Temperancia

Los hombres no serán nunca temperantes hasta que la gracia de Cristo sea un principio viviente en el corazón. El cristianismo propone una reforma del corazón….El plan de comenzar afuera y tratar de obrar hacia el interior siempre ha fracasado.
(Temperancia, 91; CRA, 40)

En Australia me encontré con un hombre que era considerado libre de toda clase de intemperancia, excepto por un hábito. Fumaba. Vino a escucharnos a la carpa, y vuelto a casa una noche, según nos contó después, luchó contra el hábito del tabaco y obtuvo la victoria. Algunos de sus familiares le habían dicho que le darían cincuenta libras esterlinas si renunciaba a su tabaco, pero él no había querido hacerlo. “Pero”, dijo, “cuando Uds. presentan los principios de la temperancia ante nosotros como lo han hecho, no puedo resistirlos. Uds. presentan ante nosotros la abnegación de Alguien que dio su vida por nosotros. No lo conozco ahora, pero deseo conocerlo.
(Temperancia, 104-105)

Al tratar con las víctimas de la intemperancia debemos recordar que no son hombres cuerdos, sino que de momento están bajo el poder de un demonio. Hay que ser pacientes y tolerantes con ellos. No os fijéis en su exterior repulsivo; antes acordaos de la preciosa vida por cuya redención Cristo murió.
(Temperancia, 113)

La intemperancia…incluye la complacencia dañina de cualquier apetito o pasión.
(Temperancia, 121)

La intemperancia de cualquier clase embota los órganos perceptivos y debilita tanto el poder nervioso del cerebro que las cosas eternas no son apreciadas, sino que son puestas a un nivel igual que las cosas comunes.
(Temperancia, 131; Testimonios t3, 59)

Nueve décimas de la maldad entre los niños de hoy es causada por la intemperancia en el
comer y beber.
(Temperancia, 133)

La razón porque muchos de los nuestros caerán en el tiempo de prueba, estriba en el descuido de la temperancia y en la complacencia del apetito.
Moisés predicó mucho sobre el asunto, y la razón por la cual el pueblo no entró en la tierra prometida se debía a la repetida indulgencia del apetito. (…) Adán y Eva perdieron el Edén por la complacencia del apetito, y nosotros solamente podemos ganarlo de nuevo si nos reformamos
(Temperancia, 133)

Que las conferencias sobre la reforma de la temperancia que se dan a los adventistas del séptimo día se presenten en otras iglesias. . . .
(Temperancia, 196)

Dios ha escrito su ley en todo nervio y músculo, en toda fibra y función del cuerpo humano. La complacencia del apetito antinatural, ya sea por el té, el café, el tabaco o el alcohol, es intemperancia, y se halla en guerra contra las leyes de la vida y la salud. Usando estos artículos prohibidos, se crea una condición en el organismo, que el Creador nunca se propuso que hubiera. Esta complacencia en cualquiera de los miembros de la familia humana es pecado. . . El comer alimentos que no producen buena sangre, es obrar en contra de las leyes de nuestro organismo físico, y en violación de la ley de Dios. La causa produce el efecto. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte, son la penalidad segura de la complacencia Carta 123, 1899).
(Temperancia, 196, 197)

Los hombres y mujeres jóvenes que dicen creer en la verdad para este tiempo pueden agradar a Jesús sólo si se unen en un esfuerzo para hacer frente a los males que, con influencia seductora, se han introducido en la sociedad. Debieran hacer todo lo posible por detener la marea de intemperancia que se expande con poder desmoralizador por sobre la tierra.
(Temperancia, 209)

He oído que algunos dicen, cuando hablan de la temperancia: “No tengo tiempo. Tengo tanto que hacer predicando aquí y allá sobre el mensaje del tercer ángel y las razones de nuestra fe, que no puedo dedicar tiempo para ocuparme en la obra de la salud y la temperancia”. Si estos hombres redujeran sus sermones un tercio, la gente recibiría de ellos más beneficio y entonces dispondrían de tiempo para hablar de este asunto.
(Temperancia, 211)

La verdad debe llegarle a la gente mediante la reforma pro salud. Esto es esencial a fin de atraer la atención respecto a la verdad de la Biblia.
(Temperancia, 224)

Asistí a la reunión en la víspera. Fue una reunión bastante franca e interesante. Después de que hubo concluido, se trató y consideró el asunto del voto. Primero habló Jaime y luego lo hizo el hermano Andrews, y pensaron que lo mejor era prestar su influencia en favor de lo recto y en contra de lo incorrecto. Piensan votar por hombres temperantes para los cargos en nuestra ciudad en lugar de que por su silencio corran el riesgo de que en los cargos sean puestos hombres intemperantes.
(Temperancia, 227)

Cristo…puede ayudarnos a vencer aun a este terrible demonio de la intemperancia.
(Temperancia, 229)

Pero Satanás tiene más éxito cuando asalta el corazón humano. Induciendo a los hombres a rendirse a sus tentaciones, puede dominarlos. Y no hay otra clase de tentaciones en las que tenga mayor éxito que mediante las que se refieren al apetito. Si puede controlar el apetito, puede controlar a todo el hombre.
(Temperancia, 245)

Las víctimas de la intemperancia (…) están bajo el poder de un demonio.
(M. Curación, 128)

LO QUE CORROMPE EL CUERPO TIENDE A CORROMPER EL ALMA.
(M. Curacion, 213)

Los que participan de cualquier intemperancia, sea en comer o en
Beber, malgastan sus energías físicas y debilitan su poder moral.
(Testimonios T1, 416)

Los que son esclavos del apetito no alcanzaran a perfeccionar el
Carácter cristiano. (Testimonios T1, 422,423)

En materia de temperancia, debemos estar a la cabeza de todas las naciones y pueblos.
(Testimonios, t.9, 158)

Muchos, muchos serán rescatados de la degradación física, mental y moral mediante la influencia de la reforma pro salud.
(C.P.Jóvenes, 216)

Todo lo que promueve la salud física, promueve el desarrollo de una mente fuerte y un carácter equilibrado. (C.P. Jóvenes, 230)

Los que están enfermos del cuerpo están casi siempre enfermos del alma, y cuando el alma está enferma, el cuerpo se enferma también (Medical Ministry, pág. 238).

Hay sólo unos pocos hasta ahora que han despertado suficientemente como para entender cuánto tienen que ver sus hábitos de alimentación con su salud, con su carácter, con su utilidad en este mundo y con su destino eterno. Vi que es el deber de los que han recibido la luz del cielo y han comprendido los beneficios de andar en ella, el manifestar un interés mayor por los que todavía sufren por falta de conocimiento. Los observadores del sábado que están esperando la cercana aparición de su Salvador deben ser los últimos en manifestar falta de interés en esta gran obra de reforma. Debe instruirse a los hombres y mujeres, y los ministros y el pueblo deben sentir que la carga de la obra descansa sobre ellos para agitar el tema y presentarlo con fuerza delante de los demás (Testimonies, tomo 1, págs. 488, 489)

Es imposible que los hombres y las mujeres aprecien la verdad sagrada mientras son víctimas del poder de los hábitos pecaminosos que destruyen la salud y debilitan el cerebro.
(Consejos Sobre Salud, 21)

Es imposible que una persona intemperante sea cristiana a la vez.
(Consejos Sobre Salud, 36)

“Dijo el ángel: “Absteneos de los deseos carnales que batallan contra el alma”. Habéis tropezado en la reforma pro-salud. Esta os parece un apéndice innecesario de la verdad. No es así. Esta es parte de la verdad. He aquí una obra para vosotros, la cual será más ardua y os probará más profundamente que ninguna otra cosa que se os haya requerido hasta ahora. Mientras vaciláis y os detenéis, fracasando en apropiarse de la bendición que es vuestro privilegio recibir, sufrís una pérdida. Estáis tropezando con la misma bendición que el cielo ha colocado en vuestro sendero, para hacer el progreso menos difícil. Satanás presenta esto ante vosotros en la luz más objetable, para que combatáis en contra de aquello que sería de mayor beneficio para vosotros, lo cual sería para vuestra salud física y espiritual”. 1T:546.
“No es posible para nosotros glorificar a Dios mientras vivimos en violación de las leyes de la vida. El corazón no puede mantener una consagración mientras el apetito carnal es complacido. Un cuerpo enfermo y un intelecto desordenado por causa de la continua gratificación de apetitos nocivos, hace que la santificación del cuerpo y de la mente sea imposible”. Health Reformer:181.

“Tenemos la obligación de saber cómo preservar el cuerpo en la condición más saludable, y es un deber sagrado vivir a la altura de la luz que Dios en su misericordia ha dado. Si cerramos nuestros ojos a la luz por miedo a ver nuestros errores, los cuales no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados no disminuyen sino que se acrecientan. Si nos apartamos de la luz en un caso, ésta será ignorada en otro. El violar las leyes de nuestro ser es tan ciertamente un pecado como lo es el quebrantar uno de los diez mandamientos, porque no podemos hacer ninguno de los dos sin quebrantar la Ley de Dios. No podemos amar al Señor con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza mientras estamos amando nuestros apetitos y nuestros gustos mucho más de lo que amamos al Señor”. 2T:70.

“El comer, el beber, y el vestir, tienen una influencia directa sobre nuestro progreso espiritual”. (Youth Instructor, 31 de Mayo de 1894)

Aunque desde el púlpito se patrocinen los festivales, los bailes, las loterías, las ferias y las comilonas abundantes para obtener recursos para la iglesia, nosotros no debemos participar en ninguna de estas cosas, porque si lo hacemos experimentaremos el desagrado de Dios.
(CMC, 213)

El que lucha por la victoria debe ser temperante en todo. La claridad de pensamiento y firmeza de propósito de Daniel, su poder para adquirir conocimiento y resistir la tentación, en buena medida fueron logrados por la sencillez de la dieta en conexión con su vida de oración…
(Recibiréis Poder, 82)

Los que son vencidos por la intemperancia se han colocado sobre el terreno de Satanás, donde serán tentados y molestados, y finalmente serán controlados a voluntad por el enemigo de toda justicia.
(Ser Semejantes a Jesús, 196)

Los hábitos de intemperancia están impidiendo que las mentes disciernan la importancia de las verdades.
(Carta 187, 1904)

Es imposible que un hombre intemperante sea cristiano.
(Testimonios, t3, 60)

Es mucho más valioso dormir antes de la medianoche que después de ella. Dos horas de buen sueño antes de las doce tiene más valor que cuatro horas después de la medianoche.
(Manuscript Releases, vol.7, 224)

La mayor evidencia de nobleza que hay en el cristiano es el dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un espíritu confiado y sereno, despoja a Dios de su derecho a revelar en él su propia perfección de carácter.
(DTG, 269)