Resistencia

El Redentor del mundo declara que hay pecados mayores que aquellos por los cuales fueron destruidos Sodoma y Gomorra. Los que oyen la invitación del Evangelio que llama a los pecadores al arrepentimiento, y no hacen caso de ella, son más culpables ante Dios que los habitantes del valle de Sidim. Mayor aun es el pecado de los que aseveran conocer a Dios y guardar sus mandamientos, y sin embargo, niegan a Cristo en su carácter y vida diaria.
(PP, 160-161)

Si alguno no quiere ser purificado por la obediencia a la verdad, y vencer su egoísmo, su orgullo y sus malas pasiones, los ángeles de Dios reciben este encargo: “Se han unido a sus ídolos, dejadlos”, y prosiguen con su obra, dejando en las manos de los malos ángeles a aquellos que no han subyugado sus rasgos pecaminosos. Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo Fiel y recibirán la lluvia tardía, y estarán preparados para la traslación.
(Testimonios, 1, 173)

EL PECADOR…SI NO SE RESISTE, SERA ATRAIDO A JESUS;
(Camino a Cristo, 27)

Podemos ver qué evidencias fueron dadas a los sacerdotes y a los príncipes, y cuan firmemente resistieron al E.S. (…)
No era solamente el pecado de entregar a la muerte al Hijo de Dios lo que los separaba de la salvación, sino su resistencia en rechazar la luz y la convicción del E.S.
(TM, 73)

La ira de Dios no se declara contra los hombres meramente a causa de los pecados que han cometido, sino porque deciden permanecer en un estado de resistencia, y, cuando tienen luz y conocimiento, siguen repitiendo sus pecados del pasado. Si quisieran someterse, serían perdonados; pero están determinados a no rendirse. Desafían a Dios con su obstinación. Estas almas se han entregado a Satanás, y él los domina según su voluntad.
(TM, 74-75)

El Espíritu de Dios se está apartando de muchos de entre Su pueblo. Muchos han estado en senderos oscuros y secretos, y algunos nunca volverán. Continuarán tropezando hasta su ruina. Han tentado a Dios, han rechazado la luz. Ya han recibido toda la evidencia que había de serles dada y no le han hecho caso. Han elegido las tinieblas antes que la luz y han contaminado sus almas….Se han interpuesto entre la luz enviada del cielo y la gente. Han pisoteado la Palabra de Dios, y están afrentando al Espíritu Santo.
(TM, 90-91)

ESTAMOS viviendo en los últimos días de la historia terrena, y no debe sorprendernos nada que ocurra en términos de apostasía y de negación de la verdad. La incredulidad se ha convertido ahora en un arte que los hombres ejercen para la destrucción de sus almas. Existe constantemente el peligro de la existencia de impostores entre los predicadores del púlpito, cuyas vidas contradigan las palabras que pronuncian; pero la voz de advertencia y amonestación se escuchará mientras dure el tiempo; y los que sean culpables de transacciones que nunca deberían haber realizado, cuando sean reprochados o aconsejados mediante los instrumentos señalados por el Señor, resistirán el mensaje y rehusarán ser corregidos. Seguirán adelante tal como lo hicieron Faraón y Nabucodonosor, hasta que el Señor les quite la razón y sus corazones ya no puedan ser impresionados. Oirán la palabra del Señor, pero si prefieren no prestarle atención, el Señor los hará responsables de su propia ruina.
(Mensaje Selectos, t2, 167)

Algunos estaban profundamente convencidos, y hubieran atendido la amonestación; pero eran tantos los que se mofaban y los ridiculizaban, que terminaron por participar del mismo espíritu, resistieron a las invitaciones de la misericordia, y pronto se hallaron entre los más atrevidos e insolentes burladores; pues nadie es tan desenfrenado ni se hunde tanto en el pecado como los que una vez conocieron la luz, pero resistieron al Espíritu que convence de pecado.
(PP. p. 82)

Aquellos que rechazan seguir la luz que Dios les ha dado, (…) son culpables de los pecados más graves a la vista de Dios.
(Testimonies 3, page 365)

Los fariseos (…) eran demasiado orgullosos para confesar su error. (…) Sin embargo, el convincente Espíritu de Dios los seguía, tenían que crear muchas barreras para resistir su poder. (…) Estos dirigentes judíos estaban convencidos de que un poder divino acompañaba a Cristo, pero a fin de resistir la verdad, atribuyeron la obra del Espíritu Santo a Satanás. Al hacer esto, prefirieron deliberadamente el engaño; se entregaron a Satanás, y desde entonces fueron dominados por su poder.
(DTG, 289, 290)

Si cerramos nuestros ojos a la luz por temor a ver nuestros errores, que no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados no resultan disminuidos, sino aumentados.
(CRA, 51)

Todo rayo de luz que se desprecia, toda admonición que se desoye y rechaza, toda pasión malsana que se abriga, toda trasgresión de la ley de Dios, son semillas que darán infaliblemente su cosecha. Cuando se le resiste tenazmente, el Espíritu de Dios concluye por apartarse del pecador, y éste queda sin fuerza para dominar las malas pasiones de su alma y sin protección alguna contra la malicia y perfidia de Satanás.
(CS, 53)

But in the historical context of 1890 Sr. White made an astounding statement: “There has been a departure from God, and there has not as yet been zealous work in repenting and coming back to the first love. Infidelity has had a large place among us. It is the fashion to depart from Christ, to forsake the Lord and accept skepticism. ‘We will not have this man to reign over us.’ Luke 19:14. Baal will be the purpose, the faith, the religion of a sorrowful number among us, because they choose their own way instead of God’s way. The true religion, the only religion of the Bible—believing in the forgiveness of sins, the righteousness of Christ, and the blood of the Lamb—has been not only slighted and spoken against, ridiculed, and criticized, but suspicions and jealousies have been created, leading into fanaticism and atheism.”
“To the General Conference” (1889) and “The Vision at Salamanca” (Nov. 3, 1890), The Ellen G. White 1888 Materials, pp. 444, 948.