Conocimiento

Los que desean ardientemente obtener conocimiento para ser una bendición a sus semejantes, recibirán ellos mismos la bendición de Dios.
(Consejos Para los Jóvenes, 173)

La Palabra de Dios, como el carácter de su divino Autor, presenta misterios que nunca podrán ser plenamente comprendidos por seres finitos. La entrada del pecado en el mundo, la encarnación de Cristo, la regeneración y otros muchos asuntos que se presentan en la Biblia, son misterios demasiado profundos para que la mente humana los explique, o para que los comprenda siquiera plenamente.
(Camino a Cristo, 107)

Si fuera posible para los seres terrenales obtener un pleno conocimiento de Dios y de sus obras, no habría ya para ellos, después de lograrlo, ni descubrimiento de nuevas verdades, ni crecimiento en conocimiento, ni desarrollo ulterior del espíritu o del corazón. Dios no sería ya supremo, y el hombre, habiendo alcanzado el límite del conocimiento y progreso, dejaría de adelantar. Demos gracias a Dios de que no sea así. Dios es infinito;
(Camino a Cristo, 110)

Se habla mucho de la educación superior, y muchos suponen que ella consiste enteramente en la enseñanza de la ciencia y la literatura; pero eso no es todo. La más alta educación incluye el conocimiento de la Palabra de Dios, y está comprendida en las palabras: “Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17: 3).
(Consejos Maestros, 44)

Cualquier esfuerzo que ensalce la cultura intelectual por encima de la moral, va descaminado.
(Consejos Maestros, 83)

Sin la influencia de la gracia divina, la educación no será una ventaja real; ya que entonces el que aprende se vuelve orgulloso, vano y fanático.
(Consejos Maestros, 91)

Nunca penséis que habéis aprendido bastante.
(Consejos Maestros, 460)

Ninguno de los que se imaginan saberlo todo, es demasiado viejo o demasiado inteligente para aprender del más humilde de los mensajeros del Dios vivo.
(COES 31)

La sabiduría del hombre, ejercitada sin la dirección de Cristo, es un elemento peligroso que descarría.
(Manuscrito 132, 1902)