Reforma

Se necesita una reforma entre el pueblo, pero primero la obra de purificación debiera comenzar por los ministros.
(Testimonios 1, 413)

En nuestra obra debe dedicarse más atención a la reforma a favor de la temperancia. Todo deber que exige reforma entraña arrepentimiento, fe y obediencia. Significa elevar el alma a una vida nueva y más noble. De modo que toda verdadera reforma tiene su lugar en la obra del mensaje del tercer ángel. Especialmente la obra en la temperancia exige nuestra atención.
(Testimonios, tomo 6, 114,115)

Las circunstancias no pueden producir reformas. El cristianismo propone una reforma del corazón. Lo que Cristo obra dentro, se realizará bajo el dictado de un intelecto convertido. El plan de comenzar afuera y tratar de obrar hacia el interior siempre ha fracasado, y siempre fracasará. El plan de Dios con Ud. es comenzar con la raíz misma de todas las dificultades, el corazón, y entonces del corazón mismo surgirán los principios de justicia. La reforma será exterior así como interior.
(Consejos Régimen Alimenticio, 40)

La reforma pro salud (…) está tan íntimamente relacionada con el mensaje del tercer ángel como la mano lo está con el cuerpo.
(CRA, 81)

El Señor ha permitido que sobre nosotros resplandezca la luz de la reforma pro salud, para que veamos el pecado que cometemos al violar las leyes que él estableció en nuestro ser.
(CRA, 81)

Hacer clara la ley natural e instar a que se la obedezca es la obra que acompaña al mensaje del tercer ángel, con el propósito de preparar a un pueblo para la venida del Señor.
(CRA, 82)

Todos tienen la más sagrada obligación ante Dios de prestar oídos (…) a la reforma pro salud.
(CRA, 82)

El apóstol Pablo exhorta a la iglesia:”Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom.12:1). Los hombres, pues, pueden profanar sus cuerpos por medio de complacencias pecaminosas. Si no son santos, no son idóneos para ser adoradores espirituales, ni son dignos del cielo. Si el hombre aprecia la luz que Dios en su misericordia le da sobre la reforma pro salud, puede ser santificado por medio de la verdad, y hecho idóneo para la inmortalidad. Pero si desatiende esa luz, y vive en violación de la ley natural, debe pagar la penalidad.
(CRA, 83)

Juan el Bautista (…) fue un representante de los que viven en estos últimos días, a quienes Dios ha confiado verdades sagradas para presentar delante del pueblo con el propósito de preparar el camino para la segunda aparición de Cristo. (…). Su régimen alimenticio, puramente vegetal, de algarrobas y miel silvestre, era un reproche de la complacencia del apetito y la glotonería que prevalecía por doquiera.
(CRA, 83,84)

Todo el que viole obligaciones morales en materia de alimentación y vestido, prepara el camino para violar las exigencias de Dios con respecto a intereses eternos. . .
(CRA, 85)

El evangelio de la salud tiene defensores capaces, pero su labor ha sido muy dura debido a que muchos ministros, presidentes de asociaciones y otros hombres que ocupan puestos de influencia han dejado de dar al asunto de la reforma pro salud la debida atención.
(CRA, 86)

Una parte importante de la obra del ministerio es la de explicar fielmente al pueblo la reforma pro salud, tal como se presenta relacionada con el mensaje del tercer ángel, como parte integrante de la misma obra. (…) La reforma pro salud, según me fue mostrado, es una parte del mensaje del tercer ángel, y se halla tan estrechamente relacionada con él como el brazo y la mano lo están con el cuerpo.
(CRA, 87)

Nuestros predicadores debieran enseñar la reforma pro salud.
(CRA, 88)

Los principios de la reforma pro salud se hallan en la Biblia.
(CRA, 89)

Nuestras iglesias pueden alcanzar una norma más elevada y más santa. La reforma pro salud ha de ser enseñada y practicada por nuestros hermanos. El Señor está pidiendo que haya un reavivamiento de los principios de la reforma pro salud.
(CRA, 89)

Poca utilidad tiene el intento de reformar a los demás atacando de frente lo que consideremos malos hábitos suyos. Tal proceder resulta a menudo más perjudicial que benéfico.
(Consejos Régimen Alimenticio, 552)

Como pueblo, hasta donde sea posible, debemos limpiar el campamento de contaminación moral y de pecados provocadores. Cuando el pecado avanza sobre el pueblo que pretende elevar las normas morales de justicia, ¿cómo podemos esperar que Dios obre en nuestro favor y nos salve como pueblo que obra justicia?…Si como pueblo no nos mantenemos dentro de la fe y si nos limitamos a predicar con la pluma y la voz los mandamientos de Dios, sin cumplir cada uno de ellos, y sin violar conscientemente uno solo de los preceptos, entonces nos sobrevendrá la ruina. Esta es una obra que debemos emprender en cada una de nuestras iglesias.
(Mensajes Selectos, tomo2, 435)

La Reforma no terminó con Lutero, como algunos suponen. Debe continuar hasta el fin de la historia del mundo. El reformador tenía una gran obra que hacer al reflejar sobre los demás la luz que Dios había permitido que resplandeciera sobre él; pero no recibió toda la luz que se debía dar al mundo.
(HR, 370)

Fue en la casa de A. Hilliard, en Otsego Michigan, el 6 de junio de 1863, que se me presentó el gran asunto de la reforma a favor de la salud.
(Ministerio Médico, prefacio V; R&H, 8 octubre, 1867;)

Yo no leí ninguna obra sobre salud hasta después de escribir Spiritual Gifts, tomos III, IV.
(Ministerio Médico, prefacio xi)

Los que trasgreden la ley de Dios en su organismo físico, tendrán la inclinación a violar la ley de Dios pronunciada desde el Sinaí”. (CRA, 18)

La obra de reforma pro-salud es el medio que Dios utiliza para mejorar el mundo y santificar su
Pueblo.
(Evangelismo, 195)

Los que deciden dedicarse a la obra del ministerio deben dominar bien el tema de la reforma pro salud. Los que después de muchos años de experiencia todavía no valoran la obra médico misionera, no deberían ser nombrados para presidir nuestras iglesias. No andan en la luz de la verdad presente para este tiempo. Los que aman la verdad y aprecian el tema de la temperancia en toda su trascendencia no deben estar subordinados a un ministro que no haya prestado atención a la luz sobre el tema de la reforma pro salud. ¿Qué ayuda puede ofrecer a una iglesia un hombre que no anda en la luz?
(MM, 315)

Los que, luego de ver sus errores, tienen valor para cambiar sus hábitos, hallarán que la reforma pro salud requiere una batalla y mucha perseverancia.
(MM, 363)

Debemos recordar que los hábitos y prácticas de toda una vida no se pueden cambiar en un momento.
(MM, 380)

Exhorto a quienes han asumido una postura neutral respecto a la reforma pro salud, a que se conviertan.
(6T, 377)

Ignorar voluntariamente la reforma pro salud descalificará a cualquier persona para servir como mensajero del Señor.
(6T, 378)

Nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como siervo para suplir incansablemente la necesidad del hombre. (…) Vino para quitar la carga de enfermedad, miseria y pecado. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter.
(MC, 11)

El Salvador aprovechaba cada curación que hacía para sentar principios divinos en la mente y en el alma.
(MC, 13)

En la obra de reforma que debe ejecutarse hoy, se necesitan hombres que, como Esdras y Nehemías, no reconocerán paliativos ni excusas para el pecado, ni rehuirán de vindicar el honor de Dios. Aquellos sobre quienes recae el peso de esta obra no callarán cuando vean que se obra mal ni cubrirán a éste con un manto de falsa caridad. Recordarán que Dios no hace acepción de personas y que la severidad hacia unos pocos puede resultar en misericordia para muchos.
(Profetas y Reyes, 498)

La Reforma no terminó, como muchos lo creen, al concluir la vida de Lutero. Tiene aún que seguir hasta el fin del mundo.
(CS, 158)

“The greatest fault we can find in the Reformation is, the Reformers stopped reforming. Had they gone on, and onward, till they had left the last vestige of Papacy behind, such as natural immortality, sprinkling, the trinity, and Sunday-keeping, the church would now be free from her unscriptural errors.” – J. S. White, RH, Feb 7, 1856

Dios llama a los que desean ser controlados por el Espíritu Santo para que inicien una obra de total reforma. Veo una crisis delante de nosotros, y el Señor llama a sus obreros a las filas. Cada alma debiera ahora estar en una actitud de consagración a Dios más profunda y más genuina que en los años pasados.
(General Conference Bulletin, 19 de mayo de 1913)