Soledad

Se me ha instruido que cuánto menos dependa en los humanos que me asisten, aun en mi propia casa, mejor. No es sabio confiar en ningún ser humano. Debo seguir adelante, sin esperar que nadie me comprenda. Debo trabajar sola, sola. Entonces, un ser celestial le habló:
¿Quién puede estar a tu lado en la hora del conflicto feroz, cuando estés combatiendo contra las fuerzas de las tinieblas, contra Satanás y su hueste de aliados invisibles? En lo que a los humanos se refiere, permanecerás sola.
(The Later Elmshaven Years, Biografía, tomo 6, pp. 121-122)