Pruebas

La verdadera gracia está dispuesta a ser probada; y si estamos poco dispuestos a que el Señor nos escudriñe, nuestra condición es verdaderamente grave. (…) Dios acerca a los suyos a sí mismo mediante pruebas difíciles, mostrándoles su propia debilidad e incapacidad y enseñándoles a confiar en él como su única salvaguardia. (…)
La obra de refinamiento y purificación que Dios ejecuta debe proseguir hasta que sus siervos estén tan humillados, tan muertos al yo que, cuando sean llamados al servicio activo, sean sinceros en buscar la gloria de Dios.
(Testimonios para la Iglesia 4, 89)

Dios derriba vez tras vez a los hombres al suelo, y aumenta la presión hasta que la perfecta humildad y una transformación de carácter los ponga en armonía con Cristo.
(Testimonios para la Iglesia 4, 90)

Dificultades pruebas y tristezas nos esperan a cada paso mientras vamos hacia la patria celestial.
(MC, 191)

Las pruebas y los obstáculos son los métodos de disciplina que el Señor escoge, y las condiciones que señala para el éxito. El hecho de que seamos llamados a soportar las pruebas demuestra que Jesús ve en nosotros algo precioso que quiere desarrollar. Si no viera en nosotros nada con que glorificar su nombre, no perdería tiempo en refinarnos.
(MC, 373.)

Los sufrimientos y las pruebas nos acercan a Jesús.
(Notas Biográficas, 15)

Cuando vengan las pruebas, Dios nos dará la gracia para soportarlas. Lo que el Señor ha sido para nosotros, y lo que él ha hecho por nosotros, debe hacernos sentir tan agradecidos que nunca murmuremos ni nos quejemos.
(Notas Biográficas, 275)

Cuando Dios nos somete a una prueba, tiene un fin que lograr para nuestro bien.
(Deseado Todas Gentes, 102)

La tentación, la pobreza, la adversidad son la disciplina que se necesita para desarrollar pureza y firmeza.
DTG. 52

El Corazón humano anhela simpatía en el sufrimiento.
(DTG, 639)

Dios irá probando cada vez más de cerca a cada uno de sus hijos.
(T1, 65)

El mundo actual está destinado a ser un escenario de prueba para el hombre.
(T1, 67)

La tribulación no debe inducirnos al descuido, sino a duplicar la vigilancia.
(T1, 222)

El corazón que está en armonía con Dios se eleva por encima de las molestias y pruebas de esta vida. Pero el corazón que no conoce la paz de Cristo, se siente desgraciado, lleno de descontento; la persona ve defectos en todo, y pondría discordia aún en la música celestial.
(T2, 190)

Las pruebas más duras de soportar son aquellas que provienen de nuestros hermanos, de nuestros amigos cercanos; pero aún estas pruebas pueden ser soportadas con paciencia.
(T3, 233)

La vida en este mundo (…) será para el cristiano un conflicto continuo.
(Testimonios para la Iglesia, T3, 497)

Por medio de la tribulación y el pesar el cristiano se purifica y fortalece, y desarrolla un carácter de acuerdo con el modelo dado por Cristo.
(T4, 143)

El corazón que está en armonía con Dios se eleva por encima de las molestias y pruebas de esta vida.
(T5, 461)

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Tito. 2: 3).
Somos soldados de Cristo; y se espera que los que se alistan en su ejército realicen tareas difíciles, tareas que consumirán sus energías hasta lo sumo. Debemos comprender que la vida de un soldado es de combate agresivo, de perseverancia y de resistencia. Debemos soportar pruebas por causa de Cristo. No estamos participando de combates simulados. (T6 140.)

El Señor me ha mostrado que basta su gracia para resistir todas las pruebas, y aunque estas sean más duras que nunca, si tenemos absoluta confianza en Dios, podremos vencer todas las tentaciones y por su gracia salir victoriosos.
(Primeros Escritos, 46)

La experiencia religiosa se obtiene solamente por el conflicto, por los chascos, por severa disciplina propia y por la oración ferviente.
(Consejos Maestros, 97; M. Jóvenes, 180)

Al espaciarnos en nuestras pruebas y magnificar las dificultades, representamos falsamente a Dios y a Jesucristo.
(TM, 175)

Cuando se suscitan perplejidades y surgen dificultades, no busquéis ayuda en la humanidad. Confiadlo todo a Dios. La práctica de hablar de nuestras dificultades a otros, únicamente nos debilita, y no les reporta a los demás ninguna fuerza. Ello hace que la carga de nuestras flaquezas espirituales descanse sobre ellos, y éstas son cosas que ellos no pueden aliviar.
(Palabras de Vida del Gran Maestro, 122)

Ningún carácter se perfeccionará sin pasar por la prueba y el sufrimiento.
(Cada Día Con Dios, 263)

Uno no puede servir a Dios sin despertar contra sí la oposición de los ejércitos de las tinieblas.
(CS, 668)

Dios conduce a su pueblo paso a paso. Coloca a sus seguidores en diferentes situaciones a fin de que se manifieste lo que hay en el corazón. Algunos soportan ciertas pruebas, pero fracasan en otras. A medida que se avanza en este proceso, el corazón es probado un poco más severamente. Si los que profesan ser hijos de Dios, encuentran que su corazón se opone a esta obra directa, deben convencerse de que tienen que hacer algo para vencer, si no quieren ser vomitados de la boca del Señor.
Dijo el ángel: “Dios irá probando cada vez más de cerca a cada uno de sus hijos. Algunos están dispuestos a aceptar un punto; pero cuando Dios los prueba en otro, lo rehuyen y retroceden, porque hiere directamente algún ídolo suyo. Así tienen oportunidad de ver lo que hay en su corazón que los aísla de Jesús. Hay algo que aprecian más que la verdad y su corazón no está preparado para recibir a Jesús. Los individuos son probados durante cierto tiempo para ver si quieren sacrificar sus ídolos y escuchar el consejo del Testigo fiel. Si alguno no quiere ser purificado por la obediencia de la verdad, y vencer su egoísmo, su orgullo y malas pasiones, los ángeles de Dios reciben este encargo: “Se han unido a sus ídolos, dejadlos,” y prosiguen con su obra, dejando en manos de los malos ángeles a aquellos que no han subyugado sus rasgos pecaminosos. Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen, a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo fiel y recibirán la lluvia tardía, y estarán preparados para la traslación…. (1JT, 65-66)

Hoy hay muchos mártires que sufren en silencio, que confían en Dios cuando son objeto de abuso por parte de las lenguas, atormentados con promesas falsas, lastimados y heridos por groserías y denuncias crueles, cuya suerte parece ser vivir, sufrir y recibir consuelo únicamente de Jesús, la fuente de su fortaleza. Esas almas son misioneras. Son los nobles de Cristo, y sus nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.
(Testimonios acerca de la Conducta Sexual 52,53)

No se espacie en los infortunios de la vida cristiana. No hable de sus pruebas porque, si lo hace, se sentirá más inclinada a quejarse de Dios.
(Testimonios acerca de la Conducta Sexual, 57)

Dios permite que las pruebas asedien a los suyos, para que mediante su constancia y obediencia puedan enriquecerse espiritualmente, y para que su ejemplo sea una fuente de poder para otros.
(PP. 122)

Cuando Cristo acabe su obra mediadora en favor del hombre, entonces empezará ese tiempo de aflicción. Entonces la suerte de cada alma habrá sido decidida, y ya no habrá sangre expiatorio para limpiarnos del pecado. Cuando Cristo deje su posición de intercesor ante Dios, se anunciará solemnemente: “El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía.” (Apoc. 22: 11.) Entonces el Espíritu que reprime el mal se retirará de la tierra. Como Jacob estuvo bajo la amenaza de muerte de su airado hermano, así también el pueblo de Dios estará en peligro de los impíos que tratarán de destruirlo. Y como el patriarca luchó toda la noche pidiendo ser librado de la mano de Esaú, así clamarán los justos a Dios día y noche que los libre de los enemigos que los rodean.
(PP. p. 199)

Los cristianos son probados, no sólo por la ira, el desprecio y la crueldad de sus enemigos, sino por la indolencia, inconsecuencia, tibieza y traición de los que se dicen sus amigos y ayudadores. . .
(Conflicto y Valor, 266; PR. 475)

Ninguno de los fieles de Dios que no haya pasado por severos conflictos y pruebas recibirá el honor de una corona de vida en el reino de gloria.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 393-394)

Nuestro Padre celestial nos probará antes de darnos el bautismo del Espíritu Santo, para ver si podemos vivir sin deshonrarlo. (…)
Pero antes de que venga ese tiempo, todo lo que sea imperfecto en nosotros será quitado. (…)
Cuando los siervos de Dios alcancen ese punto, serán sellados en sus frentes.
(Mensajes Selectos, tomo 3, 488)

Los que llegan a ser discípulos de Cristo (…) pueden progresar únicamente por medio de conflictos; porque hay un enemigo que contiende siempre contra ellos, presentándoles tentaciones que hacen que el alma dude y peque. Hay tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, que deben ser vencidas. El apetito y la pasión han de ser puestos bajo el dominio del Espíritu Santo. No tiene término la lucha de este lado de la eternidad. Pero, aunque hay que sostener batallas constantes, también hay preciosas victorias que ganar; y el triunfo sobre el yo y el pecado es de más valor de lo que la mente puede estimar.
(Consejos Maestros, 21)

Los que quieren ser vencedores deben entrar en conflicto con agentes invisibles; deben vencer la corrupción interior y poner todo pensamiento bajo el dominio de Cristo.
(Consejos Maestros, 226)

Permaneciendo en el amor de Dios, puedes soportar toda prueba.
(PR, 129)

Al enviar pruebas a sus hijos, Dios tiene un propósito. Nunca los conduce por otro camino que el que elegirían si pudiesen ver el fin desde el principio y discernir la gloria del propósito que están cumpliendo. Todo lo que les impone como prueba tiene por fin fortalecerlos para obrar y sufrir para él.
(PR. 424)

No es fuera de la prueba, sino en medio de ella, donde se desarrolla el carácter cristiano. Expuestos a las contrariedades y la oposición, los seguidores de Cristo son inducidos a ejercer mayor vigilancia y a orar más fervientemente al poderoso Auxiliador. Las duras pruebas soportadas por la gracia de Dios, desarrollan paciencia, vigilancia, fortaleza y profunda y permanente confianza en Dios. Este es el triunfo de la fe cristiana que habilita a sus seguidores a sufrir y a ser fuertes; a someterse y así conquistar; a ser muertos todo el día y sin embargo vivir; a soportar la cruz y así ganar la corona de gloria.
(HA, 373)

Las pruebas constituyen parte de la educación en la escuela de Cristo, para purificar a los hijos de Dios de las escorias terrenales. Porque Dios está dirigiendo a sus hijos, se presentan las experiencias angustiosas. Las pruebas y los obstáculos constituyen métodos elegidos por él como disciplina y condiciones para el éxito. Aquel que lee el corazón de los hombres conoce sus debilidades mejor que ellos mismos. Ve que algunos tienen cualidades, que, dirigidas correctamente, pueden ser usadas para el adelantamiento de su obra. En su providencia, conduce esas almas en medio de diferentes condiciones y variadas circunstancias, para que puedan descubrir los defectos que ellos mismos no reconocían. Les da oportunidad de vencer esos defectos y prepararse para servir a Dios. A menudo permite que ardan los fuegos de la aflicción para purificarlos.
El cuidado de Dios por su herencia es constante. No tolera que venga aflicción alguna sobre sus hijos, a no ser aquellas que son esenciales para su bienestar presente y eterno.
(HA, 418)

El Señor permite que hombres y mujeres experimenten sufrimientos y calamidades a fin de arrancarlos de su egoísmo y para despertar en ellos los atributos de su [Cristo] carácter: compasión, ternura y amor.
(CMC, 25)

Ahora mismo, durante el tiempo de gracia, todos estamos siendo probados.
(CMC, 251)

En esta vida debemos soportar pruebas de fuego y hacer sacrificios costosos, pero la paz de Cristo es la recompensa. Ha habido tan poca abnegación, tan poco sufrimiento por amor a Cristo, que la cruz queda casi completamente olvidada.
(JT, t2, 69)

Cristo, la Majestad del cielo, vino a esta tierra para mostrarnos cómo soportar los reproches del mundo sin desmayar y sin tomar represalias. Cada tribulación que se soporta sabiamente será una bendición para los que la experimenten. Serán elevados y no abatidos.
(ATO, 137)

No debemos hablar de nuestras dudas ni de nuestras pruebas, porque aumentan de tamaño cada vez que nos referimos a ellas.
(Mente, Carácter y Personalidad, tomo2, 601)

Algunos necesitan la lenta disciplina del sufrimiento, para que el fuego purificador pueda depurar sus corazones de orgullo y autosuficiencia, de pasión mundanal y amor propio, a fin de que pueda surgir el oro genuino del carácter y puedan llegar a ser vencedores mediante la gracia de Cristo.
(Fe y Obras, 89)

Cuando sobrevienen pruebas que parecen inexplicables, no debemos permitir que se eche a perder nuestra paz. No importa cuan injustamente podamos ser tratados, no permitamos que surja la pasión. Al ceder a un espíritu de represalia, nos perjudicamos a nosotros mismos. Destruimos nuestra confianza en Dios y contristamos al Espíritu Santo.
(Signs of Times, 18 agosto de 1909)

Las pruebas de la vida son los instrumentos de Dios para eliminar de nuestro carácter toda impureza y tosquedad.
(DMJ, 15)

Por las pruebas y persecuciones se revela la gloria o carácter de Dios en sus elegidos. La iglesia de Dios, perseguida y aborrecida por el mundo, se educa y se disciplina en la escuela de Cristo. En la tierra, sus miembros transitan por sendas estrechas y se purifican en el horno de la aflicción. Siguen a Cristo a través de conflictos penosos; se niegan a sí mismos y sufren ásperas desilusiones; pero los dolores que experimentan les enseñan la culpabilidad y la desgracia del pecado, al que miran con aborrecimiento.
Siendo participantes de los padecimientos de Cristo, están destinados a compartir también su gloria.
(DMJ, 30)

Dios poda constantemente a su pueblo. (…) Dios nos poda mediante el pesar, las desilusiones y la aflicción, a fin de que disminuya el desarrollo de los rasgos perversos del carácter y para que los rasgos superiores tengan oportunidad de desarrollarse.
(Testimonios para la Iglesia, T4, 348)

A veces las dificultades que vamos a encontrar serán descorazonadoras. La misma magnitud de la obra nos puede desanimar. Y sin embargo, con la ayuda de Dios, sus siervos triunfarán finalmente.
(General Conference Bulletin, 19 de mayo de 1913, págs. 33, 34).

Si nos aferramos del brazo del poder infinito, nos sostendrá en medio de cada conflicto que tengamos en la vida.
(Signs of Times, 6 agosto, 1885)