Oración

No descuidéis la oración secreta, porque es el alma de la religión.
(T1, 56)

Si la oración secreta y la lectura de las escrituras se descuidan hoy, se podrán omitir mañana con menos remordimiento de conciencia.
(T1, 160)

Hay tres consignas que deben ser obedecidas si deseamos evitar que Satanás nos gane la delantera; a saber: velar, orar y trabajar.
(T1, 248)

En un sueño se me presentó claramente el caso de este hombre. Se me mostró su conducta desde su infancia, y supe que si orábamos, el Señor no nos oiría, porque ese hermano albergaba iniquidad en su corazón.
(T1, 257)

Todos deberían considerar como un deber cristiano el hacer oraciones cortas.
(T1, 271)

Se descuida la oración secreta, y esta es la razón por la cual muchos hacen oraciones tan largas, tediosas y sin valor cuando se reúnen para adorar a Dios.
(T1, 275)

Al sonido de una oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla.
(T1, 309)

Mientras oráis, hablad a Cristo como hablaríais a un amigo de confianza y muy amado.
(T2, 543)

El egoísmo, el orgullo, la envidia, la malicia, las conjeturas malignas, las calumnias, murmuraciones y chismografía han sido albergados hasta el punto de que el Espíritu de Dios tiene poco que ver con ellos. Mientras que algunos que profesan conocer a Dios permanezcan en su estado actual, sus oraciones son una abominación a la vista de Dios.
(T3, 61)

Para que la fe de un hombre sea fuerte debe permanecer mucho tiempo con Dios, en oración secreta.
(T4, 232)

Muchos de los que profesan la fe, no saben lo que es la verdadera conversión. (…) Orando y pecando, pecando y orando, viven llenos de malicia, engaño, envidia, celos y amor propio. Las oraciones de esta clase son abominación delante de Dios.
(T4, 526)

Para orar no es preciso que estéis solos o que os arrodilléis; en medio del trabajo el alma se puede elevar a Dios y aferrarse a su fuerza.
(T4, 534)

Para progresar en la vida espiritual, tenemos que pasar mucho tiempo en oración.
(T5, 151)

Nada lograrán el ayuno y la oración mientras el corazón esté separado de Dios por una conducta errónea.
(T5, 132)

Orad para que podáis nacer de nuevo.
(T6, 165)

Descuídese el ejercicio de la oración, u órese esporádicamente, de vez en cuando, según parezca conveniente, y se perderá la relación con Dios.
(CP Jóvenes, 247-248)

Los que no pasan mucho tiempo en ferviente oración, no están en condiciones de manejar la obra de Dios en ninguna de sus ramas.
(TM, 169)

Los que gratifiquen su apetito, y entonces sufran por su intemperancia, y tomen drogas para aliviarse, pueden estar seguros de que Dios no intervendrá para salvar la salud y la vida que se puso en peligro en forma tan temeraria. La causa ha producido su efecto. Muchos, como último recurso, siguen la instrucción de la Palabra de Dios, y solicitan las oraciones de los ancianos de la iglesia para la restauración de su salud. Dios no ve conveniente contestar oraciones ofrecidas en favor de tales personas, porque él sabe que si su salud fuera restablecida, ellos la sacrificarían de nuevo sobre el altar de un apetito malsano.
(Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, 29)

Si pudiésemos apreciar el plan de Dios cuando nos envía sus bendiciones, veríamos claramente que Él sabe lo que es mejor para nosotros, y que nuestras oraciones obtienen respuesta. (…) Vi que toda oración elevada con corazón sincero, será oída y contestada por Dios, y que el suplicante obtendrá la bendición cuando más la necesite, y a menudo esta excederá sus expectativas. No se pierde una sola oración de un verdadero santo, si es elevada con fe por un corazón sincero.
(Joyas de los Testimonio Tomo 1, 23)

Vi que la razón por la cual Dios no oye más plenamente las oraciones de sus siervos en favor de los enfermos que hay entre nosotros, es que no se le glorifica al hacerlo, mientras se violan las leyes de la salud.
(1J.T. 214)

Dios no hará un milagro para librar de la enfermedad a los que no se han cuidado; más aún, que están violando de continuo las leyes de la salud y no hacen esfuerzos para evitar la enfermedad. Cuando hacemos todo lo que está a nuestro alcance para tener salud, entonces podemos esperar que se produzcan los bendecidos resultados, y podemos solicitar a Dios con fe que bendiga nuestros esfuerzos para la prevención de la salud.
(MM, 16)

El Señor no escucha las peticiones de quienes albergan iniquidad en el corazón.
(PP. 633)

El canto, como parte del servicio religioso, es tanto un acto de culto, como lo es la oración. El corazón debe sentir el espíritu del canto para darle expresión correcta
(PP, 645)

No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultivad la costumbre de conversar con el Salvador cuando estéis solos, cuando andéis o estéis ocupados en vuestro trabajo cotidiano.
(Temperancia, 120)

Invité a que se pusieran de pie todos los que querían entregarse a Dios en un pacto sagrado para servirle de todo corazón. El local estaba lleno y casi todos se levantaron. Había presente un buen número de oyentes que no pertenecía a nuestra fe y se levantaron algunos de ellos. Los presenté al Señor con ferviente oración, y supimos que contamos con la manifestación del Espíritu de Dios. Sentimos que realmente se había ganado una victoria.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 306, 307, 308)

Asediado diariamente por la tentación, constantemente frente a la oposición de los dirigentes del pueblo, Cristo sabía que debía fortalecer su humanidad por la oración.
A fin de ser una bendición para los hombres, debía estar en comunión con Dios, rogando por energía, perseverancia y firmeza. Así demostró a sus discípulos dónde se hallaba su fuerza. Sin esta comunión diaria con Dios, ningún ser humano puede recibir poder para servir.
(Consejos Maestros, 307)
Las más valiosas conquistas cristianas pueden obtenerse solamente mediante mucha oración y constante vigilancia
(HA, 248)

Debéis orar como si la eficiencia y la alabanza se debieran completamente a Dios, y trabajar como si el deber fuera todo vuestro.
(EUD, 65)

Nadie que no ore puede estar seguro un solo día o una sola hora.
(CS 585)

El que no hace nada más que orar, pronto dejará de hacerlo.
(CC 101)

(En 1844) A menudo se oían fervorosas intercesiones. Por todas partes había almas, profundamente angustiadas que intercedían ante Dios. Muchos lucharon toda la noche en oración para estar seguros de que sus pecados habían sido perdonados, o por la conversión de parientes y vecinos.
(HR, 376)

Satanás se regocija cuando es casi imposible oír las oraciones ofrecidas a Dios.
(OE, 91)

Las oraciones ofrecidas en público deben ser cortas y directas. Dios no requiere de nosotros que hagamos tediosos los momentos de culto con largas oraciones. (…) Jesús (…) grabó en sus discípulos el pensamiento de que sus oraciones en público debían ser cortas.
(OE, 184)

Las oraciones largas obran con frecuencia en detrimento del nivel espiritual de los demás.
(OE, 185)

La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual.
(OE, 268)

Cada oración sincera recibirá una contestación. Tal vez no llegue ésta exactamente como deseáis, o cuando la esperéis; pero llegará de la manera y en la ocasión que mejor cuadren a vuestra necesidad. Las oraciones que elevéis en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios las contestará, no siempre según lo esperabais, pero siempre para vuestro bien.
(OE, 271-272)

Sobre las rodillas el cristiano obtiene la fortaleza para resistir la tentación.
(Recibiréis Poder, 140)

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. (Sant. 5: 17, 18).
Cuando [Elías] elevó su oración en el Monte Carmelo suplicando lluvia [1Rey, 18: 31-45], su fe fue probada, pero él perseveró en dar a conocer su petición a Dios. Seis veces oró fervientemente, sin señal alguna de que su solicitud hubiera sido concedida, pero con firme fe continuó presentando su súplica ante el trono de la gracia. Si desanimado hubiera abandonado su intento la sexta vez, su oración no hubiera recibido respuesta; pero perseveró hasta que vino la contestación. (…) Dios no siempre responde nuestras oraciones la primera vez que lo invocamos, porque si lo hiciera podríamos considerar que tenemos derecho a todos los favores y bendiciones que nos concede.
(MGD, 88)

Los cristianos verdaderos y firmes orarán cada vez más y hablarán menos de asuntos de poca importancia.
(Carta 42, 21 febrero 1909)

Miles de personas que están enfermas podrían recuperar la salud, si, en lugar de hacer depender su vida de la farmacia, eliminaran todos las drogas y vivieran en forma sencilla, sin usar té, café, alcohol o especias que irritan el estómago y lo dejan débil, incapaz de digerir aun el alimento más simple sin un estímulo.(…)
Usar drogas mientras se siguen practicando malos hábitos es una inconsecuencia, y deshonra grandemente a Dios al deshonrar el cuerpo que él ha hecho. (…)
Los que quieren complacer su apetito y luego sufren por causa de su intemperancia, y toman drogas para aliviarse, pueden estar seguros que Dios no intervendrá para salvar la salud y la vida que tan temerariamente se expone al peligro. La causa ha producido el efecto. Muchos, como último recurso, siguen las indicaciones de la Palabra de Dios, y solicitan las oraciones de los ancianos de la iglesia en favor de la restauración de su salud. Dios no ve conveniente contestar oraciones ofrecidas en favor de los tales, porque sabe que si se les devolviera la salud, nuevamente la sacrificarían en aras del apetito malsano.
(Temperancia, 75)

Contemplando a Cristo, buscándole con fe y oración, podéis llegar a ser como él. (Podemos orar a Jesús)
(Consejos para Maestros, 388)

Todos los que están en la escuela de Dios necesitan de una hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios. (…) Cada uno de nosotros ha de oír la voz de Dios hablar a su corazón. Cuando toda otra voz calla, y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios. (…) Recibirá nuevo caudal de fuerza física y mental.
(MC, 37)

Presentarle (a Jesús) las necesidades del alma.
(MC, 81)

Aprended a orar en voz alta donde sólo Dios pueda escucharos.
(Our High Calling, 130)

Cuando acudimos a él con fe, debemos creer que toda petición penetra hasta el corazón de Cristo. Cuando hemos pedido su bendición, debemos creer que la recibiremos, y agradecerle de que la tenemos. Luego hemos de atender a nuestros deberes, confiando en que la bendición será enviada cuando más la necesitemos. Cuando aprendamos a hacer esto, sabremos que nuestras oraciones reciben contestación. Dios obrará por nosotros “mucho más abundantemente de lo que pedimos” “conforme a las riquezas de su gloria,” y “por la operación de la potencia de su fortaleza.”
(Obreros Evangélicos, 275-276)
1-PEDIR, 2-CREER, 3-AGRADECER, 4-TRABAJAR, 5-CONFIAR

Se nos ha dado la promesa con la condición de que ofrezcamos a Dios oraciones unidas como pueblo, y en respuesta a esas oraciones podremos esperar un mayor poder que el que recibimos en la oración privada. El poder que se nos dé será proporcional a la unidad de los miembros y su amor a Dios y de unos por los otros.
(The Central Advance, 25 febrero, 1903)

Cuando los hombres…dejan de trabajar ardientemente por el Maestro,…sus oraciones llegan a ser personales y egoístas.
(Camino a Cristo, 101)