Persecución

Seremos vilipendiados y calumniados; todos nuestros motivos y actos serán mal juzgados y se atacará nuestro carácter. De esta manera se manifestará la ira del dragón. Pero vi que no debemos desanimarnos en lo más mínimo. Nuestra fuerza está en Jesús, nuestro Abogado. Si con humildad confiamos en Dios y nos aferramos a sus promesas, nos dará gracia y sabiduría celestial para resistir todas las trampas de Satanás y salir vencedores.
(Testimonios para la Iglesia, T3, 626)

La iglesia verá todavía tiempos angustiosos. Profetizará vestida de luto.
(Testimonios para la Iglesia 4, 588)

Los que proclaman la verdad serán perseguidos. (Testimonios, t5, 273)

El trabajo que la iglesia no haya hecho en tiempo de paz y prosperidad tendrá que hacerlo en tiempo de terrible crisis, bajo las más desalentadoras y prohibitivas circunstancias.
(Testimonios 5, 463)

Cuando la tormenta de la persecución realmente se desate sobre nosotros, las verdaderas ovejas oirán la voz del verdadero Pastor. Se harán esfuerzos abnegados para salvar a los perdidos, y muchos que se habían extraviado lejos del redil regresaran para seguir al gran Pastor. El pueblo de Dios se unirá y presentará al enemigo un frente unido. Ante el peligro común, cesará la lucha por la supremacía y no habrá disputas sobre quién debe ser considerado el mayor.
(6T 401, EUD, 156)

Así como en los días de Cristo los jefes de los sacerdotes y los dirigentes instigaron a la gente contra él, así también hoy los dirigentes religiosos despertarán rencor y prejuicio contra la verdad para este tiempo. (…)
¿Qué curso deberán seguir los defensores de la verdad? (…) Sus palabras no debieran ser ásperas ni hirientes. En su presentación de la verdad deben manifestar el amor, la humildad y la dulzura de Cristo. Dejad que la verdad corte; la palabra de Dios es una aguda espada de doble filo que cortará y se abrirá paso hasta el corazón. Los que saben que tienen la verdad, no debieran emplear expresiones severas e hirientes, para no dar a Satanás la oportunidad de que su espíritu sea mal interpretado.
(T9, 192)

Habrá un tiempo de tribulación como no ha existido desde que ha habido nación.
(T9, 196)

De todas las persecuciones, la más difícil de soportar es la divergencia entre los miembros de la familia, el alejamiento afectivo de los seres terrenales más queridos.
(DTG, 324)

Satanás, y los hombres impulsados por su espíritu, son quienes desean violentar la conciencia. (…) No puede haber una evidencia más concluyente de que poseemos el espíritu de Satanás que el deseo de dañar y destruir a los que no aprecian nuestro trabajo u obran contrariamente a nuestras ideas.
(DTG, 451, 452)

Se acerca el tiempo en que las leyes del estado estarán en tal oposición con la ley de Dios, que quien quiera obedecer a todos los preceptos divinos tendrá que soportar censuras y castigos como un malhechor.
(CS, 512)

“Todo el que crea y obedezca la palabra de Dios recibirá reproches y persecución.”
(CS. 638)

Los tiempos de apuro y angustia que nos esperan requieren una fe capaz de soportar el cansancio, la demora y el hambre, una fe que no desmaye a pesar de las pruebas más duras.
(CS, 679)

El tiempo de angustia “cual nunca fue después que hubo gente” se iniciará pronto; (…) La imaginación más fecunda no alcanza a darse cuenta de la magnitud de tan dolorosa prueba.
(CS, 680)

Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos.
(CS, 684)

Cuando la verdad en su sencillez y fortaleza, tal cual es en Jesús, se levanta frente al espíritu del mundo, despierta en seguida el espíritu de persecución.
(PE, 274)

Vivimos en tiempos de peligro. Nuestra única seguridad está en caminar en las huellas de Cristo y llevar su yugo. Tiempos turbulentos están delante de nosotros. En muchos casos los amigos se enemistarán. Sin causa alguna, los hombres llegarán a ser nuestros enemigos. Los motivos del pueblo de Dios serán tergiversados no solamente por el Mundo, sino también por sus propios hermanos. Los siervos del Señor serán colocados en situaciones difíciles. (…)
Se los señalará como hombres en quienes no se puede confiar. Y esto lo harán los miembros de la iglesia. Los siervos de Dios deben amarse con la mente de Cristo. No deben esperar que escaparán del insulto y la tergiversación. Se los tildará de excéntricos y fanáticos. Pero nadie debe desanimarse. La mano de Dios está sobre el timón de su providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre.
(Alza Tus Ojos) p.175

Cuando hayamos muerto al yo y nuestra vida esté escondida con Cristo en Dios, no tomaremos a pecho los desdenes y desaires. Seremos sordos a los vituperios y ciegos al escarnio y al ultraje.
(DMJ, 19)

El que vino a redimir al mundo perdido tuvo la oposición de las fuerzas unidas de los enemigos de Dios y del hombre. En una confederación despiadada, los hombres y los ángeles malos se alinearon en orden de batalla contra el Príncipe de paz. Aunque la compasión divina se notaba en cada una de sus palabras y acciones, su diferencia del mundo provocó una hostilidad amarguísima…Así será con todos los que vivan piadosamente en Cristo Jesús…La persecución y el oprobio esperan a quienes están dominados por el Espíritu de Dios…Por eso, en vez de producirles pesar, la persecución debe llenar de alegría a los discípulos de Cristo; porque es prueba de que siguen los pasos de su Maestro.
(DMJ, 28-29)

Todos los que demuestren su lealtad obedeciendo la ley de Jehová, deben estar preparados para ser arrestados, y ser llevados ante concilios que no tienen como su norma la elevada y santa ley de Dios.
(Review and Herald, 26 diciembre, 1899), (CBA, t 8, 988)

Todos aquellos que en aquel día malo quieran servir fielmente a Dios según los dictados de su conciencia, necesitarán valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán impugnados, su mejores esfuerzos recibirán interpretación falsa y sus nombres serán empleados como maleficios. (Obreros Evangélicos, 278)

Los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán impugnados, sus mejores esfuerzos recibirán interpretación falsa, y sus nombres serán empleados como maleficio.
(OE, 279)

Los ataques de Satanás contra los defensores de la verdad se volverán más acerbos y resueltos a medida que se acerque el fin del tiempo. Como en el tiempo de Cristo los sumos sacerdotes y príncipes incitaron a la gente contra él, así también hoy los dirigentes religiosos excitarán oposición y prejuicios contra la verdad para este tiempo. La gente será inducida a cometer actos de violencia y oposición en los que nunca habría pensado si no hubiera estado llena de la animosidad de los profesos cristianos contra la verdad.
(OE, 339, Ev.175)

La inocencia no salva a los hombres de la persecución cuando Satanás controla la mente de los torturadores. (…) Muchos tendrán que pasar por escenas similares a las que Jesús pasó.
(Signs of The Times, 25 Noviembre, 1889)

Cuando Caín, movido por el espíritu malo, vio que no podía dominar a Abel, se enfureció tanto que le quitó la vida. Y dondequiera haya quienes se levanten para vindicar la justicia de la ley de Dios, el mismo espíritu se manifestará contra ellos.
(PP. p. 63)

En el tiempo de angustia que vendrá inmediatamente antes de la venida de Cristo, los justos serán resguardados por el ministerio de los santos ángeles; pero no habrá seguridad para el trasgresor de la ley de Dios. Los ángeles no podrán entonces proteger a los que estén menospreciando uno de los preceptos divinos.
(PP. p. 261)

Fue la pureza de la vida de nuestro Salvador la que provocó la ira de Satanás.
(PP. p. 658)

El tiempo de angustia que espera al pueblo de Dios requerirá una fe inquebrantable. Sus hijos (…) obedecerán a la verdad aunque el resultado haya de ser encarcelamiento, destierro o muerte.
(PR, 376)

Los judíos (…) pretendían ser adoradores de Jehová y ocupar oficios sagrados, y sin embargo se entregaban al dominio de una ira ciega e irrazonable, tratando de destruir aun a sus hermanos que se atrevían a diferir de ellos en fe religiosa.
(HA, 330)

Mientras los dirigentes judíos profesaban tener gran celo por el honor de Dios y el bien de Israel eran enemigos de ambos.
(HA, 333)

Entre muchos de los profesos seguidores de Cristo existe el mismo orgullo, formalismo y egoísmo, el mismo espíritu opresor, que reinaba en tan grande medida en el corazón de los judíos. En lo futuro, hombres que se digan representantes de Cristo seguirán una conducta similar a la de los sacerdotes y príncipes en su manera de tratar a Cristo y a los apóstoles. En la gran crisis por la cual tendrán que pasar pronto, los fieles siervos de Dios encontrarán la misma dureza de corazón, la misma cruel determinación y el mismo odio implacable.
Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán condenados, sus mejores esfuerzos serán desfigurados y sus nombres serán denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y obscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno, y lo bueno por malo. Cuanto más fuerte y pura sea la fe del pueblo de Dios, y más firme su determinación de obedecerle, más fieramente tratará Satanás de excitar contra ellos la ira de los que, mientras pretenden ser justos, pisotean la ley de Dios. Se requerirá la más firme confianza, el más heroico propósito, para conservar la fe una vez dada a los santos.
(HA, 344)

Satanás y los hombres que actúan bajo su espíritu son los que procuran obligar a las conciencias. Pretendiendo manifestar celo por la justicia, los hombres que están confederados con los ángeles caídos infligen a veces sufrimiento a sus semejantes a fin de convertirlos a sus ideas religiosas.
(HA, 431-432)

En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad.
(HA, 459)

Persecuciones y vituperios esperan a todos los que estén dominados por el espíritu de Cristo. El carácter de la persecución cambia con los tiempos, pero el principio -el espíritu que la fomenta- es el mismo que siempre mató a los escogidos del Señor desde los días de Abel.
(HA, 460)

El apóstol Pablo declara que “todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, sufrirán persecución” (2 Tim. 3: 12). ¿Por qué, entonces, parece que la persecución estuviera sumida en una somnolencia tan grande? La única razón de ello es que la iglesia se ha conformado a las normas del mundo, y por lo tanto no suscita oposición. La religión corriente en nuestros días no participa de la naturaleza pura y santa que caracterizaba la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Sólo por causa de la actitud de transigencia con el pecado, porque las grandes verdades de la Palabra de Dios se consideran con tanta indiferencia, porque hay tan poca piedad vital en la iglesia, el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo. Si hubiera un reavivamiento de la fe y el poder de la iglesia primitiva, el espíritu de persecución se reavivaría y sus fuegos volverían a encenderse.
(HR, 341)

No debemos pensar que no podremos soportar la persecución. Tendremos que pasar por tiempos terribles.
Las persecuciones que sufrieron los protestantes de parte del romanismo, y por las cuales la religión de Jesucristo casi llegó a ser aniquilada, serán sobrepasadas cuando se unan el protestantismo y el papado.
(MAR, 192)

Así como Cristo fue aborrecido sin motivo, así también lo será su pueblo debido a su obediencia a los mandamientos de Dios. Si Aquel que es puro, santo e inmaculado, Aquel que. . . hizo el bien y sólo el bien fue tratado como el criminal más abyecto y condenado a muerte, sus discípulos no pueden esperar un trato diferente por irreprensible que sea su vida e impecable su carácter.
Dejad que la oposición se levante, que el fanatismo y la intolerancia vuelvan a empuñar el cetro, que el espíritu de persecución se encienda, y entonces los tibios e hipócritas vacilarán y abandonarán la fe; pero el verdadero cristiano permanecerá firme como una roca, con más fe y esperanza que en días de prosperidad.
(MAR, 193)

Los que apostaten en tiempo de prueba, presentarán falsos testimonios contra sus hermanos y los traicionarán para obtener su propia seguridad. Denunciarán a sus hermanos indicando los lugares donde se hayan ocultado, y guiando a los lobos hacia su rastro. Cristo nos ha advertido de este hecho a fin de que no nos sorprendan los métodos crueles e inhumanos que adoptarán familiares y amigos.
Descubriremos que tendremos que desprendernos de todas las manos excepto de la de Jesucristo. Los amigos demostrarán su maldad y nos traicionarán. Nuestros familiares, engañados por el enemigo y convencidos de que están sirviendo a Dios, nos harán frente pondrán su máximo empeño para ponemos en situaciones difíciles con la esperanza de que reneguemos de nuestra fe. Pero podremos poner confiadamente nuestra mano en la de Cristo en medio de las tinieblas y el peligro.
(MAR, 195)

Muchos serán encarcelados, muchos huirán de las ciudades y los pueblos para salvar su vida, y muchos otros serán mártires por amor de Cristo al levantarse en defensa de la verdad.
(MAR, 197)

El mundo entero será incitado a la enemistad contra los adventistas porque ellos no rendirán pleitesía al papado, honrando el domingo, la institución de este poder anticristiano.
(MAR, 215)

Se proclamará el decreto obligándolos a dejar a un lado el sábado del cuarto mandamiento, y honrar el primer día, o perder la vida.
(MAR, 267)

Cuando seamos provocados guardemos silencio… El silencio hace más para vencer el mal que una tormenta de palabras airadas.
(MAR, 325)

Mientras mayor sea la influencia para el bien de un hombre que está bajo el control del Espíritu de Dios, más incitado se sentirá el enemigo a dar rienda suelta a su envidia y celos por medio de persecución religiosa.
(ATO, 38)

Los mandamientos del Señor serán pisoteados como lo fueron por Satanás en el cielo. A menos que Dios derrame sobre el alma su poder y su gracia que convierten, no habrá intento alguno de oposición al enemigo, sino que los hombres estarán bajo su control; serán cautivos voluntarios. La enemistad contra Satanás la pone Dios mismo en el hombre. El llama a su pueblo a ocupar una posición definida y distinta. El justo fervor con el cual Cristo denunció cada abominación en nuestro mundo, la pureza inmaculada que puso de manifiesto la corrupción de los que engañaban al pueblo con una apariencia de santidad, provocó amarga hostilidad contra El.
(ATO, 260)

Los seguidores de Cristo deberían recordar que toda palabra de maldad que se pronunció contra Jesús, todas las injurias que El recibió, ellos, sus seguidores, deben soportarlas por causa de su nombre…
Si El, que era puro, santo e inmaculado, que hizo bien y solamente el bien en nuestro mundo, fue tratado como un vil criminal y condenado a muerte sin una mínima prueba en su contra, qué pueden esperar sus discípulos sino un trato similar, no importa cuán intachable se su vida y su carácter.
(ATO, 283)

La única razón por la que no sufrimos mayor persecución es por el hecho de que nosotros no ejemplificamos más fielmente la vida de Jesús en nuestra propia vida. Os aseguro, hermanos y hermanas, si camináis como él caminó, sabréis lo que es ser perseguido y reprochado. Si esperamos recibir una corona, debemos esperar llevar la cruz.
(Review and Herald, August 28, 1883)

Los dos grupos representados por Caín y Abel existirán hasta el fin de la historia de este mundo. El que obra el bien, la persona obediente, no se alza en guerra contra el trasgresor de la santa ley de Dios. Sin embargo, los que no respetan la ley de Dios oprimen y persiguen a los que sí la obedecen.
(Cristo Triunfante, 37)

Una religión que da un testimonio vivo de la labor de santidad, que reprende el orgullo, el egoísmo, la avaricia y los pecados de moda, será odiada por el mundo y por los cristianos superficiales…
(MM, 339)

Aquellos que son centinelas fieles serán acusados por el mundo de alterar su paz, serán denunciados como provocadores de contiendas y de crear divisiones. Pero ellos solamente estarán llevando el reproche que cayó sobre Cristo.
(Review and Herald, 24 de julio del 1894.)

Hay tal belleza y fuerza en la verdad, que nada puede hacerla tan evidente como la oposición y la persecución. Cuando esto suceda, muchos se convertirán a la verdad.
(Manuscrito 15, 27 marzo 1896)

No hay mayor evidencia de que Satanás está obrando, que cuando los que profesan haber sido santificados para servir a Dios, persiguen a sus semejantes porque no creen las mismas doctrinas que ellos sostienen.
(Manuscrito 45, 14 mayo 1897)

Si no fuera por la persecución, el pueblo de Dios no se esparciría para proclamar la verdad.
(Manuscrito 18 a, 1901)

Pruebas y persecuciones sobrevendrán a todos los que obedezcan la Palabra de Dios y se nieguen a rendir culto al falso día de reposo.
(ST 6-5-1897; 7 CBA 987)

La gran crisis se aproxima al mundo. Las Escrituras enseñan que el papado recuperará su supremacía perdida, y que se volverán a encender los fuegos de la persecución debido a las serviles concesiones del mundo que se llama protestante.
(GCB 13-4-1891; 7 CBA 986)

Dios creará un estado de cosas que permitirá que la gente buena y quienes estén en puestos de autoridad tengan la oportunidad de saber con certeza qué es la verdad. Debido a que un pueblo no doblará la rodilla ante la imagen y no recibirá la marca de la bestia en la mano o en la frente…
(RH 15-4-1890)

Deberíamos tener tal amor por Jesús que consideremos un privilegio el sufrir y aun morir por su causa.
(En Lugares Celestiales, 87)

“El primer paso a la apostasía es establecer un credo que nos diga lo que debemos creer.
El segundo paso es hacer de aquél credo una prueba de fraternidad.
El tercero es enjuiciar a los miembros de acuerdo a ese credo.
El cuarto, denunciar como herejes a los que no crean en ese credo.
Y el quinto, comenzar la persecución contra los tales.”
(Early Years, E. G. White T.1, pág. 453, citando a Loughborough en la comisión para elaborar el primer manual de iglesia de la IASD; Citado en Review and Herald, October 18, 1861).

La verdadera iglesia será asaltada por la persecución como fue el pueblo de Dios en tiempos pasados. Las iglesias protestantes que han seguido los pasos de Roma por medio de la formación de alianzas con los poderes del mundo han manifestado un deseo similar de restringir la libertad de conciencia.
(Signs of Times, 8 Noviembre,1899)

Vi que la Iglesia Nominal y los Adventistas nominales, como Judas nos traicionarían y entregarían a los Católicos para obtener la influencia de ellos e ir en contra de la verdad. Los Santos entonces serían un pueblo oscuro, poco conocido de los católicos.
(Spalding and Magan Collection pág, 1)

Leyes elaboradas por agencias satánicas bajo la apariencia de bondad y la restricción del mal serán exaltadas, mientras los santos mandamientos de Dios son despreciados y pisoteados. Y todos aquellos que muestren su lealtad a la ley de Jehová por medio de la obediencia deben estar preparados para ser arrestados, y ser llevados a tribunales que no tienen como su norma la alta y santa ley de Dios.
(RH 12/26/99)

Nosotros sabemos que los Adventistas del Séptimo Día no consagrados tienen un conocimiento de la verdad, pero que se han unido con el mundo, y van a separarse completamente de la fe escuchando a espíritus seductores. El enemigo va gustosamente a atraparlos con persuasión, para guiarlos a hacer guerra contra el pueblo de Dios.
(Manuscript Releases, vol 7, p 186; Carta 127, Julio 1, 1903).

Una gran proporción de esos que se suponen ser genuinos van a escuchar a espíritus seductores, y se van a volver traidores y van a traicionar las verdades sagradas. Ellos van a mostrarse como nuestros peores perseguidores. De entre nosotros se levantarán hombres, hablando cosas perversas, para guiar a los discípulos hacia ellos y muchos escucharán a los espíritus seductores.”
(Review and Herald, vol 3, p 472, col 1.)

En toda la tierra el papado está acumulando sus altas y macizas estructuras en cuyos secretos recintos se han de repetir sus antiguas persecuciones.
(2 JT, 149)

Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que Él no la note.
(CC, 100)

Los hombres que están pisoteando los requerimientos de Dios sienten un constante reproche por aquellos que obedecen a Dios, y esto explica la manifiesta enemistad contra todos aquellos que son fieles a Dios. Por esta razón los fariseos rechazaron a Cristo, y todavía existe el mismo espíritu, y existirá hasta el fin del tiempo.
(Historical Sketches of the Foreign Missions of Seventh-day Adventists, 195)