Valentía

El precursor de Cristo perdió la vida por hablar con claridad. ¿Por qué no podría haber seguido él por su camino sin incurrir en el desagrado de los que vivían en el pecado?
Así han razonado hombres que debieran haberse destacado como fieles guardianes de la ley de Dios, hasta que la política de conveniencia reemplazó la fidelidad, y se dejó sin reprensión al pecado. ¿Cuándo volverá a oírse en la iglesia la voz de las reprensiones fieles?
(Profetas y Reyes, 103)

Dios llama a hombres como Elías, Natán y Juan el Bautista, hombres que darán su mensaje con fidelidad, a pesar de las consecuencias; hombres que dirán la verdad con valor, aun cuando ello exija el sacrificio de todo lo que tienen.
(Profetas y Reyes, 104)

Dios no puede usar hombres que, en tiempo de peligro, cuando se necesita la fortaleza, el valor y la influencia de todos, temen decidirse firmemente por lo recto.
(Profetas y Reyes, 105)

El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, esta será nuestra prueba. En este tiempo, debemos obtener calor de la frialdad de los demás, valor de su cobardía, y lealtad de su traición.
(Hijos e Hijas de Dios, 203)

Dios llama a hombres que, como Natán, Elías y Juan, proclamen intrépidamente su mensaje, sin reparar en las consecuencias; que digan la verdad, aun a costa del sacrificio de todo cuanto tengan.
(Obreros Evangélicos, 157)

A medida que se acerca el fin, los testimonios de los siervos de Dios se harán más decididos y poderosos.
(3 MS, 464).