Reverencia

LA REVERENCIA DE LOS NIÑOS EN LA CASA DE DIOS

“Frecuentemente la casa de Dios es deshonrada y el Sábado violado, por los hijos de los observadores del Sábado. En algunos casos, les es permitido correr de una parte para otra en la casa, jugar, conversar y manifestar su mal genio, aún en las reuniones en que los ángeles deben adorar a Dios en la belleza de la santidad. Y el lugar que debe ser santo, y donde debe reinar santa calma, y donde debe haber perfecto orden, limpieza y humildad, es transformado en una perfecta babilonia, “en una confusión”. Y eso es sufi-ciente para el desagrado de Dios y para desviar Su presencia de nuestras asambleas”
(Conducción del Niño: 540)

“Es un hecho deplorable que la reverencia por la casa de Dios esté casi extinguida. (…) Tenemos motivos de sobra… para ser más ponderados y reverentes en nuestro culto que los judíos. Pero el enemigo ha estado trabajando a fin de destruir nuestra fe en la santidad del culto cristiano”.
(Conducción del Niño: 541)

“Si los dirigentes de iglesias, los ministros, el pueblo, los padres, no tienen ideas más elevadas a este respecto, (orden y reverencia) ¿qué podrán esperar los niños inex-pertos? Estos son muchas veces encontrados en grupos, separados de los padres que debían cuidar de ellos; (…) se ponen a susurrar y a reír, portándose inconvenientemente, y mostrándose irrespetuosos y desatentos”.
(Conducción del Niño: 542)

“Quedo alarmada al ver a los niños y a los jóvenes de padres religiosos tan descui-dados en relación al orden y a la compostura que deben ser observadas en la casa de Dios. Mientras los siervos de Dios están presentando al pueblo las palabras de vida, al-gunos están leyendo, otros susurrando y riéndose. Sus ojos están pecando, al desviar la atención de los que los cercan. Si se permite que tal hábito no sea reprimido, crecerá e influenciará a otros”
(Conducción del Niño: 546, 547)

La casa de Dios es profanada y el sábado es violado por los niños de los creyentes. Co-rren por el edificio, juegan, hablan y manifiestan su mal temperamento en las propias reuniones en que los santos se han reunido para glorificar a Dios y adorarlo en la hermo-sura de la santidad. El lugar que debe ser sagrado, donde debe reinar un silencio santo, y donde debe haber un orden, una limpieza y una humildad perfectos, se convierte en una perfecta Babilonia y un lugar donde reina confusión, desorden y suciedad. Esto es suficiente para hacer que Dios esté ausente de nuestras asambleas y para que su ira se encienda; suficiente para que a él no le agrade marchar con los ejércitos de Israel a la batalla contra nuestros enemigos.
Dios no dio la victoria en la reunión que se celebró en —–. Los enemigos de la fe triunfa-ron. Se desagradó a Dios. Su ira se encendió porque su casa se convirtió en una Babilo-nia…Por encima de todo, cuidad a vuestros niños durante el sábado. No permitáis que lo violen, porque el permitir que ellos lo violen, es como violarlo vosotros mismos. Cuando les permitís a vuestros hijos jugar [juegos comunes], en sábado, Dios os considera a vo-sotros como violadores de los mandamientos. Vosotros transgredís sus sábados (Manus-crito 3, 1854).
(MS, t3, 293-294)

Así como el conocimiento es progresivo, también el amor, la reverencia y la felicidad au-mentarán. (En el cielo) (HR, 453)