Battle Creek

Advertiría a los padres que no envíen a sus hijos a Battle Creek.
(Testimonios para la Iglesia, T3, 220)

Los que vinieron a Battle Creek cuando tenían una obra que hacer en la iglesia que abandonaron, perdieron su espíritu misionero y su discernimiento espiritual al venir a Battle Creek.
(T8, 92)

Satanás ha ganado una gran ventaja en porque el pueblo de Dios no ha vigilado los destacamentos. Los mismos hombres sobre los cuales Dios había declarado que aceptaría su trabajo si se consagraban completamente, han sido víctimas del engaño, han fallado en el cumplimiento de sus deberes y se han mostrado como una terrible carga y desaliento, en lugar de la ayuda y la bendición que debieran haber sido. Ha faltado muy poco para que los hombres a los que se había confiado el campamento lo traicionaran y lo entregaran en manos del enemigo. Han abierto las puertas a un oponente astuto que ha deseado su destrucción.
Hombres de experiencia que, aunque han visto manos traicioneras que han quitado las trancas para que Satanás pueda entrar, se han mantenido impasibles, aparentemente indiferentes. Algunos se han alegrado de verlo porque parecía una atenuante de su interior descuido, el cual había hecho necesaria la concurrencia -e otros para cubrir los puestos de responsabilidad que habían sido descuidados o mal desempeñados. Esta falta de vigilancia por parte de los nuevos responsables parecía excusar la falta de fidelidad de los anteriores, a la vez que mostraba que aquellos eran – completamente negligentes en el cumplimiento de su deber. Esas (210) personas no se dan cuenta de que Dios los considera responsables de cada ventaja que obtiene el adversario, al cual se le ha permitido entrar en el campamento. La desolación y la ruina que siguen están a las puertas de los centinelas infieles, quienes, por causa de su negligencia, se convierten en agentes en manos del adversario para ganar almas para la destrucción. Los hombres que ocupan cargos de responsabilidad deben buscar la sabiduría y la dirección de Dios y no confiar en su propio juicio y conocimiento. Como Salomón, deben orar fervientemente para obtener fe y luz y Dios les dará generosas provisiones.
(4 TPI, 209,210)