Prójimo

Hay quienes manifiestan gran aflicción por sus parientes, sus amigos y protegidos, pero que fallan en ser buenos y considerados con aquellos que necesitan bondadosa simpatía, que necesitan consideración y amor. Con corazones fervientes preguntémonos: ¿Quién es mi prójimo? Nuestros prójimos no son solamente nuestros íntimos y amigos especiales; no son simplemente aquellos que pertenecen a nuestra iglesia o que piensan como nosotros. Nuestros prójimos son toda la familia humana. Debemos ser buenos con todos los hombres y especialmente con aquellos que son de la 50 familia de la fe.
(MB, 49,50)

Todo lo que hagamos para beneficiar y ayudar a nuestros semejantes nos beneficiará también a nosotros mismos.
(MB, 183)

Si veis un alma que necesita ayuda, entablad conversación con ella aun cuando no la conozcáis. (Testimonios T2, pg 491)

La mayor prueba de la sinceridad de nuestra obediencia a la ley de Dios y de nuestra lealtad al redentor, es un amor desinteresado dispuesto al sacrificio por nuestro prójimo. (Testimonios T3, pg 147)