Profetas

Los profetas antiguos hablaron más para nuestro tiempo que para el suyo propio, de manera que sus profecías siguen en vigor.
(Carta 74ª, 1 marzo de 1897)

Los profetas de Dios hablaron menos para su propio tiempo que para el tiempo que estaba por venir, y especialmente para la generación que estará viviendo entre las últimas escenas de la historia de la tierra.
(Signs of The Times, “El Camino, la Verdad y la Vida” Nº, 13 Enero, 1898, párrafo 8)

Cada uno de los profetas antiguos habló menos para su propio tiempo que para el nuestro, de manera que sus profecías son válidas para nosotros. (…)
La Biblia ha acumulado y reunido sus tesoros para esta última generación. Todos los grandes eventos y las solemnes transacciones de la historia del A.T., han sido repetidas y se están repitiendo en la iglesia en estos último días.
(3MS, 386,387)

Los profetas murieron por reprender los pecados de los dirigentes de Israel.
(DTG, 140)

En nuestros días hay muchos falsos profetas que no consideran que el pecado sea repulsivo. Se quejan de que las reprensiones y las advertencias de los mensajeros de Dios alteran innecesariamente la paz del pueblo. (…) Los siervos de Dios deben manifestar un espíritu tierno y compasivo y mostrar a todos que en sus asuntos con el pueblo no les impulsa ningún motivo personal y no se complacen en dar mensajes de furia en el nombre del Señor. Sin embargo, nunca deben titubear a la hora de señalar los pecados que corrompen a los que profesan ser pueblo de Dios ni cesar en su empeño de influir en ellos para que se vuelvan de sus errores y obedezcan al Señor.
(Testimonios para la Iglesia 4, 183, 184)

La historia pasada se repetirá. Los hombres rechazarán la obra del Espíritu Santo, y abrirán la puerta de la mente a los atributos satánicos que los separarán de Dios. Le cobrarán aversión a los mismos mensajeros por medio de los cuales Dios envía los mensajes de
advertencia.
(Testimonios especiales sobre la educación, 212),