Cafe

Satanás está cautivando al mundo mediante el uso del licor y el tabaco, el té y el café. La mente dada por Dios, que debiera mantenerse clara, se pervierte por el uso de los narcóticos. El cerebro queda incapacitado para discernir correctamente. El enemigo obtiene el control. Los hombres han vendido su razón a cambio de aquellas cosas que los enloquecen.
(Evangelismo, 385)

La práctica de beber licor, té y café y fumar, debe ser vencida mediante el poder de Dios para convertir. Nada que contamine entrará en el reino de Dios.
(Temperancia, 62; Manuscrito 86, 1897)

El té, el café y el tabaco, son todos estimulantes y contienen venenos.
(Temperancia, 67)

Beber café es una complacencia perjudicial. Por un tiempo excita la mente. . . . pero el efecto posterior es el agotamiento, la postración, la parálisis de las facultades mentales, morales y físicas. La mente se enerva, y a menos que el hábito sea vencido mediante el esfuerzo decidido, la actividad del cerebro queda permanentemente disminuida.
(Temperancia, 68)

Algunos han cedido y usualmente beben té y café. Los que violan las leyes de la salud, se volverán mentalmente ciegos y violarán las leyes de Dios.
(Temperancia, 71-72)

El beber té y café es un pecado, una complacencia dañina, que, a semejanza de otros males, perjudica el alma. Estos ídolos acariciados crean una excitación, una acción mórbida del sistema nervioso (Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, 511).

Todos deben presentar un claro testimonio contra el té y el café, al no usarlo jamás. Son sustancias narcóticas, perjudiciales tanto para el cerebro como para los otros órganos del cuerpo
(Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, 517).