Felicidad

La mayor felicidad que se experimentará provendrá de beneficiar a otros, hacer felices a los demás.
(Testimonios T1, 54)

No procure la felicidad, porque nunca se halla buscándola.
(Testimonios T1, 208)

La verdadera felicidad consiste en servir desinteresadamente a otros.
(Testimonios T3, 100)

Aquellos para quienes Dios es lo primero, lo último y lo mejor, son las personas más felices del mundo.
(C.P. Jóvenes 35)

El corazón humano nunca conocerá la felicidad hasta que se someta a ser amoldado por el Espíritu de Dios.
(C.P. Jóvenes 53)

Sin estar en comunión con Dios, a nadie le es posible ser feliz.
(C.P. Jóvenes, 135)

Nadie, sin religión, puede disfrutar realmente de la vida.
(Consejos Maestros, 52; Consejos para Jóvenes, 262)

La circunstancias tienen poco que ver con lo que experimenta el alma. El espíritu albergado es lo que da color a todas nuestras acciones. No se puede hacer desdichado al hombre que este en paz con Dios y sus semejantes. No habrá envidia en su corazón; no hallarán allí cabida las malas sospechas; no podrá existir odio en él.
(2 Joyas Testimonios, 190)

Quienes cultiven el espíritu de Cristo manifestarán cortesía en la casa y un espíritu de benevolencia aun en las cosas pequeñas. Constantemente procurarán hacer felices a cuantos los rodeen, olvidándose de sí mismos mientras hacen a los demás objeto de sus bondadosas atenciones. Tal es el fruto que crece en el árbol cristiano.
(Hogar Cristiano, 383)

Los miembros han de hallar la felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician.
(HA, 11)

La búsqueda del bien de los demás es el camino por el que puede hallarse la verdadera felicidad.
(CMC, 27)

Con el fin de ser felices, debemos vivir para hacer felices a otros.
(CMC, 358)

En nuestra vida terrenal, aunque restringida por el pecado, el mayor gozo y la más elevada educación se encuentran en el servicio.
(MAR, 27)

La autocompasión deteriora el carácter de los que la han albergado, y ejerce una influencia que estropea la felicidad de otros.
(MM, 233)

El lugar más feliz de la tierra para Abraham era donde Dios quería que estuviese.
(PP. 119)

La verdadera felicidad será el resultado de todas las negaciones y todas las crucifixiones del yo.
(Testimonios para la Iglesia, T4, 339)

La felicidad (…) No depende de las circunstancias de la vida, ni de la cantidad de bienes materiales ni del número de amigos que se tenga en esta tierra. Cristo es la fuente de agua viva, y la felicidad que proviene de él no puede agotarse jamás.
(DMJ, 19)