de los padres, será quebrantado el poder de los ángeles malignos, y se derramará sobre los hijos una influencia santificadora. Así serán rechazadas las potestades de las tinieblas.
(Consejos para Padres, Maestros y Alumnos, 112, 113)

Los jóvenes necesitan, desde su infancia, que se levante una firme barrera entre ellos y el mundo, a fin de que no los afecten sus influencias corruptoras.
(Consejos Maestros, 114)

El enemigo sembrará cizaña en los corazones de los hijos a menos que los padres siembren en ellos las semillas de la verdad.
(Consejos Maestros, 116)

Las madres deben precaverse para no enseñar a sus hijos a depender de otros y pensar sólo en sí mismos. Nunca les deis motivo de pensar que son el centro, y que todo debe girar alrededor de ellos.
(Consejos Maestros, 117,118)

Enseñad a vuestros hijos que es privilegio suyo recibir cada día el bautismo del Espíritu Santo.
(Consejos Maestros, 124)

La práctica de leer cuentos es uno de los medios empleados por Satanás para destruir almas. Produce una excitación falsa y malsana, afiebra la imaginación, incapacita a la mente para ser útil y la descalifica para cualquier esfuerzo espiritual. Aleja el alma de la oración y del amor a las cosas espirituales.
(Consejos Maestros, 127)

Los niños educados en el cumplimiento de los deberes prácticos de la vida saldrán del hogar para ser miembros útiles de la sociedad con una educación muy superior a la que se obtiene por estar encerrados en el aula desde edad temprana, cuando ni la mente ni el cuerpo son bastante fuertes para soportar la tensión.
(Consejos Maestros, 140)

Los niños que en el hogar adquieren hábitos de obediencia y de dominio propio, tendrán poca dificultad en su vida escolar, y escaparán a muchas de las tentaciones que asedian a los jóvenes.
(Consejos Maestros, 142)

Jesucristo es el único remedio para una mala educación.
(Consejos Maestros, 166)

Cuando los seres celestiales vean que no se permite ya a los hombres presentar la verdad, el Espíritu de Dios descenderá sobre los niños, y ellos harán en la proclamación de la verdad una obra que los obreros de más edad no podrán hacer, porque se les habrá cerrado el camino.
(Consejos Maestros, 168)

La madre que educa a sus hijos para Cristo está tan ciertamente trabajando para Dios como el ministro en el púlpito.
(PR, 163-164)

Nuestros hijos…todos por igual son llamados a ser misioneros para Dios.
(PR, 185)

Fue una observancia concienzuda de las órdenes de la Sagrada Escritura lo que en tiempos del ministerio de Jeremías dio a Daniel y a sus compañeros oportunidades de ensalzar al Dios verdadero ante las naciones de la tierra. La instrucción que estos niños hebreos habían recibido en el hogar de sus padres los hizo fuertes en la fe y constantes en el servicio que rendían al Dios viviente, Creador de los cielos y de la tierra.
(PR, 315)

La mente activa, si no está ocupada con cosas mejores, prestará atención a lo que sugiere Satanás.
(CN, 31)

Los niños serán más felices, mucho más felices, bajo la debida disciplina que si se los deja obrar siguiendo la sugerencia de sus impulsos no educados.
(CN, 73)

Los niños deben aprender tempranamente que no pueden ser complacidos cuando se trata de deseos egoístas. (…)
No les deis ninguna cosa que pidan llorando.
(CN, 84)

No les deis a los niños juguetes que se rompan fácilmente. Hacer esto es enseñarles lecciones en el arte de destruir. Dénseles juguetes que sean fuertes y durables.
(CN, 94)

Lo primero que deberían aprender los niños es conocerse a sí mismos y cómo mantener su cuerpo sano.
(CN, 95)

Los niños que han sido mimados y a quienes se les ha dado siempre lo que quieren, siguen esperando que se los atienda en esa forma; y si no se satisfacen sus expectativas, se molestan y desaniman. Esta misma disposición se verá en toda su vida; llegarán a ser inútiles, dependerán de otros para recibir ayuda, esperarán que otros los favorezcan y cedan a sus deseos. Y si encuentran oposición, aun después de que se hayan convertido en hombres y mujeres, piensan que se está abusando de ellos; y así llevan una vida descontenta, y difícilmente pueden valerse por sí mismos, a menudo murmuraban y se irritaban porque no todas las cosas las cosas les resultan bien
(CN, 118,119)

Los niños necesitan aprecio, simpatía, y estímulo, pero se debería cuidar de no fomentar en ellos el amor a la alabanza. No es prudente prestarles una consideración especial ni repetir delante de ellos sus agudezas y ocurrencias.
(CN, 129)

El capricho y el orgullo son males que convirtieron a los ángeles en demonios y les cerraron las puertas del cielo. Y, sin embargo, inconscientemente hay padres que sistemáticamente preparan a sus hijos para que sean agentes de Satanás.
(CN, 164, 165)

Mientras los padres realizan sacrificios por amor al adelanto de la causa de Dios, deberían enseñar a sus hijos también a participar en esta obra. Los hijos pueden aprender a manifestar su amor hacia Cristo negándose las cosas innecesarias en cuya adquisición mucho dinero se desliza entre sus dedos. (…)
El Señor contempla con placer a los niñitos que se niegan a sí mismos a fin de presentarle una ofrenda.
(CMC, 307,308)

No es realmente sabio tener hijos ahora. El tiempo es corto, están sobre nosotros los peligros d los últimos días, y los hijos pequeños serán mayormente arrebatados antes de esto.
(EUD, 37)

El Señor me ha hecho saber con frecuencia que muchos pequeñitos morirán antes del tiempo de angustia. Volveremos a ver a nuestros hijos. Los encontraremos y los reconoceremos en las cortes celestiales.
2MS 296 (1899); EUD, 259

Cuando toméis la cruz y sigáis a Cristo, cuando pongáis vuestras vidas en conformidad a la voluntad de Dios, vuestros hijos se convertirán.
(Review and Herald, 15-07-1902)

Cuando los niños pierden su control propio, y hablan palabras apasionadas, los padres deberían guardar silencio por un tiempo, sin reprenderlos ni condenarlos. En tales ocasiones el silencio es oro, y hará más para causar arrepentimiento que cualquier clase de palabras que se puedan pronunciar.
(Review and Herald, 24-01-1907.)

Al enseñar a los pequeños a hacer las cosas, no debemos regañarlos. Nunca deberíamos decir, “¿Por qué no hiciste esto? Decid, “Niños, ayudad a la madre a hacer esto”; o, “Venid, niños, hagamos esto”. Acompañadlos al hacer estas cosas. Cuando terminen su trabajo, exaltadlos”. (Review and Herald, 23-06-1903.)

Debéis corregir a vuestros hijos en amor. No les permitáis hacer su voluntad hasta que os irritéis, y entonces los castiguéis. Esa corrección solamente ayuda al mal, en lugar de remediarla.
(Review and Herald, 28-03-1893.)

Por precepto y por ejemplo, los padres han de enseñar a sus hijos a trabajar por los inconversos. Los niños deben ser educados de tal manera que simpaticen con los ancianos y afligidos y traten de aliviar los sufrimientos de los pobres y angustiados. . . Desde los primeros años debe inculcárseles la abnegación y el sacrificio en favor del bienestar ajeno y del progreso de la causa de Cristo, a fin de que sean colaboradores con Dios. . .
(MAR, 100)

En su niñez se le había enseñado a José a amar y temer a Dios. (Por eso resistió la tentación)
(Ed., 49)

José y Daniel demostraron ser fieles a los principios de la educación recibida en su niñez.
(Ed., 53)

Al niño se le debe enseñar a obedecer antes que tenga edad suficiente para razonar.
(La Educación, 279)

Las malas compañías corrompen a los niños.
(T5, 300)

Los hombres y mujeres sólo son niños adultos.
(COES, 120)

Muchos niños y jóvenes llevan estampado su carácter en su semblante. Llevan la historia de su vida en las facciones del rostro.
(COES, 125)

Las palabras ásperas y la continua censura aturden al niño, pero jamás lo reforman.
(COES, 139)

Los que desean gobernar a otros deben primeramente gobernarse a sí mismos. El tratar en forma apasionada con un niño o un joven, solamente despertará su resentimiento.
(COES, 198)

¿Cómo educaréis con éxito a vuestros hijos? No reprendiéndolos, porque no hará ningún bien. Hablad a vuestros hijos como si tuvierais confianza en su inteligencia.
(La Voz, 40)

Las nueve décimas partes de la maldad que hay entre los niños de estos días es causada por la intemperancia en el comer y el beber. Adán y Eva perdieron el Edén debido a la complacencia del apetito, y solamente lo reconquistamos nosotros negándonos a nosotros mismos
(Review and Herald, 21 de octubre de 1884).

Se les da un lugar importante a los cuentos de hadas, mitos y cuentos apócrifos en la educación de los niños y de la juventud. Los libros de esta naturaleza se emplean en las escuelas, y se hallan en muchos hogares. ¿Cómo pueden los padres permitir que sus niños hagan uso de libros tan llenos de falsedades? Cuando los niños preguntan acerca del significado de estos cuentos, que son contrarios a las enseñanzas de los padres, se les contesta que estos cuentos no son verdad; pero esto no elimina los efectos dañinos de su uso. Las ideas presentadas en estos libros conducen a los niños por caminos equivocados. Les imparten ideas falsas en cuanto a la vida y engendran y fomentan el deseo por lo irreal.
El uso generalizado de tales libros en este tiempo es uno de los astutos artificios de Satanás.
(T8, 323)

Cuando las inteligencias celestiales vean que los hombres no presentan más la verdad en su sencillez, como lo hizo Jesús, los mismos niños serán movidos por el Espíritu de Dios y saldrán a proclamar la verdad para este tiempo…
(Manuscrito 22 a, 20 noviembre 1895)

Lo que el niño ve y oye está trazando profundas líneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podrá borrar del todo.
(Mente Carácter y Personalidad, t1, 155)

La verdadera educación es una preparación para ser misionero. Todo hijo e hija de Dios está llamado a ser misionero; se nos llama a servir a Dios y a nuestros semejantes, y el objeto de nuestra educación debe ser capacitarnos para este servicio.
(MC, 307)