Restauracion

El perdón de los pecados no es el único resultado de la muerte de Jesús. El hizo el sacrificio infinito, no sólo para que el pecado fuese quitado, sino para que la naturaleza humana pudiese ser restaurada, reembellecida, reconstruida de sus ruinas y hecha idónea para la presencia de Dios.
(2JT, 209)