Jesús

Cristo es nuestro modelo, el perfecto y santo ejemplo que nos ha sido dado para imitarlo. Nunca podremos igualarlo, pero podemos imitarlo y asemejarnos a él de acuerdo con el conocimiento y la relación que con él tengamos, y a la gracia que él nos haya concedido.

Review and Herald, 5 de febrero de 1895

El Hijo de Dios fue asaltado a cada paso por los poderes de las tinieblas.

Review and Herald, 18 febrero, 1890

El cielo es donde Cristo está. Para quienes aman a Cristo, el cielo no sería cielo si él no estuviera allí.

Eventos de los Últimos Días, 301

Es Jesús morando en nosotros lo que nos da poder espiritual, y nos hace canales de su luz.

Sign of Times, 18 Agosto, 1887

Los ángeles estaban esperando para dar la bienvenida a Jesús, mientras ascendía después de su resurrección. La hueste celestial anhelaba volver a saludar a su amado Jefe, que volvía a su lado, de la cárcel de la muerte. Ávidamente lo rodearon cuando entró por las puertas del cielo, pero él los apartó con la mano. Su corazón estaba con el solitario y entristecido grupo de discípulos a quienes había dejado en el monte de los Olivos. Está todavía con sus hijos que luchan en la tierra, que tienen que contender todavía con el destructor. "Padre -dice,- aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo."

Obreros Evangélicos, 533-534

Jesús nos trata mucho mejor de lo que merecemos; y de la manera en que él nos ha tratado debemos tratar a los demás.

Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, 200

Era la sencillez y el fervor con que Cristo trabajaba y hablaba, lo que atraía a tantas personas a él.

Evangelismo, 44

Cristo atraía hacia sí los corazones de sus oyentes por la manifestación de su amor, y entonces, poco a poco, a medida que iban siendo capaces de soportarlo, les descubría las grandes verdades del reino.

Evangelismo, 47

Cristo no forzaba a nadie a creer.

Evangelismo, 129

Cristo practicó en su vida sus propias enseñanzas divinas. Su celo nunca lo llevó a ser apasionado. Manifestó consecuencia sin obstinación, benevolencia sin debilidad, ternura y simpatía sin sentimentalismo. Era muy sociable y sin embargo poseía una reserva y dignidad que no estimulaban familiaridades indebidas. Su temperancia nunca lo llevó al fanatismo ni a la austeridad rigurosa. No se conformó a este mundo, y sin embargo no fue indiferente a las necesidades del más pequeño entre los hombres. Estaba despierto a las necesidades de todos

Evangelismo, 461

Ningún vestigio de pecado mancilló la imagen de Dios en él.

Deseado de Todas las Gentes, 52

En el corazón de Cristo, donde reinaba perfecta armonía con Dios, había perfecta paz. Nunca lo halagaban los aplausos, ni lo deprimían las censuras o el chasco. En medio de la oposición o el trato más cruel, seguía de buen ánimo.

Deseado de Todas las Gentes, 297

La misión que traía Cristo era la de librar a los hombres del poder de Satanás.

Deseado de Todas las Gentes, 308

Jesús no ofreció resistencia. (…) El Salvador no dejó oír un murmullo de queja. Su rostro permaneció sereno. (…) Mientras los soldados estaban realizando su terrible obra, Jesús oraba por sus enemigos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Su espíritu se apartó de sus propios sufrimientos para pensar en el pecado de sus perseguidores, y en la terrible retribución que les tocaría.

Deseado de Todas las Gentes, 693

Cristo (…) no reclamó obediencia mediante la fuerza del argumento o la voz de mando.

La Voz, 109

El divino maestro, (…) nunca condescendió a pronunciar algo cómico, con el fin de llamar la atención del público.

La Voz, 117

Durante su vida terrenal, Jesús hacía frente a la tentación con un canto.

La Voz, 457

Dios mismo fue crucificado con Cristo; porque Cristo era uno con el Padre.

La Maravillosa Gracia de Dios, 189

Si Cristo nos tratara como nos tratamos entre nosotros, ninguno de nosotros sería salvo.

Ministerio Médico, 272

No ver nuestra propia deformidad es no ver la belleza del carácter de Cristo. Cuando seamos plenamente conscientes de nuestra pecaminosidad, entonces apreciaremos a Jesús…No ver el marcado contraste entre Jesús y nosotros demuestra que no nos conocemos a nosotros mismos.

Review and Herald, 25 septiembre, 1900

Jesús (…) podía haber pecado…pero en ningún momento hubo en él tendencia alguna al mal. Nunca dejéis, en forma alguna, la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de corrupción o una inclinación hacia ella descansó sobre Cristo.

Carta 8, 1895

Toda la vida del Salvador se caracterizó por la benevolencia desinteresada y la hermosura de la santidad. Él es nuestro modelo de bondad. Desde el comienzo de su ministerio, los hombres empezaron a comprender más claramente el carácter de Dios. Practicaba sus enseñanzas en su propia vida. Era consecuente sin obstinación, benevolente sin debilidad, y manifestaba ternura y simpatía sin sentimentalismo. Era altamente sociable, aunque poseía una reserva que inhibía cualquier familiaridad. Su temperancia nunca lo llevó al fanatismo o la austeridad. No se conformaba con el mundo, y sin embargo prestaba atención a las necesidades de los menores de entre los hombres.

Consejos Maestros, 249

Jesús discernía en cada ser humano posibilidades infinitas.

Educación, 75

Jesús era un inconformista y no permanecía callado ante las prácticas erróneas de los hombres.

Signs of Times, 6-8-1896

Como redentor del mundo, Cristo sufría constantemente el aparente fracaso.

Obreros Evangélicos, 531

Nuestro Salvador pasó la mayor parte de su vida terrenal trabajando pacientemente en la carpintería de Nazaret. Los ángeles ministradores servían al Señor de la vida mientras caminaba con campesinos y labradores, desconocido y sin honores. El estaba cumpliendo tan fielmente su misión mientras trabajaba en su humilde oficio como cuando sanaba a los enfermos y andaba sobre las olas tempestuosas del mar de Galilea. Así, en los deberes más humildes y en las posiciones más bajas de la vida podemos andar y trabajar con Jesús.

Camino a Cristo, 81

“Los guardianes del templo que fueron enviados para prender a Jesús informaron: `Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre.´ Pero la razón de ello era que nunca hombre alguno había vivido como ese Hombre; porque si así no hubiera vivido, no podía haber hablado como habló.”

Testimonios Conducta Sexual, 95

La justicia de Dios está personificada en Cristo. Discurso Maestro de

Jesucristo, 18

Pasaba los días socorriendo a las multitudes que se aglomeraban en derredor suyo y revelando los arteros sofismas de los rabinos. Esta labor incesante lo dejaba a menudo tan exhausto que su madre y sus hermanos, y aun sus discípulos, temían que perdiera la vida.

Discurso Maestro de Jesucristo, 87

Había una relación íntima entre sus horas de oración y el poder de sus palabras 89 y hechos.

Discurso Maestro de Jesucristo, 88

A Cristo le tocó el trabajo, la paciencia, la abnegación, el reproche, la pobreza y la oposición de los pecadores. Lo mismo debe tocarnos a nosotros, si alguna vez hemos de entrar en el paraíso de Dios"

Discurso Maestro de Jesucristo, pp. 117

Nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como siervo para suplir incansablemente la necesidad del hombre. (…) Vino para quitar la carga de enfermedad, miseria y pecado. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter.

Ministerio Curación, 11

El Salvador aprovechaba cada curación que hacía para sentar principios divinos en la mente y en el alma.

Ministerio Curación, 13

Cuando hablamos de los defectos de los demás nos transformamos a la imagen de ellos. Por el contrario, mirando a Jesús, hablando de su amor y de la perfección de su carácter, nos transformarnos a su imagen.

Ministerio Curación, 393

Cristo vino a nuestro mundo para restaurar en el hombre la imagen moral de Dios.

Mensajes Selectos 24, 1891; 7 CBA 933

Había veces, que con una firmeza abrasadora y con palabras de terrible severidad, Cristo denunciaba las abominaciones que veía en la iglesia y en el mundo. El no permitía que la gente fuera engañada por falsas pretensiones de justicia y santidad.

Cartas a Battle Creek, p. 111. 3 de Agosto, 1904

No sólo en la cruz se sacrificó Cristo por la humanidad. Cuando “anduvo haciendo bienes por todas partes”, su experiencia cotidiana era un derramamiento de su vida. Sólo de un modo se podía sostener semejante vida. Jesús vivió dependiendo de Dios, y de su comunión con él, (…) Como hombre, suplicaba ante el trono de Dios, hasta que su humanidad se cargaba de una corriente celestial que unía la humanidad con la Divinidad. Recibía vida de Dios, y la impartía a los hombres.

Educación, 79

Cristo era un protestante…los reformadores datan de la época de Cristo y de los apóstoles. Ellos salieron y se separaron de una religión de formas y ceremonias. Lutero y sus seguidores no inventaron la religión reformada. Ellos simplemente la aceptaron tal y como fue presentada por Cristo y los apóstoles.

Review and Herald, vol. 2, 48, col. 2.

Cuando las grandes multitudes se reunían alrededor de Jesús, él instruía a los discípulos y a la gente. Después del sermón, los discípulos se mezclaban con la gente y le repetían lo que Jesús había dicho. A menudo los oyentes habían aplicado mal las palabras de Cristo, y los discípulos les aclaraban lo que decía la Escritura y lo que Cristo había enseñado que decía.

Testimonios, Tomo 6, 94

El poder que tenemos para vencer a Satanás es el resultado de que Cristo more en nosotros para así hacer su voluntad y las cosas que le agradan.

Testimonios, Tomo 6, 399

Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él.

Deseado de Todas las Gentes, 619

En la enseñanza de Cristo mediante parábolas, se nota el mismo principio que el que lo impulsó en su misión al mundo. A fin de que llegáramos a conocer su divino carácter y su vida, Cristo tomó nuestra naturaleza y vivió entre nosotros. La Divinidad se reveló en la humanidad; la gloria invisible en la visible forma humana. Los hombres podían aprender de lo desconocido mediante lo conocido; las cosas celestiales eran reveladas por medio de las terrenales; Dios se manifestó en la semejanza de los hombres. Tal ocurría en las enseñanzas de Cristo: lo desconocido era ilustrado por lo conocido; las verdades divinas, por las cosas terrenas con las cuales la gente se hallaba más familiarizada.

Palabras de Vida del Gran Maestro, 8

Todo lo que Cristo recibió de Dios, podemos recibirlo también nosotros.

Palabras de Vida del Gran Maestro, 115

La vida que Cristo vivió en este mundo, pueden vivirla los hombres y mujeres por medio de su poder y bajo su instrucción. En el conflicto con Satanás ellos pueden tener toda la ayuda que El tuvo.

Testimonios, Tomo 9, 22

Únicamente al revelar el carácter de Cristo podemos cooperar con él en la salvación de las almas.

Testimonios Ministros, 158

Frecuentemente, la tierra era su lecho.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, 122

Jesús (…) nunca se entusiasmó con el aplauso ni se deprimió por la censura o el chasco. Cuando enfrentaba la mayor oposición y el trato más cruel, estaba de buen ánimo. El discurso más importante que nos ha dado la inspiración, lo predicó Cristo a sólo un oyente.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, 241

La fuerza de nuestro Salvador no residía en un gran despliegue de palabras agudas que penetraran hasta el alma; era su amabilidad y sus modales sencillos y sin afectación lo que conquistaba los corazones.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, 523

El ejemplo de Cristo nos muestra que nuestra única esperanza de victoria reside en resistir continuamente a los ataques de Satanás.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, 527

Aquellos a quienes más benefició Jesús fueron los que menos apreciaron su obra.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 4, 133

Jesús no era frío o intratable. Con frecuencia los afligidos penetraban en su retiro cuando el necesitaba refrigerio y descanso; pero tenía para todos una mirada bondadosa y una palabra alentadora.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 4, 479

Cristo no hacía planes para si mismo.

Deseado de Todas las Gentes, 179

La verdad como es en Jesús, e implantada en el corazón por el Espíritu Santo, siempre obra de adentro para fuera.

Carta 20ª 1893; 4 CBA 1203

Jesús nunca entró en discusiones.

Notas Biográficas, 101

Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: `Seguidme´.

Ministerio Curación, 102

Jehová es el nombre dado a Cristo.

Signs of the Times, 3 de mayo de 1899

En la educación de los discípulos, el ejemplo de la vida del Salvador era mucho más eficaz que la simple instrucción doctrinal.

Deseado de Todas las Gentes, 315

Cristo sufría constantemente lo que parecía ser el fracaso (…) las influencias satánicas estaban obrando constantemente para oponerse a su avance. Pero no quiso desanimarse.

Deseado de Todas las Gentes, 633

Jesús no dio grandes explicaciones o largos discursos sobre doctrina, pero hablaba en breves frases, como uno que estaba sembrando semillas de doctrina celestial, como perlas que necesitan ser juntadas por un trabajador con discernimiento.

Materiales 1888, 434

Jesús se gozaba en hacer bien a la gente. Muchas veces suspiraba y se sentía triste. Muchas veces le brotaban las lágrimas, expresando su angustia al ver la incredulidad, la ingratitud, al sentir el odio de aquellos que él había venido a bendecir y a salvar.

Carta a Jaime White, Carta 5, 1880

Cristo ve bastante en la humanidad como para desanimarse; pero él no se desanima. En misericordia y amor continúa ofreciéndonos oportunidades y privilegios.

Youth Instructor, 6 de abril, 1899

La fortaleza de Cristo provenía de la oración.

Youth Instructor, 1 de abril, 1873

“Si no hubiera sido por el amor que sintió y expresó en cada mirada, en los tonos de su voz, Jesucristo no habría atraído tan largas congregaciones.”

Manuscritos Liberados Tomo 1, p.22,23