Israel

Las vicisitudes de los hijos de Israel y su actitud justamente antes de la primera venida de Cristo me han sido presentadas vez tras vez para ilustrar la posición del pueblo de Dios en su experiencia antes de la segunda venida de Cristo.
(Mensajes Selectos, t1, 475)

La iglesia remanente está llamada a atravesar una experiencia similar a aquélla de los judíos;
(Mensajes Selectos, t1, 454)

El pueblo de Israel perdió de vista sus grandes privilegios como representante de Dios. Olvidaron a Dios, y dejaron de cumplir su santa misión. Las bendiciones que recibieron no proporcionaron bendición al mundo. Se apropiaron ellos de todas sus ventajas para su propia glorificación.
(HA, 13)

El pueblo (judío) a quien Dios había llamado para ser columna y base de la verdad, había llegado a ser representante de Satanás.
(DTG, 27)

Los dirigentes judíos estaban convencidos de que un poder divino acompañaba a Cristo, pero a fin de resistir a la verdad, atribuyeron la obra del Espíritu Santo a Satanás. Al hacer esto, prefirieron deliberadamente el engaño; se entregaron a Satanás, y desde entonces fueron dominados por su poder.
(DTG, 289,290)

Muchos piensan que sería un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra, andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron. Pero no necesitamos ir a Nazaret, Capernaúm y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo
lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como
Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas.
(DTG, 595)

El pecado de una nación y su ruina se debieron a sus dirigentes religiosos.
(DTG, 687)

El favor de Dios para con los hijos de Israel dependió siempre de que obedeciesen.
(PR, 219)

En su Palabra, el Señor declara lo que hubiese hecho por Israel si éste hubiera obedecido su voz. Pero los líderes del pueblo cedieron a las tentaciones de Satanás y Dios no pudo darles las bendiciones que pensaba proporcionarles, porque ellos no obedecieron su voz, sino que escucharon la voz y siguieron el plan de acción de Lucifer. Esta experiencia se volverá a repetir en los últimos años de la historia del pueblo de Dios que él estableció por su gracia y poder. En las escenas finales de la historia de esta tierra, hombres a quienes Dios ha honrado grandemente imitarán al antiguo Israel, porque están convirtiendo la verdad de Dios en falsedad. Y Lucifer traerá muchas herejías que engañarán, si es posible, aún a los escogidos…
Recuerde que la historia se volverá a repetir. El pueblo de Dios volverá a enfrentar en forma más intensa los peligros que enfrentó en el pasado. Satanás ha ejercido su influencia sobre los hombres a quienes Dios había honrado por encima de todas las inteligencias humanas…
(Manuscrito 5, 20 enero 1904)

Los fallos y errores del antiguo Israel no son tan graves a la vista de Dios como los pecados del pueblo de Dios de esta época. La luz se ha ido incrementando de época en época, y las generaciones subsiguientes tienen el ejemplo de las generaciones precedentes.
(R & H, 21 mayo, 1895)

Vuestros acuerdos con los que no creen ha provocado el desagrado del Señor. (…) Vuestra negligencia en seguir la luz os colocará en una posición más desfavorable que los judíos sobre los cuales Jesús pronunció una maldición.
(PH 117, Testimonios a la Iglesia de Battle Creek, p. 58)

La desolación de Jerusalén (por los babilonios) es una solemne advertencia para los ojos del moderno Israel.
(Testimonios para la Iglesia 4, 167)

Como pueblo no estamos progresando en espiritualidad a medida que nos acercamos al fin.
(5T, 11)

La corona que se le quitó a Israel pasó sucesivamente a los reinos de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma.
(La Educación, 178,179)

En la más reciente visión que me fue dada, el 10 de diciembre de 1871, se me mostró la condición del pueblo de Dios. No está despierto ni muestra su fe por sus obras. Se me señaló al Israel de antaño. Ellos recibieron mucha luz y grandes privilegios, sin embargo, no vivieron conforme a la luz, ni apreciaron sus privilegios, y su luz se tornó en tinieblas, y anduvieron a la luz de sus propios ojos, en vez del consejo de Dios. En estos últimos días, el pueblo de Dios está siguiendo el ejemplo del Israel de antaño.
(Carta 1a, 1872, p.1 al Hermano Lay, 11 de enero de 1872.)
(Manuscritos Liberados, tomo 5, p. 294)

El Señor ha declarado en su Palabra lo que habría hecho por Israel si hubieran obedecido su voz. Pero los dirigentes del pueblo cedieron a las tentaciones de Satanás, y Dios no pudo darles las bendiciones que Él tenía preparadas para ellos, porque no obedecieron su voz, pero escucharon la voz y las indicaciones de Lucifer. Esta experiencia se repetirá en los últimos años de la historia del pueblo de Dios, que ha sido establecido por su gracia y su poder. En las escenas finales de la historia de la tierra, hombres a quien Él honró mucho seguirán el patrón del antiguo Israel.
(Manuscritos Liberados, tomo 13, 379)

La misma desobediencia y el fracaso que se vieron en la iglesia judaica han caracterizado en mayor grado al pueblo que ha tenido la gran luz celestial de los últimos mensajes de amonestación.
(Joyas Testimonios, t2, 157)

La historia de Israel debiera ser para nosotros la más solemne advertencia de las calamidades que nos sobrecogerán si somos desobedientes a los mandamientos de Dios.
(ST, 24 de Enero de 1895)

Muchas de las tradiciones judías eran tan insignificantes y carentes de valor, que desmerecían toda su religión, y esas tradiciones transmitidas de generación a generación, fueron consideradas por muchos como la palabra de Dios. Colocaron los inventos humanos, los cuales constantemente se tornaban más necios e inconsistentes, a la par con la ley moral, hasta que cuando Cristo vino por primera vez, la doctrina pura había dado lugar a ideas falsas. El egoísmo, codicia y la exaltación propia habían introducido toda clase de costumbres falsas, hasta que la nación judía perdió la integridad pura de su alma, y sus costumbres diarias constituían actos de robo hacia Dios y sus prójimos.
(Señales de los Tiempos, 3 Enero 1900)